Irresponsabilidades de finqueros bogotanos

Irresponsabilidades de finqueros bogotanos

Propagar el virus en las comunidades agrícolas, un crimen social

Cambiamos por humildad esa arrogancia, ese arribismo y esa hipocresía o la naturaleza se encarga de ello; los ríos y los mares cobran sus playas y sus cauces y los volcanes sueltan su abono para renovar el piso territorial. ¡Es implacable!

 

Silvania, 21 de marzo de 2020

wiltonrizzo@hotmail.com
www.ecosolidario.com.co

Preámbulo de prensa

Los periodistas gigantes no desayunan ahora con egos revueltos desde que las redes sociales les quitaron gran porción de su poder y Coronavirus los mandó a la casa, hoy se ven lo más de bonitos, sencillos y humildes –en casita, Covid19 les privó ir a pasillar los recintos gubernamentales a tirar micrófono y parar cámara. 

Covid19 masificado –multitud informativa

Entró en materia actualidad, coronavirus, germen, bacterias, peste, castigo, profecía o pueden ser todos, los chinos o cualquiera con tos o moquera es aislado en 2020, observado como un bicho vergonzante.

Al final del año anterior la China era la meta, el punto más alto, el mayor trofeo de la vara social, laboral y de éxito.

Ayer colombianos y antípodas se desbocaban por aprender mandarín y hablar chino malo y se rasgaban los ojos con los cirujanos, hoy es una lengua contaminante con saliva letal.

Ayer el atractivo asiático era síntoma de incrustación o retoque en el legado mandarín.

En ese adiestramiento anterior comer pescado crudo o sushi en una barra de la 93 o algún improvisado restaurante del norte bogotano era una distinción de samurái o mandarín.

Hoy es de barbaros, esos chinos por comer todo lo que mueve están a punto de envenenar y acabar con la humanidad conservadora del medio ambiente, por esa horrible costumbre de comer crudo.

Y por esa detestable costumbre se invadieron de coronavirus.

Olvidando que cogimos el planeta a patadas y esperamos con ese individualismo que nos den uno nuevo para también joderlo.

Estos impactos que afectan a la gran sociedad y su biología, con su carga de muertos, enfermos y consecuencias económicas, duran su periodo de pánico, luego pasan y se olvidan.

La peste negra o bubónica 1347 – 1351 enterró 200 mil; la viruela 1520: 56 mil; cólera 1817 – 1923: 1 millón; fiebre amarilla 1800: 150 mil; VHI-SIDA 1981 –hoy: 35 mil y otras pestes y gripes que azotaron este planeta y sus habitantes los inteligentes no cambian.

Mamá civilización, la culta Europa – según ellos –, no aprendió de la peste bubónica, sus horrores, ni olores nauseabundos, su grotesca muestra de pavor se olvidó, como si no hubiese pasado nada.

¿Saben que pasaría si los irresponsables finqueros bogotanos virusean a la gente del campo?

En la joven nación, Colombia el anuncio de los protocolos para recluirse voluntariamente en las casas, la confundieron con una autorización de vacaciones.

Sus habitantes los de mejores ingresos, que se pensó eran los educados –cultos no, cogieron sus carros, subieron sus tribus y se fueron de Bogotá a llevar corona-virus a sus fincas en las cercanías capitalinas.

En Fusagasugá y otros municipios los rechazaron. 150 mil vehículos están entre la multa de tránsito y la sanción a sus propietarios por el desafuero de salir a esparcir contagio con posibilidad de muerte.

Tomaron los protocolos presidenciales y regionales como la oportunidad de puente y zafarse de su responsabilidad social con sus comunidades.

Son los mismos que estaban con sus carros cargados hasta el tope en los supermercados, sin dejar ni una bolsa de leche para quienes compran día a día. ¡Son los acaparadores!

¡Pillos sociales, bandidos con careta ciudadana!

El aislamiento para ellos no es preventivo, es el aislamiento de la solidaridad, es acumular para votar enlatados y paquetes que permanecerán en sus amplios anaqueles hasta la fecha de vencimiento.

Riesgo para la población campesina

Si hay un a población vulnerable en Colombia es la gente que habita en las cercanías a las grandes ciudades. Son los proveedores de la comida, de mano de obra, de sabiduría agrícola,

Por eso hay frenar la llegada a las fincas, la cuarentena bogotana, caleña o de Medellín debe hacerse en esas metrópolis, no en las fincas.

Los hospitales, centros de salud de las poblaciones agrícolas son insuficiente. Los trabajadores lo hacen por jornal, muchísimos no tienen EPS. ¡Cálmense citadinos! ¡No son bienvenidos por ahora!

¿Dónde están sus valores que tanto pregonan, sus dioses que tanto invocan, sus prójimos que convocan para el respeto y para que voten por la malhadada clase politiquera colombiana y acumuladora?

Agregado de notas buenas

  • Corona Virus, descontaminó el medio ambiente, las ciudades encontraron sus silencios, el aislamiento es una prueba a la solidaridad. Hay un resurgimiento de la naturaleza.
  • Las aves entonan su canto sin el ruidoso parlante de los fines de semana cargado de música de cornudos, infieles y cabrones.
  • Existe la posibilidad que empecemos a encontrar la ruta de la solidaridad.
  • Ejemplo integración dieron el Presidente, Iván Duque; la Alcaldesa Mayor, Claudia López; para atender la agresión de la pandemia Corona Virus, junto con los gobernadores de Cundinamarca y el Meta
  • Se logró cerrar la contaminación aérea internacional
  • Se garantizó durante la cuarentena la seguridad alimentaria y el abastecimiento agrícola.
  • Se recomienda no hacer compras desproporcionadas. Una persona por familia puede hacer el mercado.
  • El transporte de carga se normaliza. Se sancionará a los reducidores y acaparadores. L
  • La cuarentena empató el simulacro de aislamiento y va hasta el 13 de abril.
  • En Bogotá no causarán facturación los servicios de agua y energía del 20 de marzo al 20 de abril.
  • Reconocimiento al cuerpo médico, tan maltratado en las EPS por muchos usuarios.

Doloroso sentir el sufrimiento de italianos y españoles con esta crisis prolongada para ellos.

Esto es una tragedia anunciada la culpa no es ni de EE. UU. China o europeos, los habitantes consumistas de esta maltratada tierra somos proveedores de basuras al por mayor, así vamos al cadalso de la autodestrucción y la humanidad se reducirá por una bacteria, un virus, plagas, tsunami, maremotos, terremotos o juntos le dan una vuelta a la tierra. ¡Apaga y nos fuimos!

La humanidad tiene que cambiar a la solidaridad verdadera, no a la solidaridad populista de las palabras o de quietarle el dinero a los de abajo para que vivan en su confort los de arriba.

Cambiamos por humildad esa arrogancia, ese arribismo y esa hipocresía o la naturaleza se encarga de ello, los ríos y los mares cobran sus playas y sus cauces y los volcanes sueltan su abono para renovar el piso territorial. ¡Es implacable!

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