Balance Social, el mejor ejemplo de costo amortizado

Balance Social, el mejor ejemplo de costo amortizado
Carlos Rodríguez Molina
Carlos Rodríguezm1|@hotmail.com

Costo amortizado es el valor presente de los flujos de efectivo contractuales por cobrar o por pagar de un instrumento financiero, más o menos los costos de transacción por amortizar, utilizando el método de interés efectivo. Una vez tenemos clara su definición, pasemos a determinar su aplicación desde la realidad diaria de nuestras organizaciones mutualistas:

Bajo la anterior definición, en la estructuración del concepto de costo amortizado contribuyen todos aquellos ítems con cargo a resultados (gastos) de la organización solidaria, que tienen como fin el mejoramiento de la calidad de vida de los asociados, es decir los gastos vinculados con balance social como suelen ser, los costos de originación de la cartera de crédito que no se trasladan al asociado, varios de los seguros que hacen parte del crédito y que no se trasladan al asociado, la actividad de integración anual, los auxilios educativos y de salud que no estaban dentro del presupuesto del fondo de educación y de solidaridad que tuvieron que erogarse con cargo a resultados, en fin, todos estos costos que asume la entidad producto de su carácter no lucrativo y en beneficio del asociado son los que desde el punto de vista estrictamente financiero se traducen en que al final, el asociado en sus operaciones activas de crédito terminan por obtener una tasa socializada o subsidiada y para el caso de las operaciones pasivas (depósitos) termina receptando beneficios adicionales porque estaría recibiendo intereses por encima de las tasas que ofrece el mercado.

Con toda esta didáctica es fácil entender que la tasa de interés que efectivamente recibe el asociado producto de beneficios como los descritos en los ejemplos, es la tasa que nuestras organizaciones deberían mostrar, la tasa “real” que el asociado debe conocer y con ello desvirtuar las expresiones comunes que suelen esgrimirse cuando de tasas de interés del mercado financiero Vs las de nuestro sector se trata.

Ese mito se acabaría si desde nuestras empresas incluimos dentro del curso de cooperativismo básico un módulo exclusivo para explicar al asociado cuál es la tasa “efectiva” que recibe por vincularse a la organización solidaria; por el contrario, si esto no se hace, la voracidad y salvajismo con el que actúan las cada vez más digitalizadas plataformas con productos financieros de múltiple variedad, terminarán por asfixiar nuestros planes de negocios y lo triste es que si es esto lo que resulta, el asociado seguirá siendo tentado por ofertas engañosas que no le generan valor y por el contrario harán cada vez más precaria su situación y la de sus familias.

Conclusión, a los asociados debemos presentarle no los resultados de la actividad financiera a tasa pactada, mostremos la tasa efectiva de sus instrumentos financieros, de esta manera y como espantando las moscas, no vamos a requerir personal de nuestras empresas convenciendo al asociado para que no se retire solo por llevarse los aportes, de hacerlo por esa causa,  se convertiría en un atentado contra él y contra su núcleo familiar, hay que hacerle ver con cifras que eso que a la banca tradicional no le interesa ni poquito, es la esencia del negocio de su propia empresa porque como asociado es co-dueño de la organización y de sus beneficios.

 

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