Cualquier modelo económico debe ir en función del desarrollo humano

Cualquier modelo económico debe ir en función del desarrollo humano

Diálogo Ecosolidario

Componentes transversales

El núcleo esencial de una cooperativa se soporta en los valores que rigen el modelo y que se materializan en los principios, que a su vez constituyen los elementos integrales que dan forma al modelo de empresa, con un marcado acento social.

Cacharrería la 14 ¿Cómo puede convertirse en empresa cooperativa

Una de las propuestas que le hicimos al gobierno nacional, desde hace varios años fue el que se permitiera que las empresas que entraran en crisis por esta pandemia, pudieran recuperarse y transformarse en cooperativas.

20º Nacional Confecoop – 16 y 17 de septiembre –

A problemas diferentes, soluciones distintas. Esta versión del XX Congreso Nacional Cooperativo de Confecoop, que hemos denominado Responder desde la cooperación al cambio social, como se denomina este año el Congreso. ¡Hagámoslo Posible!, quiere resaltar, con especial énfasis, que el modelo de gestión de empresa cooperativo. Manifestaciones del 23 de noviembre en Bogotá. Foto referencia de Colprensa.

Un vistazo a las realidades mundiales con Carlos Acero, presidente de Confecoop, la Confederación de Cooperativas de Colombia, en razón que la gente está pidiendo a gritos cambios ¿en la realidad, se puede mirar la economía desde el cooperativismo a nivel global, como parte de la solución al gran cambio, que en incluye el medio ambiental, lo político y democrático que requiere la humanidad para salir de la incertidumbre?  

Bogotá 26 de julio de 2021

wiltonrizzo@hotmail.com

Wilton un saludo especial. Cada vez que surge una crisis el cooperativismo ha probado su capacidad para adaptarse más rápidamente a los desafíos y efectos derivados de ella, su mayor resistencia como organización para resistir sus impactos negativos y su mayor adaptabilidad a los nuevos escenarios post-crisis.

Eso que ahora tanto se menciona -la resiliencia-, es una de las características de este modelo de gestión socio empresarial. Esto se debe a que las cooperativas ponen en el centro de sus preocupaciones el interés por las personas antes que el lucro. Esa diferencia es la que en momentos difíciles como los actuales, potencia o permite que la figura cooperativa emerja con fuerza y se haga, nuevamente, atractiva entre las personas.

El núcleo esencial de una cooperativa está soportado en los valores que rigen el modelo y que se materializan en los principios universalmente aceptados, que a su vez constituyen los elementos integrales que le dan forma al modelo de gestión de empresa, con un marcado acento social.

Esta base conceptual es la que impulsa a las cooperativas a tener desde su origen un talante democrático, tanto en la gestión y gobernanza de la empresa, como en el uso y beneficio de los servicios; un sentido de pertenencia y apropiación, al establecer su autonomía e independencia en la gestión y propiedad de la empresa; un profundo compromiso con la educación y formación  de sus asociados, para agregar y trasladar valor y capacidades frente al modelo así como a la actividad económica desarrollada y un compromiso con los demás, que se traduce en impacto social más allá de los límites de la organización/empresa cooperativa.

En momentos en que se necesita reconstruir, reactivar, pero especialmente, adoptar cambios de paradigma, ajustes estructurales al modelo de desarrollo imperante y ofrecer soluciones distintas para  que las personas se inserten en el escenario económico, con enfoques y desarrollos innovadores en lo social, cultural y económico, el modelo cooperativo está siendo valorado y promovido con mucha fuerza a nivel global, no solo por los líderes del movimiento sino por una amplísima gama de generadores de opinión, organismos multilaterales, academia, líderes sociales y políticos, pero, principalmente, por la gente que está acercándose al modelo para autogestionar su desarrollo y resolver sus necesidades.

De esta manera, el perfil de las cooperativas ha cobrado notoriedad, más allá de los límites del propio sector, tanto en la sociedad civil como en los organismos gubernamentales e

intergubernamentales.

A la economía hay que volverla a pensar y ponerla a trabajar en función del desarrollo humano. Hay un cambio de paradigma en la sociedad.

