¿Cómo es posible que sobrevivamos sin información ?

¿Cómo es posible que sobrevivamos sin información ?

Las cifras son crudas, a pesar de que las instrucciones para evaluación de cartera de crédito acumulan casi dos décadas, la realidad es que a estas alturas no conocemos el estado real de la cartera de crédito.

Por si mis lectores no lo recuerdan, tengo la calidad de contador público y acumulo veinticinco años de experiencia, todos al servicio de empresas de economía solidaria y no lo expreso como un auto halago, lo expreso porque cuando comparo los resultados de las actividades que he adelantado bajo mi calidad y las confronto con las cifras oficiales y crudas que administra la Supersolidaria sobre los resultados de la evaluación de cartera de crédito en las entidades supervisadas de ahorro y crédito, casi hago como condorito, por las siguientes razones:

Las instrucciones para que cualquier forma asociativa de economía solidaria administre la cartera de crédito datan del año 2003, cuando en el capitulo II numeral 3° de la circular básica contable y financiera 013 se exigía la evaluación de la cartera de crédito, es decir, desde hace dieciséis años tenemos esa obligación, la cual fue reforzada con la expedición la circular externa 04 en el año 2008 y próximamente se hará mucho más exigente con la implementación del SARC.

La evaluación de la cartera se debe aplicar sobre la totalidad de la misma al menos una vez por año, los modelos para soportar las evaluaciones son diversos y varios de ellos básicos. La cartera de crédito por excelencia es el activo productivo de nuestras organizaciones.

Pues bien, antes de explicar por qué tanta preocupación, parto por recordar algunos datos estadísticos, clave para entender la problemática, datos tomados de la información oficial reportada a la Supersolidaria al corte de diciembre de 2018 por parte de 3.661 entidades:

Cooperativas sin sección de ahorro y crédito              1.915

Fondos de empleados                                                       1.446

Cooperativas con sección de ahorro y crédito                 181

Asociaciones mutuales                                                         119

Pues bien, como se puede observar, solo el 4,9% de las organizaciones que reportan corresponden a cooperativas con sección de ahorro y crédito, pero sucede que conforme se desprende de los resultados evidenciados en la carta circular 06 de noviembre de 2019, solo el 7,2% de estas entidades habilitadas para captar recursos de sus asociados realizan el proceso de evaluación de cartera conforme lo exige el capítulo II de la circular básica contable y financiera, el 46,7% incumplen con el proceso de evaluación, mientras que el 46,1% lo hacen parcialmente. Pero entonces la preocupación que surge es en torno a que las organizaciones objeto de semejantes resultados son entidades que “tienen a la Supersolidaria respirándoles en el cuello” y prueba de ello es el reporte permanente de información y los constantes requerimientos de todo orden que reciben estas entidades, pero entonces cómo explicar estas cifras tan preocupantes.

Con todo lo anterior surgen dos preguntas obligadas.

  1. ¿Si eso es con el 4,9% de las organizaciones con supervisión constante, qué será entonces del 95,1% que no recibe una supervisión ni permanente ni adecuada y que por regla general no cuentan administradores bien formados en riesgo crediticio o con personal con perfiles mínimos que satisfagan este tipo de obligación, que en últimas busca salvaguardar el activo más importante del modelo cooperativo?

 

  1. ¿Cómo hemos sobrevivido por tanto tiempo administrando inadecuadamente nuestro activo productivo en medio de la creciente y voraz competencia, de los nacientes modelos de negocio originados en las nuevas tecnologías y con un modelo mutualista que en términos generales, excepto por la actividad financiera, no crece con la misma dinámica con la que una comunidad plagada de necesidades exige de un modelo que permita mejorar su calidad de vida?

 

 

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