La disputa política de las mascarillas ¿A quién favorece?

La disputa política de las mascarillas ¿A quién favorece?

Bogotá,31 de enero de 2021

Este artículo de la Dra. Yolanda Teresa Coy Rozo –a quien agradecemos por permitirnos su publicación–  refleja la pésima comunicación entre gobernantes, el desconocimiento científico de los mismos, quienes dejan traslucir sus intereses políticos y personales, en el entre tanto, como la escritora médica lo expresa: nosotros en medio de la polémica.

Yolanda Teresa Coy Rozo MD. MSc.  Gerontología UNINI Mex. MSc.  Cuidados Paliativos UVa Esp.

Colombia, antepenúltimo país en el ranking mundial*, hoy, con peor manejo de la pandemia, adicionalmente, no hablan el mismo idioma para el tema de tapabocas, solo disputas entre la Alcaldía Mayor de Bogotá,  el Ministerio de salud y nosotros en el medio. *Instituto Lowy de Sídney, Australia

Si nos pusiéramos de acuerdo en hablar todos, el mismo idioma, probablemente nos entenderíamos mejor. Resulta una hartera, y crea confusión, hoy decir una cosa y mañana otra. Los lineamientos deben ser basados en la evidencia científica y deberán ser de normatividad internacional, lo cual quiere decir, que es para todos por igual y la alcaldía de Bogotá y el Ministerio de Salud, se deben poner de acuerdo.

Nosotros no nos podemos seguir comparando con otros países del mundo, en especial de los desarrollados, como
Alemania, que ahora está exigiendo mascarillas FFP (piezas faciales filtrantes en español), para salir a la calle o en el transporte público y trenes y que valen alrededor de 2.50 euros, y de las que ya se han quejado las personas, adicionando, que son desechables y que no se deben usar más de 4 horas seguidas y que deberán ser desechadas como material de riesgo biológico en bolsa roja, como RESIDUO HOSPITALARIO, nunca doméstico!!!

Aquí, pretenden exigir, las mascarillas quirúrgicas y prohibir las de tela, cuando las quirúrgicas son consideradas según la OMS y el mismo Ministerio de Salud cómo dispositivos médicos, y que cuenta con la guía GIPS18, con los lineamientos generales para el uso del tapabocas convencional y de las máscaras de alta eficiencia, abriendo una brecha muy grande entre las mascarillas de tela y las mascarillas quirúrgicas y N95, estas, últimas solamente para personal de la salud que está en la primera línea de atención contra el Covid 19.

No es acertado, desconocer la diferencia entre dispositivos médicos y los otros, cuya disposición final es tan diferente y ni qué, hablar de costos, se requieren de 2 mascarillas por día y por persona, lo que nos da, al mes, 60 mascarillas y si son 4 en promedio los miembros de una familia, serían, 240 mascarillas, ¿y las van a desechar en bolsa negra? ¡Y sin los recursos para comprarlas!

Además, que es sabido que, en este país, no hay el suficiente equipo de protección personal para el personal de la salud, para terminar con un desabastecimiento de mascarillas para el personal que sí, realmente lo necesita. Si, es cierto que los pacientes sintomáticos, la debían usar y no, lo hacen y ni qué decir del mundo de asintomáticos que caminan a nuestro lado, contagiando sin saber…

Las mascarillas de tela, se han aprobado por la OMS porque si, que cumplen con los estándares, de evitar contagio con aerosoles, son hechas de materiales anti fluidos e impermeables, que yo, les enseñé como comprobar su eficacia, y es simplemente, usar un aerosol cualquiera que tengan en casa, como un desodorante y aplicarlo a un lado de la mascarilla para ver que no pase hasta el otro lado.

Ahh…y, se lavan las manos creyendo, que, usando esa mascarilla, nos va a salvar de los malos manejos que se le ha dado a todo esto, mientras siguen en cuarentenas absurdas, usan mal los tapabocas o no, los usan, no se lavan las manos y se la pasan en sitios concurridos, cercanos y cerrados …

Y, Colombia, mientras tanto, se encuentra en el antepenúltimo puesto del ranking, registrando un pobre puntaje de 38.2, haciéndolo uno de los tres países en los que peor se vive durante la pandemia desatada por el virus del COVID-19. Colombia y la República Checa caen entre los cinco últimos a medida que aumentan los casos y las restricciones más estrictas reducen la movilidad de las personas.

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