Estudiantes por las vías de hecho

Estudiantes por las vías de hecho

Por. Francisco Dais

Los hechos vandálicos sucedidos en el mes de diciembre de 2019 en pleno centro de la ciudad de Bogotá, pero también en otros lugares de nuestra geografía nacional, donde masacraron pero además dieron muerte a dos uniformados de la institución policía nacional, que representaban la autoridad creada por la Constitución Política de Colombia.

Es necesario recordar a todos los habitantes del país, que aquella institución del Estado, fue reorganizada por el pueblo colombiano, representado por las personas elegidas para la Asamblea Nacional Constituyente, que durante largos meses, decretaron, sancionaron y promulgaron el nuevo texto constitucional, en el año de 1991.

En el artículo 218 se determinó que “La Policía Nacional es un cuerpo armado permanente de naturaleza civil, a cargo de la Nación, cuyo fin primordial es el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz”. De allí se desprende que su jefe directo es el presidente de la República, lo cual se cumple a través de los superiores que los dirigen en todos los sitios del país, debiendo estar en permanente comunicación con los gobernadores, alcaldes y demás autoridades del orden administrativo de la Nación.

De allí que el Presidente que gobernaba los destinos del país para 1991, al clausurar las sesiones de aquella Asamblea Constituyente, expresará: ”La Constitución de 1991 nos ha volcado a una nueva situación. Se siente correr un aire refrescante. Se ven abiertas las ventanas para un juego político fluido, equilibrado y vigoroso. … La política tradicional, viciada por el clientelismo, es rebasada por una nueva forma de movilizar la opinión, por un destino político purificado de las prácticas que todos rechazamos”. En la parte final el presidente expresó: “Ha aquedado atrás el viejo orden, y con la ayuda del Dios de Colombia, vamos a hacer de la nuestra una patria próspera y pacífica”.

No podemos en este corto análisis, referirnos al prólogo de la Constitución donde está la esencia del texto, pero resumiendo me refiero a lo expresado y escrito por el Consejero Presidencial para la época “Colombia en ese año de revoluciones dio un ejemplo al mundo. Hizo por medio de las urnas, lo que otros lograron por las vías de hecho. Sin salirse del Estado de Derecho, creó un nuevo orden constitucional”.

Estamos llegado al punto, donde los hechos sucedidos en las manifestaciones, especialmente la actuación de los estudiantes, permiten expresar que hemos regresado al pasado. En efecto, observamos  como unos encapuchados al parecer extranjeros, con armas y otros elementos cortopunzantes en la mano, cuya pretensión era socavar en Colombia, no solo la paz de los ciudadanos, sino atacar como lo demostraron las fotos que circularon al día siguiente, a los representantes de la Policía Nacional, sino que además causaron daños de magnitud, tanto a la vida de las personas, como a inmuebles del Estado y de propiedad de particulares, en los cuales tenían sus negocios para poder trabajar dignamente y subsistir. Constituye un evidente y claro retroceso, por quienes están becados por el Estado.

Es acaso este el comportamiento que deben seguir los estudiantes de universidades y colegios del país, para cometer delitos e imponer por la fuerza sus pretensiones, cuando el gobierno nacional acababa de destinar para ellos, una partida especial superior a la que existía, para que pudieran estudiar y recibir un grado, que les permitiera trabajar con honradez y orgullo para el resto de la población colombiana. ¿Es loable esa manera de proceder los estudiantes, en contra de quienes pagan impuestos de diversa índole, para que el Estado pueda funcionar y Colombia pueda ser un país diferente?

Ejemplo contrario al anterior con verdadero sentido de ciudadano, el de una persona que trabaja en una panadería de Bogotá repartiendo pedidos, que vive en el Municipio de Soacha, como quiera que los estudiantes en paro guiados por los encapuchados extranjeros, no solo acabaron con los buses de Transmilenio, sino que se dieron el lujo de impedir el servicio de transporte público hacia aquella localidad durante varios días, perjudicando a muchas personas en extrema pobreza, tuvieron que someterse al sufrimiento durante varios días, pues para trasladarse de Bogotá a aquel municipio, ante la pertinaz lluvia que caía sobre la ciudad, tuvieron que desplazarse por la autopista sur caminado para llegar a su destino siete horas, dormir dos horas y regresar en la misma forma a su lugar de trabajo, para poder medio sostener a su familia. Así procedieron contra muchos colombianos pobres, los estudiantes becados por el Estado, que siguiendo unos patrones absurdos, perjudicaron a los más pobres que trabajan en esta ciudad, sin que hubieran sido protegidos por el Estado, para poder desplazarse a su lugar de residencia a descansar.

Que hicieron las autoridades frente a esta actuación absurda de los estudiantes, no lo sabemos pues llegaron las fiestas de navidad y como sucede en Colombia todo se quedó de ese tamaño. No se sabe si existe alguna investigación, quién está llevando estos procesos, quienes fueron los delincuentes que así procedieron contra los pobres desprotegidos, que pasará de aquí en adelante, lo único que se afirma, es que han anunciado que los paros y las manifestaciones continuarán, hasta que el gobierno ceda, bien sea el de la Nación, o los alcaldes de los municipios de Bogotá, Bosa y Soacha, que seguramente tuvieron que enterarse de los acontecimientos a que nos estamos refiriendo.

Mientras tanto la situación de incertidumbre continuará para los más pobres y los que trabajan de día y de noche para subsistir, sin que para ellos el Estado (llámese Nación, Distrito o Municipio), se apersone del asunto y aparezcan soluciones efectivas y reales, a la absurda problemática planteada por estudiantes de universidades y colegios.

La Constitución Política al referirse a los principios fundamentales, en el inciso segundo del artículo 2, expresa: “Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares”.    De manera concordante el artículo 4 inciso segundo determina: “Es deber de los nacionales y extranjeros acatar la Constitución y las leyes, y respetar y obedecer a las autoridades”. ¿Cual es entonces la educación que se imparte en universidades y colegios, para quienes estudian en aquellos centros educativos y quienes los dirigen?

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