Cómo mejorar para enfrentarse a lo que sea y ser más eficiente

Cómo mejorar para enfrentarse a lo que sea y ser más eficiente

Edición y comentario wiltonrizzo@ecosolidario.com.co   Entregamos dos artículos internacionales de www.revistagq.com que nos enseñan cómo encontrar la motivación en todos los rangos de las personas para ser mejores, en conjunto con la nota: Organizar el trabajo para ser más eficientes.

A veces cuesta encontrar motivación para ciertas cosas, pero podemos trabajar en ello con algunas técnicas para que sea efectivo cuando lo necesitemos. Algunas personas tienen una gran capacidad para la motivación personal, no necesitan trucos ni demasiadas charlas frente al espejo para hacer frente a lo que sea, desde el trabajo hasta cumplir con el propósito de ir al gimnasio.

Por Guillermina Carro

Sin embargo, a otras muchas personas les cuesta mucho encontrar esa motivación, es más fácil cuando otra persona lo hace por nosotros, pero no siempre se da el caso. Además, si no podemos creer en nosotros mismos y tener la confianza suficiente para darnos ese empujón extra, ¿quién lo hará?

La psicóloga Amy Athey entiende esta situación perfectamente, por lo que ha compartido desde Psychology Today una serie de estrategias para mejorar la automotivación. Son 3 consejos sencillos pero eficaces que todos podemos poner en práctica.

Así, cuando vayas a darte tu propia charla motivadora, debes tener en cuenta estos tres aspectos fundamentales:

  1. Considera el momento en el que te encuentras

Esto tiene que ver con tu edad, tu situación en la vida en general y las experiencias que hayas vivido. Y es que antes de empezar con el self-talk, o diálogo interno, es necesario adaptarlo a ese contexto. La psicóloga lo explica de la siguiente manera: no hablas de la misma forma a un niño de 3 años que a uno de 13, así que tampoco deberías hablarte a ti mismo de la misma forma que antes.

  1. La motivación tiene que ser específica al contexto

Si necesitas motivación para ir al gimnasio, céntrate en eso para crear tu diálogo interno. Si es para algo del trabajo, encuentra exactamente en qué parte o para qué tarea necesitas ese empujón y enfócate en ello. Una frase que ayuda a la experta es decirse a sí misma “profundiza aquí”, para dejar de lado todo lo que no sea importante y centrarse en la tarea que requiera mayor esfuerzo.

  1. Practica tanto como puedas

Cuanta más práctica tengas, mejor será tu automotivación, como ocurre con todo. Pero para que sea más eficaz, la psicóloga recomienda la llamada “práctica deliberada”, con la que después de tu diálogo interno y de haberte enfrentado al reto en cuestión, debes analizar cómo funcionó (o no) y qué cambiarías.

Es cuestión de probar, probablemente fallar, y volver a intentarlo. Busca qué palabras y frases van mejor contigo y encontrar motivación se irá volviendo más sencillo poco a poco. Foto https://www.marquid.com/marketing-wall-street/  ‘El lobo de Wall Street’ (Martin Scorsese, 2013)

https://www.revistagq.com/cuidados/articulo/como-encontrar-motivacion-personal-consejos?intcid=inline_amp

La historia está basada en las memorias de Jordan Belfort, un hombre que fue un corredor de bolsa de Wall Street, y que se hizo millonario con una agencia de corredores, pero que terminó en la cárcel por manipulación del mercado de valores y lavado de dinero.

https://www.tvn.cl/entretencion/espectaculos/el-verdadero-lobo-de-wall-street-demanda-a-

Cómo organizar el trabajo correctamente para ser más eficiente

Revelamos cómo priorizar correctamente las tareas y mantener una visión general para tener días mucho más productivos en el trabajo. Imagen https://www.expansion.com/

Por Maria Berentzen

*Este artículo sobre cómo organizar el trabajo fue publicado originalmente en la versión alemana de GQ.

Muchos proyectos y poca visión de conjunto. Muchas personas se sienten inicialmente abrumadas cuando tienen que planificar un proyecto de principio a fin y priorizar las tareas para la gestión de proyectos. No es raro que los responsables se desesperen ante el enorme volumen de tareas: ¿Cuánto tiempo se espera que dure? ¿Qué hay que hacer y cuándo? ¿Cuánto puede costar cada uno de los pasos y quién es responsable de cada uno de ellos?

Sólo hay una cosa que ayuda: dividir el proyecto en pequeñas porciones, proceder de forma estratégica y no completar una u otra tarea a la perfección, sino dividir el propio tiempo y energía de forma sensata y utilizarlo para los pasos que importan al final.

