En Colombia, mejorar es posible, pero con cambios profundos: Interalemana

En Colombia, mejorar es posible, pero con cambios profundos: Interalemana

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En esta serie de diálogos que iniciamos con empresario regionales en sus sedes, los verdaderos dolientes del país expresaron sus inquietudes frente al modelo económico.

Todo parece indicar que alrededor del debate económico hay consenso desde la tribuna empresarial que ve como paulatinamente y con el correr de los años la decorosa condición de fabricante fue relegada por un simple contribuyente al que se le exige todo y tristemente no se le garantiza nada. Hoy con apertura económica, complejamente acompañada de una retahíla de acuerdos comerciales en vigor, muchos industriales quedaron en las cuitas del emprendimiento y el sector real engrosó las filas de los escogidos por la banca rota.

Hay que decir que la situación actual es la suma de errores y más errores y quizás de arrogancia y malsana tozudez, pero lo cierto es que un empecinamiento poco estructurado y carente de visión llevó la economía primaria y de transformación a la total postración, no en vano Colombia importa más de 15 millones de toneladas de alimentos y sus indicadores de exportaciones casi que generan onirismo toda vez que el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos tiene en vilo al país, haciéndole recordar que la Enfermedad Holandesa si era nociva y fatal.

Los empresarios que aún quedan, los que sobreviven a fuerza de sacrificio y estrategia o los que le dijeron a Colombia “presente” y no se marcharon para otras latitudes, están totalmente autorizados para opinar, sugerir y aconsejar porque han construido país y han hecho de Colombia una patria mejor, construida tras conquistar y sufrir los indomables e ignotos llanos, valles y recias montañas.

El Gerente de Ferretería Interalemana, todo un referente empresarial del Huila, Dairo Basto Falla, habló con Diariolaeconomia.com, y aseveró que hay un debate que empieza a abrirse camino sanamente en Colombia y es hacia dónde debe ir la política económica y cuáles serán los retos del ejecutivo para recomponer el empresariado y volver por las sendas del empleo, de la dinámica económica y del potenciamiento del tejido social.

Indicó que, si bien el tema es bastante álgido, hay respetuosamente, muchas aristas por tocar pues en primer lugar la carga impositiva se hace imposible y total enemiga de la competitividad ya que las empresas deben pagar tarifas onerosas que suelen cambiarse con la presentación de cada reforma tributaria, la válvula de escape de todos los gobiernos que prefieren la salida rápida y costosa para los contribuyentes a cambio de unas políticas productivas y rentables de largo plazo.

Nos tienen ahogados con tantos gravámenes, está el cuatro por mil, presentado como un impuesto temporal disfrazado de dos por mil para un lío pasajero y se perpetuó en detrimento de un país que necesita empresarios solventes y dispuestos a fomentar riqueza y puestos de trabajo. Ese impuesto nuevo creado por el anterior mandatario bautizado como impuesto a la riqueza o a la pobreza porque jamás se definió, hace que una cascada tributaria, en conjunto, impacte las empresas organizadas y las haga inviables por costos elevadísimos, así como por un relicario de tarifas que golpean muy duro la rentabilidad con el agravante que esos pagos no se reflejan en obras contundentes o en soluciones educativas o de la misma salud”, declaró el señor Basto Falla.

Este comerciante y reconocido importador del Alto Magdalena agregó que, a esa problemática de excesivos impuestos, está el cáncer de la corrupción lo cual es un flagelo que invita a revisar los mecanismos de ley para endurecer las penas y hacer que la probidad sea un credo y no un término en pleno desuso.

Propuso enérgicamente darle impulso a una iniciativa ciudadana para reducir el Congreso y hacer de este un escenario de personas capaces, honestas y dispuestas a entregarle a Colombia una carta legislativa llena de asepsia y honestidad en donde primen los intereses de la nación y no el de unos pocos que optaron por pensionarse en las cámaras legislativas sin hacer uso de la herramienta jurídica y política para proponer verdaderos y transparentes cambios.

Afirmó que no es consecuente que mientras muchos pasan necesidades y la pasan muy mal, hay congresistas que ganan mucha plata pues no tiene sentido que esos privilegiados que devengan más de 30 millones de pesos mensuales no legislen para darles calidad de vida a los millones de colombianos pobres de la Colombia desigual e inequitativa.

“En Colombia hay inconformismos y la gente los hace cada vez más visibles, ocasionando la protesta social y la parálisis del aparato productivo, aspecto que le pone la cereza al pastel porque se ahondan los problemas de los empresarios y comerciantes que dependen de la dinámica económica. Con estos paros ningún congresista salió, responsablemente a escuchar y proponer, haciendo caso omiso a una voz generalizada que demandaba atención para crear los puentes de entendimiento entre la comunidad y el gobierno, en esta ocasión brillaron por su ausencia”, lamentó el empresario.

A criterio de Dairo Basto Falla, el país necesita con urgencia hacer cambios profundos y consecuentes y uno de ellos es acabar con un Congreso bicameral totalmente inútil y sumamente costoso. El país debe decidir si quiere Cámara o Senado, pero no seguir con dos células onerosas y de poca eficiencia, lo anterior sin contar con los casos en los que algunos están involucrados en actos de mucho reproche.

