Las cooperativas, facilitadoras en procesos de recuperación económica

Las cooperativas, facilitadoras en procesos de recuperación económica

¿Cuándo se va a extender el proyecto Consumo a nivel nacional?

Cuando las cooperativas a nivel regional muestren su interés y voluntad de acoger, impulsar, promover, estimular y cofinanciar el proyecto y de integrarse económicamente al mismo. Se requiere visión, decisión y recursos. Que las cooperativas se unan e involucren, a su vez, a sus asociados en estos procesos.

Se crea así un red o circuito cooperativo y solidario que, hacia adelante en la cadena de integración, beneficia a cientos de miles de asociados y hacia atrás, en la cadena de producción y transformación, promueve la organización de micro, pequeños y medianos productores agropecuarios, que además de producir pueden agregar valor a su producción y comercializar sus productos a través de este circuito.

Este es un llamado a los consejos de administración, y a los gerentes para que avancemos en integración y desarrollo económico. Es una decisión estratégica de sector y de modelo.

Desarrollamos una alianza con Innpulsa para que las cooperativas y las asociaciones regionales de cooperativas, puedan participar en los centros de emprendimiento – Cemprende. Su impacto depende del nivel de promoción, acompañamiento, pedagogía y capacitación que hagamos de manera concertada, entre todos y el sector.

En décadas no se había producido una directiva presidencial que reconociera el papel clave de las cooperativas y la economía solidaria como factor clave en el proceso económico.

A partir del primero de enero de 2021 las Mipymes pueden asociarse en cooperativas.

Vicepresidencia de la República y gremios formulan Conpes para la economía solidaria, la puesta en marcha de más cooperativas de producción, ese es el nuevo, extraordinario, inspirador y provocador futuro que vemos y que nos parece atractivo y sugerente.

En el Diálogo Ecosolidario con el presidente ejecutivo de Confecoop, Carlos Acero Sánchez, expresó que la gestión 2021 de la Confederación fue significativa y destacó 3 aspectos del documento presentado a la asamblea general y desde luego un juicioso análisis de la reforma tributaria y sus implicaciones.

Capacidad de adaptación cooperativa

Se comprueba una vez más la capacidad de adaptación que tienen las cooperativas en momentos de crisis.  Durante el 2020, en medio de las circunstancias sanitarias, económicas y sociales tan adversas, se ratificó la capacidad que tiene el modelo para adaptarse más fácil y más rápido ante la incertidumbre y continuar atendiendo a los asociados y sus familias.

Fondos sociales y de solidaridad

Se estima que a partir de los recursos de los fondos sociales y de solidaridad, las cooperativas destinaron más de doscientos cincuenta mil millones de pesos para atender las necesidades de los asociados más afectados por el impacto de la pandemia. Adicionalmente, a través del programa de alivios que estableció el gobierno para los créditos, conforme a los datos de la Superintendencia, se atendieron solicitudes del orden de los 4.5 billones de pesos.

Bienestar y capacitación

Las cooperativas desde la perspectiva social, de bienestar, de capacitación, acompañamiento médico, clínico, psicológico, recreación, eventos culturales, incrementaron sustancialmente los programas de apoyo en estas áreas, se apoyaron en las redes sociales para llegar de manera permanente a sus asociados y familias y promovieron espacios de integración social, cultural y recreativa, muy apreciados entre sus bases sociales.

Ganancia social

Uno de los efectos de la pandemia es que afloró el sentido de solidaridad y ayuda entre las personas, las familias y las comunidades. Mucha gente está considerando nuevas formas de organización, nuevos escenarios de desarrollo empresarial y de emprendimiento, otras formas de crear trabajo. En muchos casos están explorando nuevos modelos de negocios y formas de empresas para tal fin. Y están contemplando entre sus opciones, la empresa cooperativa.

En varias oportunidades hemos sido invitados por otros actores sociales, (fundaciones y asociaciones), económicos (gremios económicos) y estatales a compartir en múltiples reuniones, información sobre las cooperativas, su modelo, sus características, sus oportunidades, etc.

