Participación del modelo cooperativo en el sector agropecuario, para un desarrollo a plenitud de la nación

Participación del modelo cooperativo en el sector agropecuario, para un desarrollo a plenitud de la nación

Diálogo Ecosolidario con Carlos Acero Sánchez, Presidente de la Confederación de Cooperativas de Colombia – Confecoop. 

Ante la desigualdad y la concentración de la riqueza en nuestra sociedad, el cooperativismo permite la formación de riqueza social a partir de los aportes de los asociados.

En una palabra, las cooperativas pueden significar para nuestro país un camino adecuado para dar salida democrática y pacífica a los conflictos sociales y económicos.

Que, una vez superado el conflicto armado, continúan presentes y que deben ser tramitados y resueltos por la sociedad colombiana bajo principios de democracia y equidad.

Dado que estamos en un momento de cambio innegable y esperamos que sea para bien, el Gobierno Petro – Márquez viene con nuevas propuestas, en cierta forma aceptadas por una mayoría de colombianos. Foto referencia Fusoan.org.co

¿Cómo será la participación del cooperativismo en el desarrollo sectorial agropecuario para esta etapa que Colombia requiere para un desarrollo a plenitud?

Foto archivo Ecosolidario
Foto archivo Ecosolidario

Bogotá 30 de julio de 2022

wiltonrizzo@ecosolidario.com.co  El modelo de empresa cooperativa aplicado al desarrollo rural ha probado -a nivel global- su capacidad, pertinencia y validez para organizar a los pequeños, medianos y grandes productores, aprovechando el concepto de economía de escala, con lo cual logra insertarse con eficiencia en los procesos de producción, transformación y comercialización agropecuaria y, en general, en toda la cadena logística asociada a la producción de alimentos, favoreciendo los encadenamientos necesarios, los circuitos económicos cooperativos y solidarios y la inclusión económica a partir del soporte que dan las cooperativas con actividad financiera.

Este modelo de desarrollo rural, que toma como referencia el territorio -lo local y regional-, ha permitido la transformación rural de países hoy denominados del primer mundo, pero también de regiones menos desarrolladas, que gracias a la organización cooperativa han podido construir desarrollo productivo, crear riqueza y transformar la vida en los territorios en donde actúan, en forma sistémica y con visión de largo plazo.

Es este modelo el que de tiempo atrás ha ofrecido el movimiento cooperativo colombiano como un medio muy poderoso para el desarrollo rural integral, que promueva la cooperativización del campo. Teniendo como referencia que el nuevo gobierno está comprometido con el proceso de paz, cuyo primer punto del Acuerdo está enfocado en el desarrollo productivo rural, consideramos que se abren oportunidades para el desarrollo de una política rural que reconozca a las cooperativas como actoras de ese desarrollo y establezca programas de promoción, fomento y fortalecimiento de cooperativas enfocadas en el desarrollo rural.

En ese sentido, haciendo eco de las conclusiones de la “Misión para la transformación del campo” promovida por el gobierno en 2015 y que fue dirigida por el ahora ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, debemos trabajar para “Saldar la deuda histórica con el campo colombiano”.

Para alcanzar ese gran propósito, señala la Misión la necesidad de avanzar en una política de Inclusión Productiva, uno de cuyos ejes es “el diseño del programa de promoción a la asociatividad, debe partir de la evaluación del papel de las asociaciones de pequeños productores (cooperativas y otras modalidades), la forma de promoverlas, y las virtudes o deficiencias de las normas legales correspondientes. Debe incluir un análisis de las condiciones previas para la misma con base en metodologías validadas, el fortalecimiento y acompañamiento continuo de las estructuras ya existentes. Debe promover la formalización, el registro y la federación de las asociaciones y productores con aras de identificar interlocutores legítimos para cada instancia de decisión, al tiempo que se forman los futuros líderes para ocupar estos cargos”.

Esperamos conocer la propuesta de reforma rural que el Gobierno Nacional presentará en los próximos días al país, para conocer cuáles serán los ejes centrales de esa reforma agraria integral la cual, siguiendo las orientaciones del programa de gobierno del ahora Presidente de la República, esbozadas durante su campaña, tiene al modelo cooperativo como parte fundamental.