Para el empresario, los empleados del estado que hacen parte de un gran empleador, debe haber exigencias para que cumplan con las funciones delegadas y haciendo del aparato estatal un nido de eficiencia. Le sugirió al estado crear buzones y medios de canalización de propuestas para que los colombianos participen con sus ideas en la construcción de un mejor país puesto que desde el más encopetado hasta el más olvidado habitante de calle pueden ser fuente de grandes iniciativas y planteamientos para propender por un cambio democrático y participativo. El tema, dijo, no es para los aduladores de turno sino para todos los que conciban la mejor manera de tener un país mejor e incluyente.

El empresario, conocido por su compromiso y aporte social, no cesa en su iniciativa de escribirles a los diputados, concejales y miembros del gobierno para dar sus mensajes y aportes sobre la manera como debe optimizarse el estado el cual debe girar sobre pilares de poder al servicio de la comunidad y el progreso. Anotó que algo nocivo es el silencio administrativo y reiteró que es muy perentorio que los mandatarios, concejos y entes territoriales escuchen las voces del pueblo para manejar futuro pues finalmente quienes llegan a los cargos legislativos les deben el favor a los votantes.

Un cambio en el modelo económico, subrayó, es aprender y copiar lo bueno de los países exitosos como Estados Unidos en donde los impuestos no se pagan sino se prestan pues el gobierno le devuelve a la gente un dinero que sirvió para hacer obras e invertir en la comunidad. Desde su perspectiva, hay cambios por hacer en entidades como la Dirección Nacional de Impuestos, DIAN, porque muchas veces penaliza o reprende con multas costosas a quienes no cometieron el error o fueron víctimas de una falencia contable. Ese ente, consideró el empresario, debe escuchar evaluar y permitir que las personas jurídicas y naturales expongan sus casos y subsanen sus inconvenientes.

Sugirió el préstamo de dineros para fomentar el emprendimiento sobre todo a aquellas personas que saben trabajar para que retorne a la productividad y le apueste a la riqueza nacional echándose el país en los hombros. Deploró que muchos han ido a la quiebra no porque quieran sino por cargas excesivas, errores estatales en comercio o la simple gestión de un contador.

Los empresarios ahora son empleados de la DIAN y para colmo de males la entidad es muy alcabalera porque solamente piensa en cobrar impuestos y en sustraer dineros ganados con esfuerzo y aporte social. El estado debe crear fondos sociales y acabar con el asistencialismo de tal manera que quien quiera dinero y proyectar una vida lo haga trabajando y ganándose el adelanto con esfuerzo”, puntualizó.

Sobre la fuerza pública el importador y comerciante dijo que, al margen de los altos oficiales y rangos elevados, la fuerza pública y en especial la Policía debe tener estímulos en educación, vivienda y salario para evitar suspicacias y solo así tener oficiales y suboficiales confiables y comprometidos con la misión de quienes por la vía de la Constitución velan por la seguridad y el cuidado ciudadano.

Sobre el manejo de la fuerza pública y sus remuneraciones también, sostuvo, hay que replicar casos de éxito en otros países. Fue Enfático en decir que la fuerza pública debe ser objeto de respeto e institucionalidad y no de objetivos reprochables que van en desmedro de colombianos que cuidan colombianos.

“Necesitamos un verdadero crédito de fomento para empresarios y campesinos productivos porque a muchos los mandaban de la banca de segundo piso a la de primer piso y terminaban en manos de la banca comercial con unas tasas de mercado imposibles. Esos préstamos de DTF más un incentivo puede transformarse en un préstamo con un tipo de interés particular, es decir más del 33 por ciento efectivo anual, por toso es ello de tocar los bancos y hacer la vida más posible a los colombianos porque los billones de utilidades son el sufrimiento de quienes prestan dinero en el sistema”, dijo.

Una idea adicional de Dairo Basto Falla es aprender de los países avanzados como el recurrente ejemplo de Estados Unidos que tiene tasas de interés bajitas que mueven la economía y no unas que son prácticamente inhumanas porque redundan en embargos y despojos.

Este ferretero, paradigma de éxito y laboriosidad, dijo que hay que cuidar la economía y defender el consumo interno para mover la economía y concluyó que Colombia es en definitiva un gran país en donde hay que promover cambios y hacer de la riqueza una dicha para todos y no para unos pocos. Colombia, anotó, tiene tanto que su nación puede vivir tranquila, eso sí, sin dejar de trabajar, pero hay que cambiar paradigmas y romper estereotipos para abrir las puertas de la justicia social y de una nación prospectiva y en permanente crecimiento, eso se puede porque inclusive, apuntó, Colombia crece a tasas superiores a las de la región.

“Ser empresario es muy duro porque pagar más de 500 millones de pesos en impuestos en un año es cosa seria y pagar 73 millones de pesos en impuesto a la riqueza para un rubro que jamás se sabe para dónde va es muy, pero muy complejo. Tenemos que ser un país con capital y factible, pero igual y justo, evitando que los empresarios migren y saquen las contadas oportunidades”, concluyó el empresario Dairo Basto Falla.

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