En 2020 se mantuvo la base social

El número de asociados en las cooperativas de ahorro y crédito se sostuvo en medio de la pandemia y al final del año reportaron casi 35 mil asociados nuevos. Es una cifra inferior a la registrada en años anteriores, pero teniendo en cuenta que fue el peor año de la historia económica del país, son datos alentadores, porque la gente sigue creyendo en el modelo, en su solidez, en sus servicios. Es decir, se cree en la pertinencia y utilidad actual del modelo.

Respecto de las cooperativas de producción y trabajo, con base en los reportes hechos por dichas entidades, observamos un leve descenso en el número de asociados. Esto puede obedecer a la crisis, pero también a un menor nivel de reporte derivado de las dificultades propias de estos meses de crisis.

El año pasado permitió mostrar que esas formas de organización socioeconómica distintas, permiten desarrollar una economía diferente y que son entidades muy valoradas por los asociados.

Avanzamos en los primeros ajustes normativos que va a permitir el desarrollo de un cooperativismo en el sector de la producción, de trabajo y de consumo.  Varios de esos ajustes quedaron en la ley de emprendimiento.  Adicionalmente se avanzó en la definición de una política pública para el cooperativismo y la economía solidaria por parte del Gobierno Nacional, con el aporte de los organismos de integración gremial (Confecoop, Analfe y Conamutual).

 

Movilidad y organización para los cambios

Otro efecto del impacto de la pandemia en el sector fue que nos obligó a tomar decisiones urgentes para adaptarnos a las nuevas y cambiantes circunstancias, a la incertidumbre derivada de los cierres temporales de la economía, a los picos del contagio, a los efectos sobre el desempeño empresarial, económico, financiero. Las cooperativas tuvieron que adaptarse ante esa situación.

En muchos casos, la adaptabilidad tecnológica y la transformación cultural hacia la digitalización de los servicios fue veloz. Quizás, en otras condiciones muchas hubieran demorado un tiempo más en adaptarlas. Se demostró que si podemos tomar decisiones con mayor agilidad e igual o mayor nivel de responsabilidad. La pandemia nos puso a correr, pero lo interesante es que ninguna cooperativa se quedó atrás, todas tuvieron avances, unas más que otras, en efecto, pero todas se movieron.

¿Cómo recibe el sector el reto de la Directiva Presidencial 02?

Quiero resaltar y reconocer, que quizás en los últimos 30 años no se había producido una directiva presidencial que hiciera referencia expresa a nuestro modelo de desarrollo económico. Justo ocurre ahora cuando debemos participar activamente en los procesos de recuperación y reactivación económica que tenemos en los próximos 5 y 10 años.

Es significativo este hecho porque lo que hace el Gobierno a través de esta directiva presidencial es reconocer que hay otra forma de hacer economía, que hay una forma distinta de organizar a las personas y a las comunidades para autogestionar sus necesidades, basadas en la solidaridad económica, la cooperación y la ayuda mutua. Que esta economía es muy poderosa cuando de avanzar en la inclusión social, económica, cultural y ambiental se trata, y con mayor impacto a nivel local y regional.

La directiva da una instrucción expresa a los ministerios de Trabajo, de Comercio Industria y Turismo, de Agricultura, al Sena, para que todos los programas que desarrollen tienen que incluir a la economía cooperativa y solidaria y como dice, de manera expresa la directiva presidencial: al emprendimiento colectivo.

Y esto es bien significativo porque justamente es lo que ha venido pidiendo el movimiento cooperativo desde hace muchos años.

Dr. Carlos Acero ¿cómo les fue en la reunión de la Comisión Intersectorial que preside la Vicepresidenta de la República?

Formulación del documento Conpes para la Economía Solidaria

La Comisión Intersectorial para la Economía Solidaria, en su tercera sesión, bajo la coordinación de la señora vicepresidenta de la República Martha Lucía Ramírez y con presencia de funcionarios de 15 entidades del nivel nacional que tienen relación con nuestro sector, presentó el Plan de Acción que deberá seguirse con el propósito de formular el documento Conpes sectorial.

El objetivo general de esa política pública es crear instrumentos para el reconocimiento, la expansión, el fortalecimiento y el impulso al modelo de economía cooperativa y solidaria como herramienta para el desarrollo social y económico del país.

