Duque debe interpretar sus propuestas para no desvirtuar la verdad de las protestas

Duque debe interpretar sus propuestas para no desvirtuar la verdad de las protestas

Ahí está la inconformidad en su clase política, desde su jefe Álvaro Uribe, quien señala con insistencia que Duque debe profundizar en lo social.

La realidad del país es una o varias posibilidades con gente emprendedora, estudiosa, población joven y adultos mayores con buena salud, pese a la mala situación y a la corrupción en las EPS que no frenan su enriquecimiento engañando a sus afiliados en esta temporada -duquista centro democrática y demás periféricos a la derecha. Y ellos Callan.

El presidente y su cancerbero canciller no puede pauperizar a la nación y crear de los manifestantes: criminales, bandidos y hampones y enmarcarlos en la cartelización, otras cosas son quienes actúan bajo el empuje del terrorismo.

La oferta generosa del candidato Duque:Colombia necesita un cambio que permita recuperar la economía, brindar seguridad efectiva con justicia ejemplar a los criminales, construir equidad social y económica, y una mejor asignación de los programas de apoyo a los más vulnerables, además de dar una lucha sin tregua contra la corrupción.

Nuestro deber es transformar la indignación en acciones de cambio, para evitar que el populismo prospere en nuestro país’.

La tacañería del ejecutivo: no deja construir equidad social y económica, tampoco una mejor asignación de los programas de apoyo a los más vulnerables, además de seguir campeando la corrupción.

Con la estrategia de apagar el fuego prendiendo la televisión -en un alto porcentaje estatal-  el resto apuntalada con pauta publicitaria, repitiendo los mensajes manidos en contra de las clases populares logró en el estadio democrático que la propuesta creciera, hasta el punto de poner al “mandatario” a reunirse después de dominar su testarudez democrática con quienes debería ¡y cumplir! es el paso siguiente.

Duque en su recorrido presidencial no puede jactarse por mayores realizaciones, hasta la campaña publicitaria, según sus pares del Centro Democrático está mal diseña.

Hay asuntos muy puntuales que resolver, infraestructura, salud educación, procesos de paz, seguridad y conectividad urbana y rural, posicionamiento internacional para Europa y Asia, no todo será a la vez, por tanto, los integrantes del Comité de paro y marchas deben ser juiciosos y acuciosos para aportar a la construcción de agendas coyunturales, a corto medio y largo plazo.

Así las fuerzas sociales serán el buen camino a recorrer por un gobierno también con buenas intenciones, porque prioridades son todas, en el entendido que es necesario el presupuesto para el despegue socio-económico, que coloque en la superautopista a esa Colombia próspera y boyante que queremos los de aquí, los de allá y de acullá.

Sin embargo, nada fructificará si el Congreso y el Ejecutivo se amangualan para sacar la reforma tributaria, la laboral y la de pensiones a dedo, así como dando vía, a una ley de sastrería uribista destino Andrés Felipe Arias, -Uribito- y la apertura de los juzgados para que se bambolee la corrupción.

Tampoco haciendo exabruptos legislativos, para aumentar el IVA y rebajar los impuestos a conglomerados económicos en respuesta al financiamiento de sus campañas.

Entre otros entre tantos, lo anterior sucede mientras se deja a un lado los procesos de paz que tienen una realidad que conocemos y desde allí buscar puntos de encuentro con el ELN, los grupos residuales y no se olviden de las Bacrim, que al final en algún momento reclamarán su participación política y su justificación social.

De lo contrario las conversaciones serán la gran mentira nacional con engaño internacional, hay que partir que la gente no le copia y no le cree al gobierno de Duque, las instituciones perdieron credibilidad, el gobierno define su identidad y su gobernabilidad es desconocida.

Por ello desconocer la realidad democrática y constitucional es continuar arrastrando a la nación por la cascada del descontento a la alcantarilla del caos social y económico en un desmadre de masas que se anuncia en cada paro, en cada manifestación pacífica, que por el dolor del incumplimiento y el engaño ese malestar masivo sea la corriente violenta y tormentosa que postre a esta nación en la miseria. ¡Porque no pudimos entendernos!

 

 

 

 

 

 

 

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