A dicha iniciativa aportaremos las propuestas que desde hace varios años hemos presentado desde Confecoop a los gobiernos y a la sociedad, contenidas en el Programa “Cooperativas por Colombia. Nuestro aporte para la paz” y en el Pacto por una economía cooperativa y solidaria, pues vemos que este modelo de economía ofrece una respuesta óptima para esta etapa histórica de Colombia, para avanzar hacia una paz sostenible y un desarrollo con equidad. Algunas de esas propuestas apuntan a:

Desarrollar caminos de integración y desarrollo social y económico en las regiones y las poblaciones que han sido golpeadas por décadas de violencia y en las que ha predominado la ausencia del Estado.

Ante los problemas del desarrollo rural-territorial, las cooperativas permiten la organización de las familias campesinas y los pobladores del campo en formas que mejoran su productividad y sostenibilidad, frente a un modelo de política agraria que sólo privilegia la gran producción basada en el capital.

Ante la desigualdad y la concentración de la riqueza en nuestra sociedad, permiten la formación de riqueza social a partir de los aportes de los asociados.

En una palabra, las cooperativas pueden significar para nuestro país un camino adecuado para dar salida democrática y pacífica a los conflictos sociales y económicos que, una vez superado el conflicto armado, continúan presentes y que deben ser tramitados y resueltos por la sociedad colombiana bajo principios de democracia y equidad.

Recordemos que las cooperativas, su forma de organización y de propiedad, contribuyen a reconstruir y fortalecer el tejido social; se basan en la participación y el ejercicio de democracia de sus asociados, y cultivan la solidaridad y la cooperación; favorecen la inclusión social y económica y la inclusión financiera, abren espacios de democracia económica y contribuyen a la erradicación de la pobreza.

En 2017 Confecoop entregó al Gobierno Nacional una propuesta normativa muy puntual para la organización de cooperativas para el desarrollo rural integral, que desarrollaba mecanismos para facilitar el acceso a la propiedad y/o al uso de la tierra con vocación agropecuaria, el diseño de instrumentos de acompañamiento financiero y de garantías, para que efectivamente quienes lo necesiten puedan acceder a esos recursos, así como también a bienes públicos (infraestructura adecuada, programas de innovación, ciencia y tecnología, asistencia técnica, protección y seguridad jurídica, manejo hidrológico, entre otros).

¿Aquí qué papel juegan las redes colaborativas para el cooperativismo?

Esencial. Es justamente la clave del éxito del desarrollo rural con enfoque territorial, que se apoya en las estructuras cooperativas que unen, acercan e integran a muchas cooperativas que se van creando en un territorio, que interactúan social y económicamente, que tienen mecanismos o procesos productivos que pueden compartirse aprovechando las economías de escala, junto a los procesos de asistencia técnica.

La integración económica de muchas pequeñas, medianas y grandes cooperativas que hoy existen y las que se creen, serán la base para los territorios cooperativos de producción, que son los llamados a transformar la vida en los territorios, adoptar nuevas y mejores prácticas agropecuarias, diseñar mecanismos de financiación basados en el ahorro popular y el crédito productivo, impulsar modelos de consumo sostenible (cadenas cortas, producción agroecológica, etc) y proteger el entorno con lo cual aportan a la lucha contra el cambio climático.

Ecosistema con visiones de vecindario

Solo que en lugar de que cada quien trabaje aislado, sin reconocer al vecino, bajo la impronta del “sálvese quien pueda”; se organizan en cooperativas, muchas de ellas basadas en el entorno familiar, veredal o local. Eso constituye un ecosistema de producción, como llaman ahora, muy poderoso. Esto requiere de un cambio en el lenguaje, en la acción productiva y todo ello debe construir una nueva cultura: la de la solidaridad económica y la ayuda mutua.