Está demostrado que el modelo de acumulación, basado en el lucro y beneficio para unos pocos no resolvió los problemas de la sociedad. Por el contrario, los profundizó, generó mayor exclusión, puso a millones de personas en la periferia de los beneficios económicos y de desarrollo, concentró la propiedad, traslado las decisiones de interés público y beneficio común de los escenarios democráticos hacia los centros de poder económico, entre otros aspectos, con los resultados desalentadores para la sostenibilidad social, económica y ambiental, el desarrollo humano y el déficit democrático que estamos viviendo.

Como lo ha señalado la Alianza Cooperativa Internacional, “El modelo dominante del capitalismo en los últimos tres decenios también ha ido acompañado por mayores niveles de desigualdad, lo que se traduce en menores niveles de ‘capital social’ y bienestar”.

Hoy cuando se plantea una economía basada en las personas cobra mucha importancia el modelo de empresa cooperativa y toda esta corriente del pensamiento que promueve la economía de la solidaridad y el bien común.

Estas corrientes se nutren de los elementos esenciales del modelo cooperativo, que permiten redefinir los valores en función de las personas -valores humanos- y no de los valores del mercado. Valores a partir de los cuales en la sociedad contemporánea la gente pueda sentirse incluida; valorada; escuchada; representada; productiva, digna y reconocida por su aporte a la sociedad, más allá del dinero. Ahí están los aportes del cooperativismo a esas corrientes sociales, en lo cultural, lo social, lo económico, lo ambiental y lo político.

¡Ahí es donde están planteando los nuevos desafíos! Propiedad y autogestión

CA. Una cooperativa es una asociación de personas que se unen para autogestionar de manera conjunta una necesidad o una aspiración que es común a ese grupo, a través de una empresa que desarrolla una actividad económica para tal fin.

19º Congreso Nacional Cooeprativo Confecoop – Virtual

La cooperación y la ayuda mutua, pilares de este modelo, han existido por siempre en la sociedad. Hacen parte de las lógicas del comportamiento humano. Así como muchas actividades del ser humano pueden hacerse de manera individual, también encontramos que muchas otras se desarrollan mejor cuando aquellos se unen, cuando deciden cooperar. Y cuando esta decisión implica el ejercicio de una actividad económica, se concreta en la práctica el concepto de solidaridad económica, es decir, el esfuerzo propio sumado a la ayuda mutua. Más simple: En la cooperativa, todos ponemos, nos beneficiamos y asumimos los desafíos de la gestión compartida y de sus resultados.

Se está volviendo a reconocer a la cooperativa como un mecanismo para que muchas personas puedan insertarse en la economía, para organizar el trabajo, la producción, el consumo, la inclusión económica y financiera o para desarrollar cualquier actividad económica.

La relación del entorno, la cooperación y el ser

CA. El comportamiento de las personas frente a la vida, la sociedad y el mercado están cambiando muy rápido. El perfil del nuevo consumidor no está determinado por su capacidad de compra, sino por su propósito, satisfacción o compromiso.

Muchas decisiones diarias del consumidor actual están determinadas por el origen del producto, su precepción sobre las condiciones laborales de los trabajadores que elaboran dichos productos, el nivel de conocimiento o información que se tiene sobre las políticas de sostenibilidad ambiental de las industrias, su compromiso con los derechos humanos, el perfil de sus inversiones y de sus inversionistas, etc.

Esto no empezó a raíz de la pandemia. De tiempo atrás se viene hablando a nivel global de formas distintas de hacer economía y de la necesidad que revisar el modelo imperante.

Una tendencia cada vez más amplia es a que la gente se está acercando al consumo responsable y con propósito. De allí el impulso a los procesos basados en conceptos de desarrollo diferentes como la economía verde, producción limpia-agroecológica, finanzas éticas, circuitos cortos producción-consumo, de apoyo a pequeños productores o grupos sociales específicos. En este ámbito las ideas cooperativas basadas en la solidaridad económica y la ayuda mutua están de regreso y con mucha fuerza y aceptación.

