La capacidad de las cooperativas para transformar situaciones desfavorables ha sido probada a nivel mundial. La construcción del tejido social, la creación de confianza entre las comunidades, la organización de las personas para el trabajo y la creación de empresas sostenibles de pequeños y medianos productores integrados en circuitos económicos locales son algunas de las acciones adelantadas por las cooperativas para generar inclusión social, económica y cultural o para actuar con eficacia en aquellos casos donde ni el Estado ni el mercado han podido satisfacer las necesidades de las comunidades. Particularmente en las zonas de conflicto y rurales, el cooperativismo hoy es visto como un instrumento de innovación social y empresarial para las comunidades, lo cual implica que el accionar público y el privado deberán coordinarse muy bien para conseguir resultados favorables a través de la organización o la consolidación de cooperativas en los territorios. El modelo de gestión socioempresarial cooperativo está llamado a tener un papel sobresaliente en la implementación del acuerdo para la terminación del conflicto armado con las Farc, por ser un modelo que ha contribuido históricamente a la superación de situaciones sociales difíciles, derivadas de conflictos armados o de desastres naturales en todo el mundo. Un entorno favorable para el crecimiento cooperativo Las cooperativas deberán demostrar, una vez más, que son importantes agentes de inclusión social y financiera para los colombianos. La consolidación de las cooperativas de ahorro y crédito, multiactivas e integrales con sección de ahorro, y las denominadas de aporte y crédito, será uno de los temas relevantes para el sector. Las condiciones de la economía colombiana en 2017 pueden permitir una mejora en la dinámica de colocación de cartera, hecho que deberá ser aprovechado por el sector para llegar a un mayor número de colombianos, mejorar su portafolio de productos y servicios e invertir en cuestiones estratégicas, como la tecnología para la prestación de servicios financieros y la integración basada en el principio de cooperación entre cooperativas. Por el lado del sector real, el reto es aún mayor. Las cooperativas deben profundizar su presencia en lo local y regional y, especialmente, en el sector agropecuario, estimulando, además, la creación de cooperativas en otros sectores productivos o de transformación, aprovechando el impulso que se le dará al campo colombiano a través de una política integral de desarrollo rural con enfoque territorial. Fuentes: elespectador confecoop.coop/

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