Se definieron 48 acciones a desarrollar, las cuales recogen, en su gran mayoría, las propuestas llevadas a dicha Comisión por Confecoop, Analfe y Conamutual. Con base en este trabajo, se definió el cronograma para la formulación del Conpes de economía cooperativa y solidaria, el cual deberá ser aprobado a más tarar el 30 de julio. Las próximas semanas serán de revisión y ajuste por parte de las entidades públicas involucradas y entre mayo y junio, el Departamento Nacional de Planeación, con base en los documentos mencionados y los ajustes de rigor procederá a estructurar el documento mencionado.

De esta manera se da un paso adelante en el propósito e interés sectorial de contar con una política pública de Estado, transversal e integral, que permita el desarrollo de acciones de fomento, promoción, ajustes normativos y regulatorias, educación y capacitación y supervisión, vigilancia y control.

Foto de referencia Diario Libertad.

¿Desde los gremios se están realizando acercamientos entre las cooperativas para presentar proyectos y enfrentar este reto que tiene el cooperativismo y la economía mundial?

Luego de varios años de trabajo e incidencia ante el Gobierno, empieza a concretarse la política pública y los primeros ajustes normativos. Pero es muy importante precisar que estos instrumentos, para que realmente sean valiosos, tienen que ser apropiados por el sector y las comunidades para convertirlos en hechos, en acciones, en nuevas cooperativas, en más cooperativas enfocadas en la producción. Tenemos que avanzar hacia el fortalecimiento del cooperativismo en el sector real de la economía.

Ese fue el gran objetivo que desde Confecoop nos trazamos cuando iniciamos esos procesos de incidencia sectorial y política. Con base en el documento “Cooperativas por Colombia 2016 – 2020. Nuestro aporte para la paz”, estructuramos las propuestas de política pública, logramos apoyos institucionales fundamentales y concretamos los primeros resultados.

Ahora nos corresponde como sector aprovechar todo este nuevo escenario para dar un salto cualitativo y cuantitativo que posicione a las cooperativas y las empresas de economía social en un nuevo nivel de participación social, económica, cultural, ambiental y política. Ese es el nuevo, extraordinario, inspirador y provocador futuro que vemos y que nos parece atractivo y sugerente.

Por ello, proponemos, entre otras iniciativas, que las cooperativas a nivel regional puedan ampliar su horizonte de desarrollo, crear un nuevo escenario basado en la integración económica, impulsar circuitos locales cooperativos de desarrollo, crear instrumentos e, inclusive, instituciones de segundo grado que provean recursos para el crédito local, (por ejemplo, un fondo de inversión cooperativo enfocado a promover proyectos de innovación social, agropecuario y de innovación tecnológica), consorcios cooperativos encargados de la comercialización, transformación y logística, desarrollos cooperativos para la prestación de los servicios públicos, o para ofrecer soluciones de vivienda, de movilidad y electromovilidad urbana, de generación y distribución de energías limpias, crear, como se dice ahora, un verdadero ecosistema financiero y productivo cooperativo y de economía solidaria, entre muchas otras acciones.

Para ello, debemos cambiar paradigmas, redefinir estrategias, impulsar una auténtica cultura de la solidaridad económica y de retomar la educación cooperativa en su real dimensión social y cultural, defender nuestro el principio de identidad cooperativa, involucrarnos con los actores sociales y económicos del desarrollo en los territorios, ofrecer servicios a nuevos nichos, especialmente a las Mipymes. También se requiere creer decididamente en el modelo de economía cooperativa y solidaria, como una forma distinta de resolver problemas diferentes.

En síntesis, como lo define el modelo y se aplica en muchos países, crear el escenario donde las cooperativas impulsemos el desarrollo. Como lo señala el gran propósito de “Cooperativas por Colombia”: Que las cooperativas sean reconocidas como gestoras del desarrollo social y humano con equidad y, a partir de ello, se conviertan en actores fundamentales para superar la desigualdad y redecir la inequidad en nuestra sociedad.

¿El acuerdo con Innpulsa tiene amplitud para las cooperativas que deseen entrar?

Estamos definiendo una alianza con Innpulsa para que las cooperativas y las asociaciones regionales y federaciones sectoriales puedan participar activamente en los centros de emprendimiento – Cemprende, que el sector pueda acceder a los programas de cooperación y asistencia técnica que permitan el fortalecimiento de las entidades y del sector, que pueda incursionar en nuevos ámbitos y actividades económicas.