Las cooperativas de base producen, esas mismas cooperativas se unen y crean una nueva empresa, lo que denominamos cooperativas de segundo grado de carácter económico o consorcios cooperativos (como se llaman en otros países), que son las encargadas de la transformación, de la comercialización, los temas de logística, administrativos e inclusive, como las cooperativas de Inglaterra, Italia o Canadá, llegan a crear las cadenas de suministro, comercialización y de consumo de alcance nacional e internacional.

Se van formando unos circuitos virtuosos muy poderosos. Los circuitos económicos cooperativos y solidarios. Con base en la escala económica los precios mejoran y son más competitivos y de paso se convierten en reguladores de precios en el mercado, tal como lo señala la ley 79 de 1988. Al mismo tiempo, pueden acceder conjuntamente a bienes y servicios públicos indispensables para mejorar su productividad y competitividad (crédito, vías, riego, asistencia y formación técnica, seguridad, etcétera), en mejores condiciones y oportunidades. Eso es desarrollo económico con un enfoque local y basado en el bienestar de los productores, Eso es lo que permite la creación de valor social y económico, que se traduce en el mediano y largo plazo en prosperidad colectiva.

¿Ya pueden Mipymes y cooperativas trabajar juntos?

Definitivamente, Si. Por iniciativa de Confecoop la Ley de Emprendimiento señaló, con toda claridad, que las micros, pequeñas y medianas empresas se pueden asociar en cooperativas, en cualquier tipo de cooperativas; en transporte, vivienda y también en las de ahorro y crédito. En opinión jurídica de Confeccoop dicha disposición legal no requiere reglamentación, pues su propósito es claramente definido en la misma ley.

Extrañamente y además de manera sorpresiva, el Gobierno saliente al publicar para observaciones el proyecto de decreto reglamentario de esa norma, introdujo un artículo que va en total contravía con el precepto legal. Es decir, en lugar de reglamentar la ley que dice permítase, este proyecto que hemos señalado ante la opinión pública de absurdo, lo que está haciendo es impedir. Por fortuna, gracias a la gestión gremial se impidió que dicho proyecto fuera aprobado.

La Confederación, luego de múltiples reuniones con el equipo del Gobierno anterior asignado para el caso, procedió ante la falta de entendimiento, de sensibilidad y empatía con el sector, a producir un comunicado en el que señala que esto, además de un despropósito jurídico, es una limitación al ejercicio del derecho de asociación y libre empresa, pues generaría una asimetría normativa porque las pymes pueden hoy ir a un banco a un operador comercial, a una grande superficie o empresas dedicadas a colocar crédito que están constituidas o a un particular, inclusive, en búsqueda de crédito, pero según ese proyecto, que insisto por fortuna no pasó, no podría ir a las cooperativas de ahorro y crédito para tal fin.

El nuevo gobierno, estamos seguros, facilitará la asociación de las mipymes en cooperativas y superar de esa manera esa asimetría que impide una mayor inclusión económica y financiera de los micro y pequeños empresarios que no encuentran oportunidades de financiación de sus negocios, emprendimientos y empresas actualmente.

Se ha creado una cierta especulación en un entorno al nuevo gobierno -como eso de ahora somos poder- ¿desde Confecoop cómo ve esta posición y como es la realidad?

El Gobierno del presidente Petro está en proceso de organización y definición de lineamientos. Respecto de las entidades públicas relacionadas directamente con el sector, debemos esperar las decisiones por parte del gobierno.

Foto campaña Gustavo Petro – Francia Márquez. CNN

Una vez definidas las cabezas de dichas entidades, que esperamos tengan perfiles técnicos, con reconocida experiencia y conocimiento de la economía cooperativa y solidaria, lo clave es construir un escenario de diálogo directo y eficaz que conduzca a impulsar, promover y fortalecer la economía social, solidaria y cooperativa. Desde Confecoop hemos insistido en que el nuevo gobierno debe tener a esta economía como un asunto de interés público colectivo y, en consecuencia, fortalecer las políticas y las instituciones del sector.

¿Cuál es la reflexión tanto para los Cooperativistas como para el Sector Solidario y los colombianos desde Confecoop?

