De la prospectiva y la tecnología en los tiempos del Covid

De la prospectiva y la tecnología en los tiempos del Covid

Hoy estamos pensando en posibles soluciones a los múltiples problemas de esta pandemia, debemos estar pensando en los próximos 10 o 20 años; anticipémonos, modifiquemos los planes de desarrollo de nuestras instituciones y garanticemos la continuidad y el mejoramiento del modelo de la economía solidaria.

Julio Herrera

Gerente de Cooperativas y Fondos de Empleados

Máster en Economía Social

Bogotá, 27 de mayo de 2020

En el  2000 tuve con mi familia la oportunidad de compartir un almuerzo con el entonces Presidente de Foto del Oriente (Foto Japón); dicho almuerzo se convirtió en un momento inolvidable no sólo por la calidad del anfitrión quien por azares de la vida se sentó a mi lado generando con ello la oportunidad de preguntarle entre otras cosas su visión de la compañía y pasar así como un sobresaliente estudiante de posgrado o arruinar el almuerzo pues era la primera vez que utilizaba los palos chinos; era obvio que mi paladar prefería una bandeja paisa y no el sushi.

Uno de los comentarios que me hizo fue sobre su Hobby por el atletismo al haber participado en las principales maratones del mundo, esto lo hacía no para ser el primero en llegar a la meta sino para mantenerse competitivo y competente.

En ese año Foto Japón llegaba a la cresta de la ola pues visitar sus tiendas era prácticamente obligatorio para acceder a los recuerdos que se mantenían en los rollos fotográficos y que a su vez invitaban a una nueva visita con la entrega de un nuevo “rollo gratis”.

¿Recuerdo muy vivamente cuando le pregunté cómo veía el futuro para Foto Japón?

La respuesta fue tan contundente como tan premonitoria; me dijo que el futuro no existía, que el futuro ya lo estábamos viviendo, que el tema digital y la tecnología venía a acabar más rápido de lo que se creía con el tema de la impresión de las fotos y que era necesario “reinventarse”.

Poco tiempo después Foto Japón ingresó al mercado de la venta de productos digitales

como las cámaras, impresoras fotográficas y demás.

Hoy 20 años después me quedan los gratos recuerdos de dicho encuentro en el que evidencio hoy varias cosas:

  1. ¿Cuál es el verdadero papel de un líder?
  2. ¿Cómo podemos anticiparnos a las eventualidades positivas o negativas de nuestro negocio?

Quizás sin saberlo, ese almuerzo y ese encuentro generó en mí la premisa de convertir proyectos en realidades y ser un pionero de las oportunidades que puedan optimizar y prospectar la calidad del servicio para el sector solidario.

Muestra de ello es que en el 2010 convertí al fondo de empleados que gerenciaba, en la Primera Institución de Colombia en emitir un pagaré desmaterializado (Deceval) y al asociado que firmó dicho pagaré, en la primera persona natural en firmar un documento de esas características.

Dicho hito quedó registrado en medios de comunicación como Ecosolidario (Edición 57) y Dinero (Edición 21 de sept de 2010).

Con ese proyecto se permitió para el fondo de empleados como para sus asociados entre otras las siguientes ventajas:

* mejorar los tiempos de respuesta en el proceso crediticio

* la disminución de costos

* ser más eficientes en los procesos vinculados al ciclo de vida de los pagarés

* dinamizar la custodia y archivo de los pagarés.

Posteriormente conocí y me coloqué la meta de implementar el sistema de pago cooperativo Visionamos.

Pero como toda rosa tiene su espina, tuvimos el tropiezo del software contable del fondo de empleados, quien tardó no menos de 7 años en acoplar los requerimientos de Visionamos para lograr su puesta en marcha.

¡Mientras tanto mentes frescas y visionarias, que bien merecen el reconocimiento de Silicon Valley construyeron en el mismo tiempo o en menos, algo que hoy conocemos como las Fintech!

¡Fintech solidaria!

No encuentro argumentos porqué el sector solidario no ha logrado equiparar a la altura de las circunstancias los servicios tecnológicos del servicio financiero, o por lo menos por qué no cuenta con una Fintech propia.

Argumentos no encuentro, excusas sí hay y muchas:

* No se cumplen los acuerdos o conclusiones de los foros y congresos del sector

* No se evidencia el relevo generacional en la dirigencia de las cooperativas y los fondos

* El miedo al cambio

* El desinterés por entender que el sector solidario por ser solidario no deja de ser empresa * La pereza, la desidia y la famosa zona de confort.

Biocredit – Tpaga

Debo destacar que hace apenas 2 años tuve la oportunidad de conocer de cerca el movimiento Fintech a través del director del gremio Edwin Zácipa, Oscar Gutiérrez, pionero de estas nuevas tecnologías a través de su plataforma Biocredit y Juan Carlos Ordoñez de Tpaga.

El acceder a un crédito desde la comodidad de la casa y más en esta época de cuarentena no debe ser un Lujo sino un Derecho; los asociados al ser dueños, usuarios e inversionistas de su cooperativa merecen el mejor de los servicios.

Igualmente, la disponibilidad de los recursos debe ser inmediata y permanente, destacó de Tpaga que permite el pago de las compras en las plazas de mercado (que algún día volveremos a visitar) y que son pieza fundamental de la reactivación del sector rural colombiano.

Aún hoy encontramos entidades que se preguntan ¿cuál es el mejor color de los talonarios para hacer las operaciones en ventanilla?

Dejar de hacer, mucho hablar, poco ejecutar

En el pasado hemos sido testigos de crisis del sector motivadas por los malos manejos administrativos y financieros, pero estamos abonando el terreno para que el sector solidario atraviese una crisis por dejar de hacer, por dedicarse a mucho hablar y a poco ejecutar.

 

 

 

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