El medio ambiente nos está pidiendo un cambio a gritos y no le escuchamos, Colombia no firma el acuerdo de Escazú, el Congreso rechazó el proyecto de ley ¿qué hacer desde el cooperativismo y cómo? En vez de empezar a destruir otro planeta

CA. Dentro de los objetivos de la Visión 2020 – Plan para una década cooperativa, promovido por la Alianza Cooperativa Internacional a nivel mundial desde el 2012, se establecía que las cooperativas necesitaban posicionarse como creadoras de sostenibilidad y que este concepto “hace parte de la naturaleza intrínseca de las cooperativas” y que su contribución positiva a la sostenibilidad se da en tres ámbitos: social, económico y ambiental.

Como la afirma la ACI, hay abundantes datos que demuestran que las cooperativas tienen un mejor historial medioambiental. “Existen varias razones que lo explican. En primer lugar, como organizaciones participativas, las preocupaciones sobre las consecuencias medioambientales futuras pueden expresarse democráticamente por los asociados, sin tener que calcularse sobre la base del rendimiento de las inversiones. En segundo lugar, donde las cooperativas agrupan a múltiples partes interesadas, se reduce la capacidad de las empresas para imponer consecuencias negativas para el medio ambiente (como la acumulación de desperdicios y la contaminación) a algunas partes interesadas”.

Cooperación, conservación y preservación

Son muchos los casos de referencia a nivel global del compromiso de las cooperativas con la sostenibilidad medioambiental. El auge en la última década de proyectos cooperativos para la generación de energía renovable (solar, eólica, biomasa) en diferentes regiones del mundo, la gestión cooperativa de recursos hídricos y su administración local como oferentes de servicios públicos, manejo y disposición de residuos sólidos y líquidos, impulso a proyectos de economía circular basados en la inter cooperación entre cooperativas, la adhesión como movimiento global a programas de protección ambiental, los desarrollo cooperativos forestales, los servicios ecoturísticos, pueden citarse entre otros a manera de referencia.

En Colombia, el Pacto Verde Cooperativo impulsado desde 2008 por Confecoop, adoptado como Programa por Cooperativas de las Américas en 2010 e impulsado a nivel global por la ACI, Cooperación Verde, proyecto ambiental del movimiento cooperativo colombiano cuyo objetivo es la generación de oxígeno, la preservación de especies y bosque nativo, la conservación de fuentes hídricas, la forestería sostenible, la apicultura, entre otras áreas de desarrollo.

El Proyecto Agroforestal de Canapro, cuyo eje central es la conservación de la cuenca del rio Vita en Vichada, el desarrollo de una línea de crédito verde para incentivar entre sus asociados la adquisición de bienes y servicios amigables con el entorno (electromovilidad, paneles solares, etcétera), o el proyecto de generación de energía solar y la promoción entre sus asociados de la cultura de la energía renovable de Crediservir, pueden servir de ejemplos de lo que las cooperativas colombianas desarrollan en este ámbito de la sostenibilidad, sin mencionar muchos proyectos relacionados con la cultura del reciclaje y economía circular que de tiempo atrás se ejecutan en muchas regiones del país.

Cultura de la sostenibilidad

Todo lo que hacemos a diario. Todas nuestras decisiones de consumo. Todas nuestras acciones cotidianas están relacionadas con la sostenibilidad, en los tres ámbitos mencionados: social, económico y ambiental.

Desde usar los cargadores de nuestros equipos de comunicación y sistemas, pasando por las decisiones domésticas de reciclar en la fuente, de hacer uso racional del agua, de apagar los bombillos, de aplicar la disciplina de reutilización/segundo uso, de consumir comida ultra elaborada o bebidas azucaradas, del uso de plásticos hasta la decisión de cambiar nuestras fuentes de generación de energía, movilizarnos en vehículos impulsados por combustibles no fósiles, consumir productos de cercanías, invertir en proyecto verdes, proteger ecosistemas frágiles, de hacer turismo ecológico o apoyar campañas públicas, etcétera, van creando una cultura de uso, protección, conservación y racionalización de recursos.

