La teoría del decrecimiento, debate por furibundos y desconocedores consumidores

La teoría del decrecimiento, debate por furibundos y desconocedores consumidores

“Para dar cuenta de esa dimensión, nada mejor que rescatar un debate hoy muy vivo: el que nace de la conciencia de que, si países como China y la India empiezan a alcanzar los niveles de consumo propios de las sociedades occidentales, pronto se hará evidente que la Tierra, con sus recursos, no podrá atender las demandas correspondientes.”
Comentario wiltonrizzo@ecosolidario.com.co Este debate que propuso hace algunos días en Cartagena Irene Vélez, ministra Minias y Energía, que abrió el desconocimiento de la teoría del decrecimiento por parte de los periodistas, que se quedaron sin la respuesta de saber ¿qué era eso? A raíz del retiro de la jefe de esa cartera del foro mediático.
Nuestro amigo Oswaldo León Gómez de Confiar, Medellín por WhatsApp nos propuso la lectura de un documento en PDF, que cumple son su propósito “El decrecimiento explicado con sencillez, de Carlos Taibo con ilustraciones de Pepe Medina. 5ª Edición ampliada de la editorial Catarata.

Páginas 49 y 50
Adelantamos un aparte del título -DECRECIMIENTO Y PAÍSES DEL SUR- para entender con fluida lectura la importancia de este factor teórico de equilibrio y equidad entre el hombre, sus costumbres de consumo y cuidado del medio ambiente.
“Es frecuente que alguien se pregunte si el proyecto del decrecimiento, que ya sabemos que en una de sus dimensiones demanda reducciones en los niveles de producción y de consumo, debe ser objeto de aplicación también en los países del Sur.
A esta pregunta conviene responder con un no, pero. Lo del no parece que se justifica por sí solo: si la renta per cápita en Burkina Faso es treinta veces inferior a la nuestra, no sería razonable reclamar, por razones obvias, que los habitantes de ese castigado país reduzcan sus niveles de consumo.
Hay que justificar, sin embargo, el pero: los habitantes de ese castigado país deben tomar nota de lo que nosotros, en el Norte opulento, hemos hecho mal, siquiera sólo sea para no repetir los – 50 – mismos errores.
El del decrecimiento es, por lo demás, un proyecto que tiene una dimensión ética solidaria en el terreno que ahora me interesa.
Para dar cuenta de esa dimensión, nada mejor que rescatar un debate hoy en día muy vivo: el que nace de la conciencia de que, si países como China y la India empiezan a alcanzar los niveles de consumo propios de las sociedades occidentales, pronto se hará evidente que la Tierra, con sus recursos, no podrá atender las demandas correspondientes.
La reacción ante esa certeza no puede consistir, sin embargo, en negar a chinos e indios el derecho a disfrutar de aquello de lo que nosotros disfrutamos.
Más razonable parece decrecer en cuanto a producción y consumo en el Norte rico para de esta manera disponer de un argumento moral sólido que nos invite a pedir a otros que asuman conductas más moderadas y huyan del hiperconsumo que lastra poderosamente a las sociedades opulentas.
Afirmar, en otro orden de cosas, que el crecimiento de los países ricos es vital para que sigan creciendo los pobres es ignorar una realidad muy diferente: la del expolio de los recursos humanos y materiales de los segundos en provecho obsceno de los primeros, y la de la dependencia consiguiente de los países pobres con respecto a decisiones que reducen a la nada su soberanía.
La sugerencia de que los partidarios del decrecimiento ningunos intereses tienen por la situación de los países pobres choca frontalmente, en suma, con el currículo personal de muchos de aquéllos, que muy a menudo han dedicado buena parte de su vida y estudios a la consideración de lo que ocurre en el Tercer Mundo y a una crítica radical de la relación Norte-Sur.
No son, por lo demás, quienes se han entregado a la solidaridad con los países pobres quienes hoy cuestionan el proyecto del decrecimiento, sino, más bien, aquellos que han propiciado el asentamiento del intercambio desigual y de la dependencia.

el-decrecimiento-explicado-con-sencillez
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *