Asociados treintenarios y centennials

Asociados treintenarios  y centennials

ꞌQue el sin ánimo de lucro no se traduzca en la desvalorización de los aportes, a cambio permitir el incremento de los mismos a tasas de mercado y no hasta el IPC porque desde el punto de vista financiero el IPC es solo indicador macroeconómico de orden general pero no referente único del mercado financiero.

En fin, son solo ejemplos sencillos pero que están creados para una nueva base social, perteneciente a un mundo en constante evolución, expectante, exigente e innovadora.ꞌ

Hace tal vez un par de años, el término “centennials” era solo una nueva frase surgida de los efectos vertiginosos de la tecnología que cada vez multiplica su velocidad y que precedía a otro término “los milennials”.

Quienes acumulamos varias decenas de años en esto del cooperativismo continuamos escuchando reclamos similares a los siguientes: Los bancos nos están comprando la cartera, los asociados se están llenando de aportes y a cambio están solicitando créditos por sumas similares a las que tienen acumuladas en su capital de riesgo, el asociado no atiende los cursos de capacitación.

Además, en general los directivos son los mismos que durante años asisten a eventos gremiales, a seminarios, a conversatorios, a las postulaciones a cargos directivos y de control, en fin todo un cúmulo de factores comunes que no han cambiado en el modelo de entidades mutualistas.

A cambio de ello y casi sin sentirlo se nos vinieron como por arte de magia dos generaciones que piensan y sienten de manera radicalmente diferente a los modelos estáticos a que estábamos acostumbrados.

Se trata de las generaciones milennials y centennials; los primeros caracterizados por gustos diferentes a los nuestros, un actuar más individualista y al mismo tiempo más holístico, no se interesan por las diferencias de género, el uso frecuente de la tecnología y de las redes sociales pero más impacientes que su generación siguiente, a cambio los segundos identificados por características similares pero más centrados en la defensa del medio ambiente, son nativos digitales en su interacción con el mundo.

Un punto en común de estas dos generaciones se traduce en que perciben la educación y los negocios de manera diferente a nosotros, solo que los centennials son más disruptivos, es decir a través de las bondades de la innovación, producen rupturas permanentes y mudan hacia nuevas formas (aclaro que soy de la generación de los sesentas).

¿Qué pasa en el sector mutualista de nuestra economía en torno a la presente temática?

 Como lo indicamos en una publicación anterior, contamos con una Ley marco que ya acumula 30 años, que tiene concebidas unas características para incentivar la vinculación al modelo y poder gobernarlo, que distan de lo que hoy son los potenciales asociados, empezando por los nuevos tipos de modelos empresariales, de contratación que crean la necesidad de revisar los vínculos de asociación, de acceder a información en línea y no esperar el telegrama de hace 30 años, el solo hecho de comparar el teléfono fijo vs el watssap o el lápiz kilométrico vs el teclado de un ordenador, son suficiente evidencia como para hacer ver tan marcadas diferencias y que urgen un nuevo marco normativo para hacer frente a tan evidentes realidades, amenazas y oportunidades.

¿Qué tal?

El solo hecho de imaginarse a un muchacho que salga de su trabajo para sentarse a atender un curso de 20 horas de cooperativismo o que tenga que hacer cola para reclamar el desembolso de su crédito, que las líneas de crédito solo están dispuestas para mejora de su casa o para pagar los servicios públicos, no hay manera de financiarle una maestría en el exterior, o incluso que le digan en su calidad de directivo que tiene que ir a la cooperativa para discutir sentado durante 6 horas en una reunión de consejo de administración, son escenarios impensables para éste tipo de nuevo asociado.

En verdad considero, son suficientes motivos para que ese muchacho “se sienta en el lugar equivocado”.

A cambio de ello, llevarle un mensaje concreto a su smarthphone sobre sus derechos, obligaciones y los servicios digitales que le esperan certificando su participación en el conocimiento adquirido a través de una evaluación sencilla, o hacerlo a través de cursos breves expuestos en  las plataformas tecnológicas, hacer el giro directo de su crédito para sus estudios en el exterior a la cuenta o al producto que el asociado previamente indique.

Que en su calidad de directivo y con información previa a las reuniones, éstas se realicen a través de videoconferencia, crear fondos sociales diferentes a los de educación y solidaridad involucrando actividades en defensa del medio ambiente y para el emprendimiento.

En fin, es claro que se trata de escenarios diferentes para asociados de mundos diferentes y con necesidades a satisfacer diferentes, pero a cambio estamos ofreciendo lo mismo que venimos haciendo desde hace 30 años, trayendo como consecuencia el deterioro gradual de nuestro hermoso modelo mutualista.

Necesitamos “oxigenar el modelo”, ajustar los requerimientos para la vinculación de asociados, permitir un menor número de asociados para la constitución de nuestras empresas, fortalecer el régimen económico con nuevas estructuras patrimoniales permitiendo por ejemplo que los excedentes con terceros se usen para engrosar la reserva de protección de aportes.

Asimismo, que el retiro parcial de aportes se permita bajo condiciones especiales, en casos excepcionales y evidentes, que el sin ánimo de lucro no se traduzca en la desvalorización de los aportes y a cambio permitir el incremento de los mismos a tasas de mercado y no hasta el IPC entre otras razones porque desde el punto de vista financiero el IPC es solo indicador macroeconómico de orden general pero no referente único del mercado financiero, en fin, son solo ejemplos sencillos pero que están creados para un nueva base social, perteneciente a un mundo en constante evolución, expectante, exigente e innovadora.

Los milennials representa 35% de la población laboral actual.

Carlos Rodríguez Molina – Columnista Ecosolidario

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