Además, nos va generando una conciencia de corresponsabilidad social, intergeneracional y colectiva.

En este proceso de construcción de cultura de la sostenibilidad, el papel de las cooperativas resulta fundamental, pues la conservación del entorno es un propósito que supera al individuo y se ubica en el plano de lo colectivo, de la búsqueda y preservación del bien común y se soporta en los valores esenciales que compartimos como modelo.

Como lo señala la ACI “Dicho simplemente, una cooperativa es la búsqueda colectiva de la sostenibilidad”.

Cacharrería la 14 ¿Cómo podría convertirse en empresa cooperativa

Hay una coincidencia que la viví en Cali, fue el nacimiento por los años 60, de dos empresas Drogas la Rebaja, en una esquina de la calle 14 con Cr. 9ª que se convirtió en cooperativa pese a la persecución del gobierno y la cacharrería la 14, hoy La 14, situada en la carrera 8ª con calle 14. ¿Qué posibilidad existe que sea una cooperativa?

(“Entre los años 50 y 60, de manera muy informal y de la mano de sus hijos Jaime y Gustavo Cardona, don Abel abrió en el centro de Cali la Gran Cacharrería, un negocio pequeño que se amplió al adquirir el local que estaba justo al lado, al cual llamó Cacharrería LA 14, por encontrarse en la Calle 14 con Carrera 8. Don Abel se quedó con el nombre marcando así los inicios de la cadena. En 1964 nace en Cali LA 14”.)

CA. Una de las propuestas que le hicimos al gobierno nacional, desde hace varios años y que a raíz de la pandemia se la volvimos a plantear, fue que se definiera un mecanismo legal que permitiera que las empresas en crisis pudieran recuperarse y transformarse en empresas de carácter cooperativo para continuar funcionando.

¿Qué pasa? Generalmente cuando una empresa entra en un proceso de grave crisis estructural y sus dueños o inversionistas agotan las alternativas de solución con sus fuentes de financiación, proveedores y con el fisco, no queda otra salida que la liquidación, con el impacto negativo que ello conlleva para todas las partes interesadas, empezando por los trabajadores, proveedores, entidades financieras, el fisco y, por supuesto, para el empresario mismo.

En circunstancias como estas, el modelo cooperativo aporta un camino de solución distinto pero posible. Consiste en involucrar a los trabajadores de la empresa en crisis en la solución del problema, haciéndolos partícipes de la propiedad, de la gestión y de la responsabilidad que de ello se deriva, previa transformación en una empresa de propiedad de los trabajadores, convirtiendo el pasivo laboral en parte del patrimonio y, en los casos en que se acuerde, manteniendo a los antiguos dueños dentro de la nueva organización o invitando a los proveedores o a terceros a asociarse en el nuevo proyecto empresarial así derivado.

De esta manera, se preservan los puestos de trabajo, se conserva la empresa en marcha y productivos los medios de producción. Este modelo, aplicado desde hace más de un siglo en el mundo, ha demostrado ser una poderosa alternativa para la recuperación y sostenibilidad posterior de las empresas en crisis. Obviamente es un proceso complejo, pero las experiencias a nivel global ponen en evidencia la pertinencia de esta figura, poco conocida en Colombia.

CA. Como tú lo estas señalando, en estos dos casos mencionados, empresas de más de 50 años que de un momento a otro no pueden seguir, por las razones que sea, pueden desaparecer o encontrar la salida en el modelo cooperativo.

Así es. La estadística dice que en el 2020 más de 400 mil empresas tuvieron que cerrar como efecto de la crisis derivada por el covid-19. Ello ha derivado en un problema profundo y complejo en lo social y económico.

Por eso insistimos en avanzar en la construcción de este mecanismo de recuperación de empresas. Esta salida, inclusive en muchos casos, puede ser un paso previo que el empresario explore antes de tomar decisiones radicales como la insolvencia o la liquidación. Es buscar soluciones distintas a los problemas generados por la crisis. Es una alternativa diferente, pero donde se ha aplicado, muy oportuna y eficiente para salvar los puestos de trabajo y los ingresos de los trabajadores y proveedores, muchos de los cuales son micro y pequeños empresarios o emprendimientos.