En fin, que la cooperativa se convierta en una forma atractiva para emprender, formalizar trabajo y empresas, recuperar aquellas que estando en crisis puedan encontrar en la figura cooperativa un medio para mantener la empresa en marcha y, sobre todo, para crear y preservar puestos de trabajo.

El papel de Innpulsa es apoyar esos procesos de emprendimiento que se generen en el país, lo que se va estimular a las personas que tienen algún plan de negocio lo desarrollen con asistencia técnica y eventualmente con unas condiciones de acceso al financiamiento de sus ideas y de sus planes de negocio. Ahí encontramos un “mar de oportunidades” para las cooperativas.

Su impacto depende del nivel de promoción, acompañamiento, pedagogía y capacitación que hagamos de manera concertada, entre todos y el sector.

Parte de ese propósito también es desarrollar el modelo de integración financiero como ocurre en el cooperativismo de todo el mundo y que en Colombia por múltiples razones no ha tenido ese nivel amplio de desarrollo.

La red de servicios de Visionamos avanza sustanciosamente, de hecho, a través de esa red hay 140 cooperativas, las que están integrando su oferta institucional y ojalá que fueran muchas más cooperativas las que puedan participar de esos procesos, eso nos daría una fortaleza sectorial enorme y una posibilidad de ampliar la operación de los servicios cooperativos hacia toda la sociedad.

Tenemos la oportunidad de ofrecer nuestro modelo y servicios a las Mipymes. Alrededor de 1.7 millones de empresas que hoy operan en Colombia y que contribuyen con la formalización empresarial, la generación de trabajo y la productividad regional. Una redefinición de enfoques, estrategias y propósitos desde el movimiento cooperativo abriría un singular ámbito de desarrollo social y económico para este país.

Justamente cuando el sector propone aprovechar los ajustes normativos y el marco general de política pública, hemos señalado al menos 30 actividades económicas, en 9 sectores productivos, en los cuales con la debida promoción, fomento y acceso a bienes públicos adecuados, (crédito, vías, distritos de riego, conectividad, regulación adecuada, etc), la gente en Colombia, empezando por muchos de nuestros asociados y sus familias, puedan crear y sostener emprendimientos y empresas sostenibles, basadas en la cooperación económica y la ayuda mutua y, así, contribuir a esa recuperación y especialmente la transformación productiva del país.

Cooperativa Consumo un proyecto innovador

En Antioquia la Cooperativa Consumo viene realizando una labor que integra al sector rural para comprar directamente al campesino, que puede regular la canasta familiar.

Esto de Consumo está llamado a convertirse en un proyecto de referencia. De un modelo a seguir, porque integra a los diferentes componentes de la cadena de producción, transformación y consumo, por tanto, el trabajo que se está haciendo es bien significativo, realmente es crear un auténtico circuito económico y solidario.

Por un lado, está la Cooperativa Consumo, con sus más de 102 mil asociados, que es el centro de distribución de productos de la canasta familiar en sus supermercados.

A esta base social, se han sumado en el último año y medio alrededor de 20 cooperativas antioqueñas, que se han asociado a Consumo y que, a su vez, facilitan el acceso en condiciones especiales a sus propios asociados a los servicios y productos ofrecidos en dichos supermercados. De esta manera se está conformado una “comunidad” de intereses para atender necesidades de personas y hogares que puede estimarse en alrededor de 600 mil personas, usuarios, beneficiarios y consumidores.

A su vez, Consumo está haciendo un ejercicio valioso, organizar a los micro y medianos productores agropecuarios, muchos de ellos localizados en pequeños municipios rurales del departamento, para recibir sus productos de manera directa. Eso mejora las condiciones de precio, de oportunidad, de calidad y fortalece a esa comunidad. Ahí encontramos otro espacio de solidaridad económica y ayuda mutua.

Igualmente se trabaja en el diseño de un proyecto piloto para involucrar a micro y pequeños tenderos. Se espera generar un circuito económico solidario, que tiene muchas ventajas, además, de agregar por escala la producción y el consumo, mejora las condiciones de vida de los productores, asegura precios en el mercado, mantiene productos de temporada, aprovecha los programas de producción de cercanías y circuitos cortos. ¡Todo eso ya se está haciendo!