En torno a la Economía social, solidaria y cooperativa están pasando unos hechos muy significativos a nivel global. Esto no es un tema colombiano, no es local, ni regional.  Hay un auge y fortalecimiento de la economía social, solidaria y cooperativa a nivel global.

Hemos hecho referencia en todos los ámbitos, desde cuando apareció la pandemia, en una efervescencia de la solidaridad y algo todavía más contundente, de la solidaridad económica.  La gente entendió que no es posible seguir bajo el paradigma del “sálvese quien pueda”; entendimos que hacemos parte de un entorno, que vivimos en comunidad, que la vida personal implica la interacción con otros. Que los hechos derivados de esa pandemia y de los efectos de la nueva economía cambian los hábitos, las costumbres, la forma de ver la vida; y en todo ese cambio es preponderante la presencia de los conceptos de solidaridad económica y ayuda mutua.

Esto se está traduciendo en hechos y acciones.

Los organismos multilaterales, la ONU en julio del año pasado, la Unión Europea en diciembre pasado, la Conferencia Internacional del Trabajo – OIT el pasado 7 de junio, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE, también en esa misma fecha, la FAO, la CEPAL entre otras, han emitido sendas declaraciones o recomendaciones a los gobiernos, a los Estados y a los actores sociales, económicos y políticos sobre la necesidad de darle un impulso decidido a esta otra forma de hacer economía y organizar a las personas para auto gestionar su desarrollo y alcanzar nuevos niveles de bienestar social.

Esto quiere decir que viene un periodo de crecimiento tanto en temas conceptuales como de transformación del marco jurídico y en desarrollo de organizaciones de economía social, solidaria y cooperativa, en la práctica si sumamos a eso estas tendencias que se están viendo, apreciaciones de lo que es el nuevo Gobierno.

Se abre un enorme campo de oportunidades para el movimiento cooperativo y solidario en Colombia. Hace cuatro años hablar de esto era muy complicado. Hoy tenemos un Conpes de Economía Solidaria, unas propuestas claras que hemos entregado al Gobierno nacional, de cómo avanzar en la profundización del modelo cooperativo de economía solidaria y están reflejados en el programa de gobierno que presentó el Presidente electo y seguramente se verán reflejadas en el Plan Nacional de Desarrollo.

Y unas puntadas finales, trabajamos en el Sistema Nacional de Integración de Confecoop y mantenemos un diálogo abierto con la Mesa de ESS y de la academia, todo ello encaminado a consolidar propuestas compartidas frente a la Reforma Tributaria,  el Plan Nacional de Desarrollo, la Reforma Rural; los ajustes normativos y regulatorios en materia de ahorro y crédito y servicios financieros cooperativos y en una transformación integral y estructural de la Superintendencia de la Economía Solidaria, para remover obstáculos, originar asimetrías que limitan o restringen el desarrollo normal en el mercado de las cooperativas de producción y de trabajo.

¿Dónde está la clave?

Diálogo intersectorial, incidencia ante el Alto Gobierno, interlocución directa con el Congreso de la República, propuestas concertadas, vocerías autorizadas y voluntad política sectorial, mucha voluntad, carácter y toma de decisiones oportunas para avanzar.

Un espacio de dialogo solidario con el Gobierno Petro

¿Cuál es el objetivo del Congreso Nacional Cooperativo que tendrá lugar en Cartagena los días 15 y 16 de septiembre?

El objetivo fundamental es crear un espacio de encuentro con el nuevo Gobierno nacional, con el propósito de presentarle la Propuesta que desde el Movimiento Cooperativo y Economía Solidaria, tenemos para impulsar el desarrollo humano, para generar inclusión social, económica y financiera para dinamizar el desarrollo local y regional a través de formas cooperativas y solidarias de la comunidad y presentar las propuestas.

Escuchar de primera mano las respuestas del gobierno nacional entrante a esas propuestas y a partir de propuestas y respuestas construir una convergencia de intereses, para que entre todos podamos ayudar a construir los escenarios del cambio que nos conduzcan hacia la prosperidad colectiva.

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