Banca digital, una transición que no se detiene

Banca digital, una transición que no se detiene

Por: William López Leyton

Gerente Comercial y experto en gestión de riesgos

L2K Software y Consultoría – Software Curuba®

La actividad de intermediación financiera tradicional, sustentada exclusivamente en la presencialidad, el uso de papel y la red de oficinas, está quedando en el pasado.

La Pandemia ha precipitado la evolución del mercado a la llamada “banca digital”, cuya operación se sustenta en el uso intensivo de la internet como canal para el ofrecimiento de servicios financieros transaccionales y no transaccionales, con ventajas para los usuarios finales reflejadas en la rapidez de la atención, ausencia de presencialidad e inmediatez de los resultados, con un ahorro monumental en los costos para las entidades financieras.

La banca digital enfoca sus esfuerzos en permitir que los usuarios accedan a su información financiera y realicen sus transacciones a través de PCs, teléfonos móviles, tabletas y cajeros automáticos, mediante el uso de herramientas basadas en la lógica de intercambio de información entre aplicaciones (Middleware), la cual permite la conexión entre sistemas operativos o bases de datos con otras aplicaciones.

Aunque esta transición del mercado a nivel mundial ha sido gradual, en Colombia se ha acelerado recientemente con eventos tales como digitalización de la banca tradicional, la llegada programada para 2021 de nuevos actores en forma de neobancos y la creación de una multiplicidad de Fintech enfocadas en pagos y créditos de bajo monto, lo cual asegura una feroz competencia en el futuro cercano.

Amenaza latente

Para el sector solidario, esta nueva realidad conlleva, evidentemente, una amenaza. Algunas entidades solidarias con actividad financiera han comenzado a automatizar sus procesos financieros y a utilizar la internet para el ofrecimiento de servicios transaccionales, pero desafortunadamente muchas aún conservan procesos misionales y estratégicos manuales, poco tecnificados o simplemente escritos en el papel.

Oportunidad

Sin embargo, la evolución del mercado también debe verse como una oportunidad valiosa.

Para nadie es un secreto la fidelidad de la base social del sector solidario.

El sentido de pertenencia de los asociados contrasta con la frialdad con que los clientes acceden al sector bancario tradicional.

Bajo esta premisa, las entidades solidarias tienen la oportunidad de dar un giro a sus prioridades para enfocarlas en el ofrecimiento de más servicios y transacciones digitales que beneficien a sus asociados.

Actualmente, muchas entidades cuentan con sistemas de información que, si bien nos son modernos, arrojan la información suficiente para iniciar la automatización de los procesos y un manejo un poco más eficiente de los datos de los asociados, con el propósito de poder identificar preferencias e intereses que puedan ser objeto de un mejor tratamiento a través de los canales digitales.

Paralelamente, las entidades solidarias deben hacer una evaluación serena de su situación tecnológica frente a los demás competidores del mercado.

Prioritarios

Procesos como la vinculación remota, la apertura no presencial de productos, la medición de riesgos automatizada, la evaluación permanente de los costos de fondeo y de colocación, así como la evaluación diaria de la liquidez, son algunos temas prioritarios que deben estar resueltos con el uso de sistemas informáticos.

Solución

Si estos procesos no tienen una solución tecnológica apropiada, las entidades solidarias difícilmente podrán estar listas para acometer funcionalidades más complejas a través de la internet.

Esto, como se mencionó, por cuanto un proceso de digitalización de la actividad financiera requiere altos niveles de automatización y de servicios en línea que incluyen integraciones cada vez más eficientes a través de APIs, ETLs y Web Services, como mecanismos para habilitar servicios entre las diferentes entidades financieras y sus usuarios.

En este contexto, por fortuna, muchos líderes de empresas solidarias han empezado a comprender que, para la década que inició con este 2020, año con el insuceso mundial más importante desde hace cien años, la inversión en tecnologías integrables, automatizadas y escalables es la respuesta para la atención de las crecientes necesidades de la base social.

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