Ten una visión general

No puede hacerlo sin una visión general: primero, registre los pasos de trabajo esenciales que componen el proyecto. De esta manera, puedes dividir un monstruo supuestamente abrumador en pequeños monstruos que son mucho más fáciles de manejar. Analizar los componentes individuales de cada paso: ¿Quiénes son los implicados, qué información se necesita, ¿cuándo se puede considerar que este paso se ha completado y cuándo debería haber ocurrido a más tardar?

Planificar los topes de los plazos: Generalmente surge algo. A la hora de planificar los costes, también es mejor calcular primero un poco más alto para tener margen de maniobra en caso necesario.

Algunas personas apuestan por una hoja de ruta para planificar y saber cómo organizar el trabajo: Tienen preparadas un montón de tarjetitas y un trozo de papel (un viejo rollo de papel pintado también sirve) y luego representan los distintos pasos de forma vívida. El papel funciona como una línea de tiempo. Escribe en las tarjetas lo que hay que hacer y cuándo para cada punto individual y luego asigna las tarjetas a un área del papel. El método es especialmente bueno para la orientación y la visualización cuando varias personas participan en la planificación.

El núcleo de la gestión de proyectos: priorizar las tareas

No se puede hacer todo a la vez, y si se recorren cuatro sitios a la vez, cada uno de ellos sólo recibirá una parte de su atención. Los errores son entonces inevitables, y probablemente no hace falta decir que no se puede trabajar con plena concentración cuando se realiza una multitarea.

La forma de priorizar mejor depende tanto de su forma de trabajar como del proyecto. Muchas personas utilizan el llamado principio de Eisenhower. Divide las tareas en cuatro categorías: importantes y urgentes, importantes y no urgentes, no importantes y urgentes, y no importantes y no urgentes.

Lo que es importante y urgente, lo haces tú mismo lo más rápido posible. También deberías encargarte tú mismo de las tareas de la categoría “importante y no urgente”, pero no inmediatamente: introduce una fecha en la que quieras encargarte de esta tarea. Lo que no es importante pero sí urgente, delegarlo. Y las tareas que no son importantes ni urgentes pueden, con toda probabilidad, cancelarse directamente.

Otra posibilidad es un esquema ABC bastante sencillo. Aquí se ordenan las tareas según la prioridad. Las tareas de la categoría A tienen una prioridad alta, el área B es de importancia media y el área C no tiene importancia. Este procedimiento es especialmente adecuado para proyectos o subproyectos pequeños, ya que implica una estructuración aproximada en la que la urgencia no juega un papel importante por el momento.

Gastar la energía sólo donde vale la pena

Es probable que quieras dar todo tu esfuerzo en todos los puntos. Sin embargo, si se involucra en un proyecto de principio a fin, su tiempo y energía no serán suficientes para brillar realmente en todos los puntos. Divide tus esfuerzos y brilla sólo donde se note. Para el resto de las tareas, aplique el principio de Pareto: se consigue el 80 por ciento del éxito con el 20 por ciento del esfuerzo. Y eso a veces tiene que ser suficiente.

Trabaja a tu propio ritmo

¿Cuándo puedes concentrarte mejor? En esta fase debe colocar las tareas importantes y urgentes que requieren esfuerzo mental. Adecuar las tareas a su curva de liderazgo: Lo que no es tan relevante o pertenece a las actividades rutinarias, también puedes hacerlo cuando tu concentración decaiga.

A veces es difícil ponerse en marcha porque sabes que te espera una tarea desagradable y la vas posponiendo. En este caso te explicaré cómo organizar el trabajo, se ha demostrado una táctica que en realidad es bastante sencilla: hacer la tarea desagradable inmediatamente y luego ocuparse del resto.

Si no le gusta ponerse en marcha, la técnica Pomodoro es adecuada: divide el trabajo en pequeños segmentos de tiempo claramente establecidos. Se trabaja en intervalos de 25 minutos con un descanso de cinco minutos entre cada unidad. Después de cuatro unidades, hay un descanso más largo. Superar esto suele ser más fácil si sabes que sólo tienes que dedicar 25 minutos a un tema al principio. Puedes utilizar un temporizador en tu smartphone para ello, pero también hay sitios de Pomodoro de libre acceso en Internet, como el Tomato Timer.

Seguir las reglas básicas del trabajo concentrado

Para trabajar con eficacia, también hay que seguir las reglas básicas que siempre se aplican cuando alguien quiere concentrarse: mantener las distracciones externas al mínimo y desactivar las notificaciones automáticas en el ordenador y el smartphone. También son útiles las listas de tareas en las que se estructura la jornada laboral del día anterior. Y no olvides tomarte descansos y tiempo libre. https://www.revistagq.com/noticias/articulo/organizar-trabajo-bien-gestion-proyectos?intcid=inline_amp

 

 

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