Feria de la Caña. Cali, alegría en épocas verbenas, salsa de caseta al Salsodromo

Feria de la Caña. Cali, alegría en épocas verbenas, salsa de caseta al Salsodromo

Tres notas históricas dos la Feria de Cali, que tiene 62 rumberas versiones en 2022 y una de Clandeskina Orquesta. Comenta wiltonrizzo@ecosolidario.com.co en 1968 llegan a la Caseta Panamericana de Cali Richie Rey y Bobby Cruz con su sonido bestial, y ahí se coreó no sea bestia, porque fue la inyección fresquita y más fuerte de la salsa en el mundo y se sueltan este par de genios de la creación musical latina, con un arreglo hecho a la medida caleña Amparo Arrebato, la gran bailarina de 7º Cielo, Costeñita y otros bailaderos santiagueros caleños.

Esa fue la chispa que hoy recorre el mundo y es el fundamento de la Feria de Cali y en esa coyuntura tropical los caleños encontraron su perdida identidad cultural.

Estuve en esa rumba del 1968 con mi hermano Goofrey, no nos querían dejar entrar por menores de edad, no teníamos cedula, frisando los 20 y 18 años. Esa historia empezó en el encuentro de ilusiones de amores al ritmo del Baby y Richie, aguantamos hasta las 5 a.m. sin licor, con buenas dosis de agua y rumba a la lata, guiados por chicas que sevdoctoraron como maestras de la salsa e inauguramos el aprendizaje salsero caleño.

Una historia caleña de su feria

diciembre 21, 2018 Escrito por Casa Hotel Vida

“Santiago de Cali, conocida como la Sucursal del Cielo tiene una de las ferias más representativas de Colombia y Casa Hotel Vida invita a todos sus huéspedes y turistas a hacer lectura sobre la historia de la tradicional y llamativa celebración de los caleños.

Mirá Vé… ven y conoce un poco más de la ciudad…

¡Todo inicio así! Comentan que la Feria de Cali inició en diciembre 18 de 1957, después de la inauguración de la Plaza de Toros.

La primera feria duro 39 días de eventos y rumba caleña con muchas bandas musicales. El disco oficial de la feria fue Palo Bonito de la artista Lita Nelson. Feria que estuvo centrada en los grupos sociales de elite de la ciudad. En los años 70 la Feria de Cali se centraba en los barrios, corregimientos con las famosas Verbenas. En diciembre de 2018 se celebra la versión No. 61 de la Feria de Cali.

FOTO SALSA ES LA CURA

Momentos claves de evolución de la Feria!

Los primeros años marcados por la música tropical y caribeña de Colombia, luego llego el fenómeno de la SALSA que se apodero de las festividades en Diciembre.

Artistas como Bobby Cruz, la Sonora Matancera, Celia Cruz y Nelson y sus Estrellas y demás artistas internacionales llegaron a marcar la salsa en la ciudad en los años 70 junto con el grupo Niche y Guayacán en los años 80.

En los años 80 y 90 los caleños y turistas disfrutaban de eventos en Discotecas y la famosa Cabalgata en la Avenida 5ta.

En el año 2.000 la ciudadanía caleña tiene mayor conciencia sobre el cuidado de los animales, la comodidad de los visitantes y dan fin a la cabalgata y es la apertura de nuevos eventos más culturales y familiares.

Que todo el mundo te CANTE… Que todo el mundo te MIME…

(Grupo Niche)

Oiga, Mire Vea…vengase a Cali para que VEA ¡

(Guayacán Orquesta)

En Cali Mirá se sabe GOZAR…

(Guayacán Orquesta)

Una Aventura es más bonita

(Grupo Niche)

La salsa y su exaltación en los bailes exóticos y acrobáticos que hace la diferencia de la salsa caleña.

Desde el año 2008 la Feria de Cali disfruta del hermoso espectáculo que une a las academias de salsa de la ciudad, donde muestran todo su talento con típicos trajes de luces, se destacan el día 25 de Diciembre en el “Salsódromo” ( evento que reemplazó la Cabalgata).

Se disfruta del evento Cali Viejo vs Cali Nuevo, el día 28 de Diciembre los caleños, visitantes, turistas de todas las edades pueden disfrutar de la historia, carros, vestuarios y personajes del Cali Viejo, iconos de la ciudad.

El espacio de Cali Viejo es considerado en el año 2015 como Patrimonio Cultural e inmaterial del Valle del Cauca.

¡Este año celebramos la versión No. 61 de la Feria de Cali!

