En Cali, el ICA, nueva pandemia para las empresas de economía solidaria

En Cali, el ICA, nueva pandemia para las empresas de economía solidaria

Carlos Rodríguez Molina
Carlos Rodríguezm1|@hotmail.com  Columnista Ecosolidario                               Cali, 7 de junio de 2022

De manera casi inadvertida y soterrada, el honorable Concejo de Santiago de Cali, en solo un mes cursó dos discusiones sobre un proyecto de acuerdo mediante el cual se supone que desatrasarían a la ciudad en materia de recaudo municipal frente a otros municipios en materia del impuesto de industria y comercio. Foto El País de Cali.

Desde la perspectiva del distrito especial de Cali, tradicionalmente las empresas de economía solidaria han tenido una tarifa acorde con su calidad de entidades sin ánimo de lucro y por ello tenían hasta el presente año una tarifa por concepto de industria y comercio del 5xmil.

Para ponerle números a tan delicado tema, tomaré el total de ingresos de las empresas de Cali que reportaron a la Supersolidaria en el 2021, bajo las tarifas actual y las del acuerdo 0529 del 3 de junio del presente año (el nuevo estatuto tributario municipal ajustado), para ejemplarizar las grandes afectaciones que de ello se derivarán:

“Ingresos de empresas de economía solidaria de Cali en el año 2021 $738.484.498.028

A la tarifa del 5%0, $3.692.422.490 ($3,6 mil millones) A la tarifa del 14%0; $10.338.782.972 (10,3 Mil millones)”

Foto Revista Ecoruta

No obstante, claramente el proyecto de acuerdo presentado por el señor alcalde a los cabildantes y bajo el argumento que ya hoy día contamos con la calidad de distrito y que hemos pasado por momentos muy complejos derivados de la pandemia por covid, pero con muy pocos argumentos de orden técnico, financiero o estadístico, solamente basados en normas de orden legal, entre ellas la Ley Orgánica 2082 de 2021, mediante la cual se aclara la posibilidad de autorizar tarifas por impuesto de industria y comercio que irían hasta el 30×1.000.

En este proyecto no se indica absolutamente ninguna razón objetiva, legal o estadística en relación con las empresas asociativas sin ánimo de lucro de la economía solidaria, es decir, cooperativas, asociaciones mutuales y fondos de empleados (y otras formas asociativas del sector solidario), y sin ningún argumento de orden técnico o estadístico que cree la motivación, a nuestras empresas se les incrementó en tres veces esa carga fiscal, hecho que definitivamente no podemos aceptar y mucho menos sin argumentos serios porque en la exposición de motivos, reitero, no se explican las razones del porqué se entiende que se recibe un menor recaudo de nuestro sector, o que hay un alto margen de evasión o que se deben equiparar las cargas por algún motivo, en fin, no existe ningún tipo de razón objetiva, ni estadística que responda a porqué en Cali se les debe triplicar la carga a nuestras organizaciones y de repeso con uno de los impuestos más regresivos y onerosos de Colombia, porque el impuesto de industria y comercio grava de manera directa los ingresos de las organizaciones y a groso modo, ello equivaldría, por qué no decirlo a la inviabilidad de muchas organizaciones bajo nuestro modelo asociativo.

Al margen del tema político, no recuerdo ningún alcalde en la historia de Cali que propendiera por obtener tantas fuentes de recursos para lo que falta de su mandato y lo peor, en plena pandemia inflacionaria y del renacer de las empresas después de semejante crisis, incluso se evidencian claras incoherencias y más, por el perfil de izquierda del que se supone goza el actual alcalde, y lo expreso porque con otros colegas hemos participado de varias mesas creadas para que las organizaciones de economía solidaria apoyemos al ahora distrito con acciones concretas para la inclusión de las comunicades y para impulsar el emprendimiento de jóvenes y clases menos favorecidas, pero ahora y a un año de terminar su mandato, dejaría un muy mal mensaje no solo por su incoherencia sino porque, de paso, haría inviable a muchas organizaciones que después de una crisis de las que aún no salimos, ahora deberán destinar tres veces más de su presupuesto para el pago del impuesto más oneroso y regresivo de Colombia por lo que implica la base desde donde se calcula, los ingresos de nuestras empresas.

Ahora si que es cierto que nos quedaremos sin recursos para balance social, por un lado, el impuesto de renta se toma de los fondos sociales de educación y de solidaridad y ahora, los excedentes se verán sensiblemente disminuidos con ocasión del ajuste presupuestal por concepto de un gasto que por décadas estaba situado en el 5×1000 y de buenas a primeras saltó al 14×1000.

 

 

 

 

 

 

 

 

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