• Uno de los principales efectos es que a cambio de libro fiscal, se deben continuar gestionando las conciliaciones entre las bases contables bajo los nuevos marcos normativos y las bases fiscales. • Primará el principio de causación o devengo al momento de reconocer los hechos económicos. • Las vidas útiles de activos fijos serán “más razonables” Contrario a las intenciones que se habían tejido por parte del Estado y por todos interpretado, en el sentido que hasta dentro de tres años ya estarían listas las reglas de juego para acabar con el libro fiscal como soporte de las diferencias entre las bases contables determinadas con fundamento en los nuevos marcos normativos y las bases fiscales que surgían de tomar al Decreto 2649 de 1993 como referencia. Todo ello porque conforme se establece en el artículo 376 de la Ley de reforma tributaria aprobada la semana pasada, se deroga el artículo 165 de la pasada Ley 1607 o reforma tributaria del año 2012, mediante la cual se concedía un espacio prudente de cuatro años para que la DIAN una vez tuviera claros los efectos de la aplicación de los nuevos marcos normativos en los contribuyentes, generara nuevas reglas de juego en materia fiscal. Pues bien, producto principalmente de las recomendaciones del comité de expertos tributaristas, nuestros estimados congresistas decidieron ponerle gasolina extra al tema y anticipar este proceso, e interpreto que fue producto de la información obtenida del plan piloto que se adelantó con varias empresas del grupo uno, con lo cual se concluyó que cuatro años era exagerado para esperar a conocer esos resultados. Complementariamente y para efectos de la determinación del impuesto de renta, cuando se detalla el contenido del nuevo artículo 21-1 del Estatuto Tributario, se deja claramente establecido que uno de los principales principios contenidos en los estándares plenos y pymes que es el devengo o acumulación, será el indicador o la señal para bajar la bandera del reconocimiento contable y por tanto de la causación del hecho económico desde la perspectiva fiscal, con lo cual se deja claro que no se debe esperar a que se reciba o se pague el efectivo, el hecho económico se reconoce cuando sucede u ocurre. Se presenta una excepción importante en materia de medición para aquellas partidas que se midan a valor razonable o a valor presente, aclarando que no obstante lo que designen los nuevos marcos normativos, la medición de este tipo de partidas desde la perspectiva fiscal se hará al costo, precio de transacción o valor nominal. Para la realización de los ingresos, costos y gastos no obstante estar devengados, se generan excepciones para el reconocimiento de algunos conceptos haciendo énfasis en que su reconocimiento se efectuará cuando se reciban o entregan efectivamente dinero o especie (Artículos 27 a 28-1 del ET). Bien interesante el cómo en el Estado se convenció de alguna manera que el tema de vida útiles fiscales como estaba concebido se alejaba en gran medida de la realidad de los hechos económicos y corrigió por ejemplo su perspectiva sobre la vida útil de activos como construcciones y edificaciones, las cuales fiscalmente tendrían una vida útil de hasta 45 años, para acueductos y vías de comunicación igualmente, activos que en general eran los que mayor distorsión presentaban frente al valor en libros de los contribuyentes. Se adicionó un nuevo capítulo, el IV al título II del libro I del ET, mediante el cual se imparten instrucciones fiscales sobre los efectos que generó el ESFA en los contribuyentes del impuesto sobre la renta. Para el sector cooperativo, ya cuenta con su propio artículo, el 19-4 en materia de impuesto sobre la renta. La base contable conforme a los nuevos marcos normativos que es la misma que soporta la normatividad cooperativa vigente será la misma base fiscal, pero ya no podremos continuar invirtiendo en educación formal de acuerdo con cierta autonomía que teníamos las organizaciones solidarias, eso solo se podrá hacer hasta los excedentes de 2016, porque a partir del año gravable 2017, el 20% del excedente se irá, la mitad para financiar educación superior en universidades públicas (los recursos se toman de educación y solidaridad) y la otra mitad para renta. En el gravable 2018, solo una cuarta parte para educación formal en universidades públicas (recursos tomados de educación y solidaridad) y las otras tres cuartas partes para renta, hasta que finalmente en el año gravable 2019 todo el 20% del excedente se irá directo para Renta. Deseo finalizar la presente publicación destacando y lo hago con el mayor respecto, en el sentido que aquellos Contadores Públicos que esperanzados en que el tema fiscal demoraba cuatro años en madurar frente a los nuevos marcos normativos y por ello no se prepararon debidamente, corren el riesgo de perder vigencia como profesionales porque como se podrá notar, el taxímetro para aplicar los nuevos marcos normativos tanto para la información contable como referentes para la información fiscal empezó a correr desde el 1º de enero del presente año.

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