Los trabajadores al aceptar esta propuesta, lo que hacen es capitalizar sus pasivos laborales, y estos van al patrimonio de la nueva empresa cooperativa en calidad de aportes. Esto, además, los convierte en dueños y gestores de la empresa, con las implicaciones y responsabilidades que de ello se deriva, pero también con las oportunidades que emergen.

Por eso, este tipo de procesos deben tener acompañamiento institucional, asistencia técnica, capacitación y fortalecimiento empresarial, las decisiones que tienen que tomar son de otra naturaleza, el razonamiento que tienen que hacer es diferente. Y, como siempre, en un grupo grande de trabajadores debe haber liderazgo para sacar adelante el proyecto.

CA. Pero ¿qué es lo fundamental? Que la empresa que está en marcha, que seguramente tiene deudas, sigue abierta al público, mantiene sus clientes y usuarios, se mantiene en el mercado, sigue generando ingresos. El mantenerse en marcha es lo que facilita y garantiza la realización de los acuerdos económicos con los acreedores, con los trabajadores, con la Dian, con las empresas de servicios públicos. Este es un mecanismo adicional de salvamento empresarial y puede ocurrir de manera voluntaria.

Otra opción, es que ya habiendo entrado en proceso de disolución o proceso de insolvencia puede en ese momento, llegarse a un acuerdo de esta naturaleza, por eso debe haber un procedimiento, una reglamentación.

Un caso de referencia que nos permite ver la viabilidad de esta figura es Copservir, cuyos 6.500 o más trabajadores, asociados en la cooperativa han logrado sostener y hacer crecer un ejercicio económico y empresarial, a partir de la gestión de los establecimientos del comercio que operan baja la marca de La Rebaja, durante más de 15 años, tiempo que duro la intervención de la Supersolidaria sobre dicha empresa cooperativa.

La cooperativa se ha podido fortalecer patrimonialmente, crecer en el ámbito de los negocios, y pasar de tener un poco más de 300 farmacias en 2005 a 960 actualmente.

La situación de La 14 podría tener una alternativa en esta forma de recuperación. Tendría que haber un trabajo de sensibilización, un acompañamiento de las entidades públicas competentes, la voluntad e interés de los trabajadores. Es un proceso.

No es una salida milagrosa, porque esta alternativa empieza por crear un cambio severo en el papel del empleado, que pasa de ser trabajador vinculado a una nómina, que desarrolla unas funciones y cumple un horario, que recibe una compensación legitima por su trabajo, a asumir un nuevo rol, otra dimensión: además de mantener mi trabajo, ahora yo soy asociado, dueño y socio de la empresa.

Vigésimo Congreso Nacional Confecoop – 16 y 17 de septiembre – “A problemas distintos, soluciones diferentes”.

¿Qué nos trae de novedoso este congreso, como siempre ha sido en cada versión?

wiltonrizzo@hotmal.com

Carlos Acero. Esta versión del XX Congreso Nacional Cooperativo de Confecoop, que hemos denominado Responder desde la cooperación al cambio social, como se denomina este año el Congreso. ¡Hagámoslo Posible!, quiere resaltar, con especial énfasis, que el modelo de gestión de empresa cooperativo, no solo está vigente, sino que es una forma de organización empresarial absolutamente pertinente para acompañar, impulsar, asegurar y darle sostenibilidad a la reactivación y a la recuperación económica de mediano y largo plazo en Colombia y en el mundo.

Responder desde la cooperación al cambio social  es un llamado a la acción que desde Confecoop hacemos al movimiento, a las comunidades, a las personas y a los gobiernos nacional y locales para que impulsemos -entre todos- una transformación social, económica, cultural y productiva que nos asegure el desarrollo sostenible, transformando la manera como actuamos socialmente, como gestionamos las empresas, como compartimos las visiones de desarrollo y como tomamos decisiones cotidianas que impactan el entorno y la vida de las personas, todo ello apoyados en el modelo de empresa y de gestión basado en valores y principios como la solidaridad económica, la cooperación y la ayuda mutua.