Origen de La Feria de Cali

Feria de Cali, 60 años del renacer de la Sucursal del Cielo

Foto-Corfecali jueves, 21 Diciembre 2017 Agencia de Noticias Univalle. Tomado de Noticias Caracol.

Orquesta caleña Clandeskina. Un rótulo urbano y clandestino de barrio, entre camaján, bailarín, buena pinta, mejor un bandido apreciado por su presencia que representa las picardías juveniles. Wrr.

Este año se cumple la versión número 60 de la Feria de Cali y, aunque su misión sigue siendo la de contagiar de entusiasmo cada rincón de la ciudad, muchos han sido los cambios de la popular fiesta, que inicialmente estuvo dedicada a las elites, según Alejandro Ulloa, historiador y profesor titular de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle.

“Los sectores populares cada vez se hicieron más participativos. Digamos que se extendió a los barrios a través de las verbenas en los 70, se desplegó también por distintas zonas de la ciudad. Se ha descentralizado a corregimientos y zona de ladera, lo que amplía su radio de difusión e involucra a otros grupos sociales”, relata Ulloa.

Ulloa destaca, además, cinco momentos que han sido claves para el desarrollo, la evolución y la transformación de la Feria de Cali. El primero de ellos, cuenta, fue la década inicial, un periodo marcado por la influencia de la música tropical, del Caribe colombiano. Posteriormente, la salsa tomó territorio.

En este par pantallazos está el rechazo a una censura que en ese momento se le tatuó a la salsa.

“La característica era el predominio de la música tropical colombiana hasta que llegan, en 1968, Ricardo Ray y Bobby Cruz, y con ellos se inicia una década del 68 al 80 donde la pauta la marca la música salsa. De ahí en adelante, Nelson y Sus Estrellas, Ismael Miranda, la Sonora Matancera, Celia Cruz. Hay un giro significativo sin que eso signifique que la otra música deje de escucharse”, cuenta el profesor.

Foto El País.

Otro momento que resalta el docente de Univalle es el lapso de 20 años contemplado entre las décadas de los 80 y 90, impregnada por los excesos influenciados por el narcotráfico en la Sultana del Valle, que se tomó desde los sectores vulnerables hasta las clases altas.

“Una presencia ostensible, ruidosa, que se expresaba de muchas maneras a través de la cabalgata, en las discotecas e incluso en ciertos abusos que se cometían y en el predominio de una estética derivada de la influencia de los dineros calientes y los narcos en esta capital”, agrega.

Una etapa que el docente universitario considera que no ha sido lo suficientemente documentada e investigada, pero a la cual se le debe prestar atención por sus diversas facetas y la dimensión de su influencia.

“El cuarto momento diría que es ya en la primera década del siglo XXI. Lo veo marcado por la presencia de la música del Pacífico, que gana un protagonismo que antes no tenía, eso relacionado con el desarrollo del Festival Petronio Álvarez y con el auge de ciertas bandas de la Costa Pacífica, de Guapi, de Chocó, de Tumaco, Timbiquí”, dice Ulloa.

Según el historiador, es en esta época en la que empiezan a tener mayor visibilidad en ciertos espectáculos de la Feria los sonidos y ritmos del Pacífico, que si bien ya había tenido participación en el tradicional evento, su presencia se veía ajena, distante e incluso exótica. “Hoy en día tiene un carácter mucho más articulado a uno de los perfiles culturales de la ciudad”.

La catástrofe

Una explosión marcó a la capital del Valle del Cauca. Sin embargo, paradójicamente, la fiesta y la alegría se convirtieron en anestesia del dolor y del olvido.

El 7 de agosto de 1956 la detonación repentina de seis camiones cargados de dinamita en la estación de Ferrocarril de la calle 25 y que dejó miles de víctimas convirtió a la Sucursal del Cielo en un infierno. Tiempo después, la ciudad resurgió de las cenizas y con ellas nació su celebración más popular.

Según información recopilada por Corfecali en un libro publicado este año en edición especial, el nacimiento de la Feria ha sido contado desde dos historias.

Una indica que esta surgió en diciembre de 1958 para transformar en alegría la tristeza provocada por la fatídica explosión. La otra versión cuenta que la tradicional fiesta inició el 28 de diciembre de 1957 con la inauguración de la Plaza de Toros.

“Esta ciudad fue capaz de levantarse entre las cenizas de una pavorosa tragedia, enjugar sus lágrimas, recomponer su vestido, aprender de sus dolores y avanzar hacia el futuro con la convicción plena de que es preciso, a cada instante, agradecer y celebrar la vida”, expresa en esta publicación Luz Adriana Latorre, actual gerente de Corfecali.

