¿El fenómeno político y social colombiano es demencia y locura?

¿El fenómeno político y social colombiano es demencia y locura?

El infante Iván Duque en su transición escolar del poder

El pueblo colombiano debe unirse para cambiar el tendido de la clase política corrupta.

wiltonrizzo@hotmail.com

Altos de Yayatá, 11 de septiembre de 2020

El temperamento desbordado en las emociones por parte de la clase dominante nacional, exacerbó el estado en reposo de un pueblo amilanado por la inequidad y la injusticia, arrastrado por la codiciosa corrupción y arrebañado por el espejo hiperdimensionado del populismo electoral, variopinto, que junta grupos sin ninguna coincidencia ideológica para llegar al poder y se alían para someter al elector primario.

Así el país se enmarcó en unos grupos de derecha e izquierda populistas, que representan en su momento gobiernos militaristas, empaquetados en democracia feudalista.

A tal punto que llevan a la gente del común a enfrentarse en las calles, como resultante del divide y reinarás, reacciones que brotan de apetitos políticos desordenados.

Y los muertos tanto en la ciudad como en los campos los pone el pueblo, porque pueblo son los policías, los soldados, los agentes encubiertos y quienes se trenzan con violencia en las vías, unos con traje de paisano y otros de policía.

Al golpe de Esmad salta al asfalto la resistencia social, los delincuentes, los elenos, los residuales a desafiar a las mal llamadas fuerzas del orden ¿por qué el orden se tiene que hacer a la fuerza?

Es parte de la etimología populista que se convierte en lenguaje guerrista, como lo dice Y refleja el gran capitán del feudalismo democrático, en su postura de saludo militar.

Mejor toque de queda del Gbno Nal, Fuerzas Armadas en la calle, con sus vehículos y tanquetas, deportación de extranjeros vándalos y captura de autores intelectuales; Mejor que muertos, policías heridos, que destrucción de CAIS, riesgos a Transmilenio y al Tranvía de Medellin

Nobel anticipa la violencia; Candidato la incendia; Alcaldesa, siempre tan reclamante, se declara incapaz de garantizar el orden. La autoridad firme garantiza el orden, evita el vandalismo y la brutalidad de algún policía. Mi detención no suspende mi preocupación por Colombia.

Oscuro dilema porque es una orden del caballero templado, recluido hoy en el Úberrimo, al segundo en el estado uribista.

En su inteligencia de animal político Uribe montó en el poder un grado de transición escolar con un duque de su reino, quien empezó a jugar con promesas mentirosas, nada nuevo, con ministros que creía eternos y después enmermelados, para seguir realizando toda clase de juegos infantiles en el Palacio del tiempo perdido.

El actual es un gobierno pueril, hoy dice una cosa y después que dirá, como los niños usted lo hizo, por eso yo gasté un poquito más.

Se miente en las cifras, los datos reales de la pandemia Covid 19 se desconocen, se cambia los nombres a las masacres, se olvida que está para gobernar y proteger la vida de los colombianos, no para satanizar los muertos de los crímenes de estado.

Y así como niño del palacete es arrogante, exasperado, dueño de los canales de televisión, concentrador de los órganos de control, mejor controlador.

 Puedo colegir que la demencia de la clase dominante, con esta definición de Wikipedia: no es una enfermedad específica, sino un grupo de trastornos caracterizados por el deterioro de, al menos, dos funciones cerebrales, como la memoria y la razón. Los síntomas incluyen olvidos, aptitudes sociales restringidas y razonamiento tan limitado que interfiere en las actividades diarias.

Y la locura del pueblo: determinado comportamiento que rechazaba las normas sociales establecidas. Lo que se interpretó por convenciones sociales como locura fue la desviación de la norma, por culpa de un desequilibrio mental, por el cual un hombre o una mujer padecía de delirios enfermizos, impropios del funcionamiento normal de la razón, que se identificaban por la realización de actos extraños y destructivos.

Y para cerrar estas frecuencias o alteraciones, el temperamento* nacional en muchos se muestra en la violencia, la destrucción y el rechazo a las normas sociales, la agresión, el engaño, el afán de conseguir dinero fácil, sin rubor ni pudor, la concusión, como una constante, porque los poderes dominantes perdieron su credibilidad y la dignidad.

*El temperamento y el carácter definen la personalidad del ser humano; y la diferente combinación e intensidad que estos se manifiesten en sus áreas, nos hacen únicos y humanos. Los temperamentos o el temperamento es el rasgo descriptivo del estilo de actuar que nos distingue de los demás como únicos e irreemplazables, de modo que podamos armonizar con ellos.

Basta mirar este panorama, un exsenador detenido, gobernadores y alcaldes, como magistrados y fiscales presos, en todos los rangos de los cargos públicos es frecuente este determinante, en el acto vergonzoso de la conducta casi generalizada: como te quitó los bienes materiales y sino, por lo menos, se ensambla la injuria y la calumnia como tecnología maléfica.

Así las pasarelas de las redes sociales Twitter, WhatsApp, Facebook, Instagram y demás las hinchan de odio con todo el veneno de barbaridades, para causar daños a los demás. ¡Colombia patria querida!

Y para corroborar los visos de estados de los poderosos, veamos este deshielo de Carlos Holmes Trujillo pidiendo perdón…

Manitos aplaudiendo

“Con respecto a la muerte de Javier Ordóñez, que nos duele y nos indigna y genera solidaridad, queremos transmitirle el siguiente mensaje a la opinión pública: la Policía Nacional pide perdón por cualquier violación a la ley o desconocimiento de los reglamentos que haya incurrido cualquiera de los miembros de la institución”.

Del otro alar Petro

Busca un aliado para sus constantes llamados a la ciudadanía a manifestaciones y marchas convocando a los movimientos sociales a coordinarse para realizar un paro cívico, hasta que renuncie la cúpula de la policía

Y Diógenes Orjuela le respondió. Cada loro en su estaca, las centrales obreras no somos apéndices de ningún movimiento o partido político.

Entre tanto, el tesorero de la nación es Luis Carlos Sarmiento Ángulo.

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