¡Hagámoslo Posible!, es la invitación a que actuemos ya, a que mostremos las ventajas que ofrece el cooperativismo para superar de mejor manera las dificultades derivadas de los cambios en la economía y los efectos de la crisis actual.

El momento que estamos viviendo como sociedad, como nación, como país nos obliga, no solo a las cooperativas sino a todos los actores de la sociedad, a revisar todo lo que está pasando en la calle, lo que está pasando frente a las dificultades estructurales para crear nuevos y mejores empleos, -para las mujeres o para los jóvenes-, o a preguntarnos que debemos hacer para tener una economía más productiva, más sostenible que permita crear oportunidades, mejorar las capacidades de las personas y remunerar mejor el trabajo, entre otros aspectos de política social.

Queremos promover las reflexiones sobre nuestro aporte como modelo en estos momentos de crisis y de cambio y formularnos una pregunta básica: como pueden contribuir las cooperativas a ese cambio social y, con base en ello, responder a las personas y comunidades que están interesada en participar en proyectos socioeconómicos y autogestionarios en procura de resolver sus necesidades.

En este entorno sabemos que el modelo cooperativo está más vigente que nunca para responder a muchas de las demandas que la gente está haciendo. Entonces consideramos necesario ofrecer una respuesta desde la cooperación a ese cambio social que se pide. El elemento adicional es que tenemos que actuar. ¡hagámoslo ya!

Del jueves 16 al viernes 17 de septiembre a través de los medios virtuales podamos escuchar las voces de la sociedad.

Vamos a iniciar con un espacio de reflexión, donde unos invitados especiales que no están en el mundo cooperativo, pero cuyas miradas son necesarias y valiosas, nos van a compartir sus opiniones sobre lo que creen -desde sus diferentes experiencias y saberes- puede ser el desarrollo sostenible e inclusivo en Colombia en los próximos años.

Tendremos experiencias de personas que se unieron para hacer cooperativas de plataforma y ofrecer servicios de movilidad urbana o cómo unos grupos de migrantes se unieron y organizaron una cooperativa para generar ingresos o como las comunidades locales en el territorio se organizaron para organizar la producción agrícola, el consumo y promover el ahorro en un territorio determinado.

Podremos apreciar como las cooperativas están siendo la alternativa en la generación de nuevas fuentes de energías alternativas y sostenibles, y como podrían vincularse a esta actividad llamada a convertirse en uno de los ejes del desarrollo en los próximos años.

Nos proponemos mostrar que las cooperativas -en la práctica- resuelve las necesidades de las personas, a través de procesos de desarrollo económico, organización empresarial, proyectos productivos que le permiten a nivel local o regional incentivar la economía y crear espacios de prosperidad social, cultural, ambiental y económica.

Este escenario ira acompañado de la mirada del gobierno hacia el modelo de economía cooperativa y solidaria, porque si de verdad existe una voluntad política del Estado de mediano y largo plazo para avanzar en la recuperación, en la reactivación económica se hace necesario replantear el modelo de desarrollo e incorporarle los valores y principios de la solidaridad económica, la cooperación y la ayuda mutua.

Igualmente queremos promover las ventajas del modelo cooperativo entre las comunidades y entre otros actores sociales preocupados por impulsar cambios estructurales que aseguren inclusión económica y productiva en los territorios, como una oportunidad de innovación social en la organización  y en la gestión económica del territorio para generar condiciones dignas de trabajo, emprender, crear empresa, producir bienes y servicios y recuperar empresas en crisis, todo ello a través de la estructura socio empresarial cooperativa.

Cerraremos el Congreso escuchando la voz de los expertos nacionales e internacionales que harán un análisis sobre el futuro del trabajo y el trabajo del futuro y cuál será el papel de las cooperativas en la generación de nuevos puestos y nuevas formas de trabajo, en el nuevo escenario de la economía el cual está marcado por los avances tecnológicos y de comunicación.

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