La entidad señala que fueron exactamente 39 días los que duró la primera Feria de Cali. Cien conjuntos musicales y 38 bandas acompañaron el evento, que tuvo como disco oficial Palo Bonito de Lita Nelson. Cincuenta y nueve ediciones se han celebrado desde aquel entonces.

En Cali, mirá, se sabe gozar

La salsa recorre cada rincón de esta ciudad y hace parte del ADN de los caleños. Por eso, no menos significativo es para Ulloa la acogida en la feria del Salsódromo, hoy por hoy el espectáculo principal de la Feria de Cali, con la que la Sultana del Valle da la bienvenida a su fiesta más popular.

“Creo que el Salsódromo es la innovación más importante a partir de diciembre de 2008. Ya va a completar la décima edición. Este, sin duda, no solo desplazó a la cabalgata como el acontecimiento de apertura de la feria, sino que termina convirtiéndose en el principal espectáculo de la feria para propios y extraños”, asegura el docente, al destacar este aspecto como el quinto momento clave de la historia del evento.

Las coreografías, las figuras, los vestuarios, la inclusión de artistas y artesanos hicieron de este un show especial. Las academias de salsa y la exaltación del baile acrobático se convirtieron en el centro de atención, no solo en la emblemática fiesta que año a año se celebra del 25 al 30 de diciembre, sino también en distintos espacios y momentos.

Cali viejo vs Cali nuevo

Uno de los desfiles más emblemáticos y que engalana a la Sucursal del Cielo cada 28 de diciembre, en el marco de la feria, es el Carnaval del Cali Viejo. Un show en el que niños y adultos, propios y extranjeros, evocan aquellos personajes y escenarios que han hecho eco en la historia de la ciudad.

Hace 21 años, John Jairo Perdomo Restrepo se dejó contagiar por jolgorio de este carnaval y actualmente da vida a uno de los denominados Santiagos, personaje con que rinde homenaje a la bandera caleña.

“La gente salía con lo poco o mucho que tenía, luego, cuando la Administración Municipal coloca el ojo en este desfile,empiezan a llegar unos recursos que alimentan la posibilidad de realizar mejores vestuarios, que se haga con calidad, que podamos tener otras condiciones”, recuerda.

Desde hace dos años, Perdomo es director del Carnaval del Cali Viejo y seguramente es una de las personas que mejor conoce el proceso artístico que implica este popular desfile. Por eso, resalta los cambios que el mismo ha evidenciado a través del tiempo.

“Antes eran unos desfiles muchos más largos, acompañábamos unas propuestas, luego sacamos las propias. Como nos enamoramos de esto, empezamos cada año a inventarnos una cosa nueva, en el marco de lo que podíamos producir y la historia que queríamos contar”, explica.

En 2015, el Carnaval de Cali Viejo fue declarado como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la capital del Valle del Cauca. Por esta razón, Jhon Jairo resalta la labor de cultores que cuiden las comparsas, motiven los barrios y enamoren a los niños durante esta gran fiesta.

https://www.univalle.edu.co/lo-que-pasa-en-la-u/feria-cali-sucursal-cielo

El 16 de mayo de 2009 (Solo un año después de ser fundada) Clandestina Orquesta hacía su debut en Baco, un sitio que parecía sacado de la Cali de los 60’s, el mismo que cede su historia y su espacio a la ampliación de la Topa Tolondra.

Diciembre 28, 2022 – 11:56 p. m. Por: Por Fernando Cardona – Hijo de Cali, diseñador de profesión, melómano y productor de seis álbumes de música colombiana.

Ese viernes ‘Dante’, ‘Buena Onda’, ‘Ebrio’, ‘Tyso’” y el resto de la banda se tomaron el sitio para decirnos que una nueva generación de músicos y otro tipo de propuesta salsera, se tomaba la ciudad. Un poco más atrás conocí a David Gallego un muchacho que llegaba a la sala de internet que por esa época tenía en el barrio Guayaquil, para hablar de música, me habló de su proyecto y empecé a hacerle seguimiento, conocí su casa, la misma que Esperanza, su madre, le dejaba usar como ensayadero, o eso pensaba yo hasta que cualquier domingo me llegó la dirección para verlos ensayar, un taller de metalistería que era fácil de identificar por quedar al lado de un famoso motel que tiene a Condorito (el famoso personaje de caricaturas) en la fachada fue su centro de actividades.

