El impuesto de renta descuadró el balance social cooperativo y solidario

El impuesto de renta descuadró el balance social cooperativo y solidario
Carlos Rodríguez Molina Carlosrodriguezm1@hotmail.com

La principal característica que diferencia a nuestras organizaciones solidarias de cualquier otro modelo empresarial es el vinculado con el balance social que estamos obligados a aplicar y presentar producto de nuestra propia naturaleza.

No obstante, desde hace tal vez dos décadas, el Estado Colombiano por estar buscando el muerto rio arriba (San Andresitos a los que nadie ha podido obligar a facturar, la exigencia de facturación electrónica en vastos sectores del País donde no existen redes de internet para luego cobrar la multa por no facturar, congresistas que no se bancarizan y manejan millones en efectivo en maletas, etc), es decir, todo un juego de escenarios que demuestran que los recursos para el erario público se buscan donde no es, producto principalmente del lobby que hacen los que tienen el poder para que no los incluyan a ellos dentro de los que debemos tributar.

Prueba de ello es que se ensañan con formas jurídicas perfectamente formalizadas y estructuradas, que además tienen control estatal permanente y para el caso de nuestras empresas que administran cartera de crédito, con dos superintendencias respirándonos en la nuca como son la Supersolidaria y la S de ICT (ambas con capacidad y autoridad para sancionar sobre la materia).

Se nos exige la aplicación de una cantidad de requisitos, adaptación de nuestro modelo hacia esquemas foráneos y como lo indiqué, con supervisión constante. Pero retomando el tema tributario, nos la tienen montada con el impuesto de renta, pero no tanto por la carga impositiva a la que ya nos acostumbramos, es porque el cheque que debemos girar al tesoro nacional por impuesto de renta lo tenemos que expedir directamente de la platica que tenemos para poder capacitar a las bases sociales o para asistir en caso de calamidad doméstica a los asociados, es decir, en lugar de hacerlo como lo hace cualquier empresa en el mundo (el impuesto de renta se calcula y se toma de la utilidad antes de impuestos), a nosotros nos obligan a que una vez distribuyamos los excedentes, de esa platica que tenemos para balance social la descompletemos para pagar impuesto de renta.

Como sea debemos responder por balance social y peor ahora que la Supersolidaria mediante circular externa nos exige que le discriminemos cuál fue la destinación de recursos que se supone son para balance social; es decir, cómo hacer coherente el que obligatoriamente debemos pagar impuesto de renta con recursos que eran para balance social, pero al mismo tiempo hacer balance social sin dinero y responder por balance social al supervisor y a las bases sociales, una vaina loca.

Para el caso de las cooperativas, la lucha constante con la DIAN es incesante porque, por ejemplo, el órgano de fiscalización sigue insistiendo en que las cooperativas deben tributar sobre el total de excedentes incluidos los de terceros, y sucede que para pagar impuesto de renta como ya se indicó, el cheque debe surgir de los fondos sociales, pero entonces con un ejemplo de coquito la vaina no cuadra.

Si tenemos $100 de excedentes, pero $40 de ellos provienen de operaciones con terceros, el artículo 10 de la Ley 79 de 1988 antepone una condición, esos $40 no son distribuibles ni se pueden aplicar para cálculo de fondos sociales y se deben cargar directamente al patrimonio. En este aparte la DIAN se aparta de la condición que exige el artículo 19-4 del Estatuto Tributario que indica que el excedente neto se calcula conforme a la normatividad cooperativa y en su caso está exigiendo que el impuesto se lo paguen sobre los $100, sobre el total, no sobre el neto, los $60 que son la fuente para el cálculo de los fondos sociales.

Haga usted mismo la operación y verá que esa vaina no cuadra: De dónde sacaría los $20 de impuesto de renta que exige la DIAN si la condición es que los recursos solo se pueden tomar de los fondos de educación y solidaridad, en cuyo caso el 30% que acumulan los fondos de solidaridad y educación solo arrojan un total de $18 que son el resultado de aplicar el artículo 54 de la Ley 79 de 1988 sobre el excedente distribuible, es decir, sobre los $60 que quedan a disposición de la asamblea es que se calculan los fondos sociales necesariamente.

La pregunta sin respuesta que surge es. De dónde toma esta cooperativa los $20 para impuestos de renta si en los fondos sociales solo tienen $18 justicos. Es decir, los dos fondos sociales arrojan $18 y con ello, por un lado, se esfuma la posibilidad de hacer balance social, pero es que además, los $20 del cheque para la DIAN SOLO SE PUEDEN TOMAR DE LOS DOS FONDOS SOCIALES, cierto que no cuadra?

Tan no cuadra el tema frente al espíritu de nuestra norma cooperativa, que recientemente se expidió la Ley 2143 del presente año, mediante la cual se indica claramente que las asociaciones mutuales deben constituir dos fondos sociales, de educación mutual y de solidaridad, ambos con un 5% del total del total del excedente.

Pero entonces cómo hacer con el artículo 19-4 del Estatuto Tributario que exige que el 20% del imporenta para estas organizaciones también se debe tomar de los fondos de educación y solidaridad, es decir, esa vaina no cuadra ni a machete y disculpen la expresión, lo que equivale a decir que si una asociación mutual cumple con los requisitos de la nueva Ley y toma el 10% del excedente para constituir los dos fondos sociales, estaría incumpliendo la norma tributaria que le recuerda que al Estado le tiene es que pagar el 20% y no el 10% de renta porque el 100% del cheque y lo debe girar desde los dos fondos sociales, situación que se traduce en que las asociaciones mutuales no podrían aplicar los lineamientos de la bien intencionada nueva Ley para distribuir sus excedentes, en su lugar deben distribuirlos tomando como referente la norma tributaria y quedarse sin platica para poder responderle a los asociados y a la Supersolidaria cuando le exijan qué tanto hizo en materia de balance social.

Falta ver qué otro muchachito raro nace con el desarrollo normativo que surgirá desde los Conpes orientados para el desarrollo de nuestro modelo, pero por ahora la noticia es que para el caso de las cooperativas, desde los fondos sociales deberían surgir recursos para crear a otras organizaciones sin ánimo de lucro, es decir, no es que se fortalezca la banca de segundo piso para que apoyen el modelo a través de créditos blandos o de redescuento, el mensaje es que continuemos reciclando nuestros excedentes y busquemos la manera de continuar apoyando al DANE con las estadísticas de creación de nuevas empresas, nuevos emprendimientos y demás, ahí vamos.

Cada vez más incoherentes las políticas públicas para el sector Vs las tributarias que nos tienen en una anorexia total con las bases sociales, para atrás como el cangrejo cuando se supone que estamos reformando el Estado y ajustando los marcos regulatorios disque para generar mayor seguridad jurídica y de paso fomentar el modelo de economía solidaria, cójanme ese trompo en una uña.

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