Lo que escuché esa tarde de domingo quedó en mi cabeza (y en mi corazón) para siempre, me sentí como debieron sentirse todos los espectadores que lograron estar en los inicios de la salsa dura de N.Y. cuando más que técnica, había ganas y no solo de tocar, sino de experimentar, de hacer, ¡de gozar!

¿Esa tarde comprendí que nos acercábamos a una nueva era de la salsa en Cali, acaso (pensaba yo) estábamos ad portas de vivir una nueva oleada de esa sabrosura de la salsa caleña que vivimos a mediados de los 80’s y 90’s?

Para mí no era ilógico pensarlo, otras propuestas intentaban abrirse paso en el ambiente musical del momento, en el norte de la ciudad Juan Pablo Vera y su ‘Coimbre’ hacían lo suyo, donde un joven Froyber Maya tocaba con ellos, el mismo que después se pusiera al frente de Calibre Orquesta´, pero también conocimos a Sounare Orquesta de Oscar del Castillo y su cantante, Harold Aguirre, gran cantante y mejor compositor, quien también militó en Clandeskina y que ahora lo hace con Sonido 70 orquesta del Eje Cafetero y con ellos las chicas de Pura Calle (el primer proyecto de Oscar Iván Lozano – Oílo – como productor musical), un formato de solo mujeres, el mismo que nos reconoció a nivel mundial como la tierra donde más orquestas femeninas de salsa había.

No solo estos ejemplos, sino muchos más intentaban abrirse paso en una escena musical nocturna que no existía hasta que llegó Calicoquí de Juan Carlos Góngora y con ellos, el Tsunami de Orquestas Caleñas y Asonovas (Asociación de Nuevas Orquestas)… pero eso, eso es otra historia.

Qué era entonces lo que le faltaba a todas y cada una de estas propuestas para que se entendiera que en este mundo globalizado, ¿se gestaba un caldo de cultivo de buena salsa por cuenta de un buen puñado de músicos caleños?, sin duda alguna un hit musical, el mismo que todo artista de cualquier parte del mundo, persigue y ese llegó para Clandestina, bueno al menos como los conocíamos, pues para ese momento, pasaban por una separación que fraccionaba la agrupación con dos propuestas, la del trompeta Freddy Miranda y su ‘Palo Yuba’ y ‘Clandeskina’ la prolongación del proyecto que David Gallego, a quien antes conocíamos como ‘Dante’ y ahora como Mamut (Gracias a Dj El Chino) con un éxito que llegaría a convertirse en el segundo himno de la ciudad después del Cali Pachanguero de Niche: Sonando el Tambor.

Escucho el cielo sonando

Parece que va a llover

Tronando, lluvia a lo lejos

Un tambor duro y sin fe.

Esta apoteósica canción que aún causa delirium tremens es una composición del propio Mamut que se la entrega a José Roberto, un muchacho que venía de las toldas del rock para que le impregnara ese no sé qué, que al bailador pone eufórico y al escucha y ‘gocetas’ de ocasión lo pone a cantar a grito herido ‘Y siento el viento cantar y siento que el agua caerá, en mi alma sola y tranquila, cuando pienso en tu partida’.

A partir de ese momento Cali (y Colombia y tal vez el mundo entero) bailó al ritmo de Sonando el Tambor, las emisoras contactaban a David para conocer de la orquesta y en algunos casos para decirle que “No sabíamos que eran de aquí, pero si quieren seguir en la programación, deben aportar $$$$$ para seguir sonando”.

Vinieron entonces otras propuestas, incluso festivales de nuevas orquestas (Idea de Gary Domínguez, como cosa rara), para impulsar más proyectos, pero en una industria que cambió el modo de disfrutar, comercializar y consumir la música y con un público que se doblega más fácilmente frente al artista extranjero, la novedad” y supuesto boom de este nuevo aire de salsa caleña pronto pasó a ser paisaje en nuestra ciudad.

Hoy la salsa caleña es una realidad, que existe gracias a la terquedad, amor por la música y la esperanza del músico que algún día pegue un disco tan exitoso que en cualquier parte del planeta la gente coree su canción como lo hace con Niche cuando entonan a todo pulmón pasando es mi Cali bella que vas atravesando” o como en el caso de Clandeskina, todos a una sola voz pregonen “Vamos Cali, bailaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”.

https://www.elpais.com.co/feria-de-cali/2022/clandeskina-tributo-a-una-orquesta-calena-que-pone-en-alto-el-nombre-de-la-salsa.html

“Si por la quinta

vas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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