Para que este proyecto cristalice, se requiere del apoyo decidido de la gente. Como dicen en Antioquia, hay que ir a mercar a Consumo. Si logramos esa toma de conciencia entre sus asociados y los de las cooperativas asociadas, este proyecto será extraordinario.

Y con esa consolidación, se abre la posibilidad de ampliar el modelo en otros departamentos, siguiendo la misma línea de desarrollo del proyecto. Para ello se requiere de decisión, voluntad y apoyo económico de las cooperativas en cada región. Como se dicen coloquialmente, ¡se escuchan propuestas!

¿Cómo ve la reforma tributaria?

El proyecto de reforma tributaria, llamada paradójicamente “de solidaridad sostenible”, afecta profundamente a la clase trabajadora colombiana. Las bases cooperativas, fondistas y mutualistas están conformadas por trabajadores y empleados públicos y privados en un porcentaje importante y por trabajadores y profesionales independientes. Son esos grupos y capas sociales sobre el que descansa el grueso de la propuesta tributaria.

Al incrementar los impuestos a estos segmentos de la sociedad se les limita o restringe un porcentaje de sus ingresos, lo que se reflejará en una menor capacidad de ahorro e inversión y, claro está, sobre su disponibilidad para atender los aportes y el acceso a servicios que más de 7 millones de ellos hacen a las empresas cooperativas, fondistas y mutualistas.

Es evidente que el Estado requiere de ingresos, más después de este año de pandemia. También es cierto que quienes tienen y pueden deben contribuir, observando los principios de equidad, eficiencia y progresividad, con el pago de impuestos para apoyar la sostenibilidad del aparato estatal, los programas sociales y el desarrollo económico y que quienes han sido excluidos en virtud del modelo económico vigente por medio siglo o los que han sido severamente damnificados por la pandemia requieren de la solidaridad social y estatal.

También es cierto que se requiere mayor austeridad en el gasto. Todo eso y más es cierto. Entonces, de lo que se trata es de construir un escenario de acuerdos, que no dejen atrás a nadie. Este debate debe hacerse público, sereno, propositivo y responsable. Ah, y de verdad solidario.

Pero en momentos en que las clases media y trabajadora han sido durísimamente golpeadas por los efectos económicos de la pandemia, sería “insolidario”, por decir lo menos, que sean ellos los que asuman más del 60% del impacto de la reforma. (incremento en renta y ampliación base declarante, Iva a más productos, eliminación de beneficios y descuentos sobre las rentas laborales, sobretasas a los combustibles y los servicios públicos, a las pensiones, entre otros). Lo que esperamos es que el gobierno retire dicho proyecto y que abra el espacio para construir un proyecto que reconozca, en efecto, el interés general, pero sobre todo la dignidad del trabajo y del trabajador.

En estos momentos, más que aportar sólo críticas y refugiarse en la peligrosa polarización, lo que deberíamos hacer, como nación, es ayudar a construir consensos de mediano y largo plazo en temas estructurales del país.

Por otra parte, por tercera vez en 4 años, se vuelve a proponer que las cooperativas paguen los aportes parafiscales. Suena contradictorio e inequitativo. Un proyecto que habla de solidaridad sostenible, que contempla estímulos para la formalización empresarial y la creación de puestos de trabajo y, por tanto, exonera las empresas tradicionales de dichos pagos y aportes, pero impone, nuevamente, a las empresas cooperativas y mutuales, es decir, al sector de la economía solidaria el pago de esos aportes. No entendemos.

Como tampoco entendemos que el gobierno no haya reconocido a las cooperativas de trabajo asociado como beneficiarias del Programa de Apoyo al Empleo Formal – PAEF, por los trabajadores asociados sino únicamente por los trabajadores dependientes vinculados por contrato de trabajo a este tipo de empresas, no obstante, lo señalado por el inciso primero del artículo primero de la Lay 2060 de 2020.

En el proyecto de reforma radicado se propone ampliar el PAEF hasta junio. Esperamos que por fin se reconozca este beneficio para este tipo de trabajadores asociados, pues adicional a las dificultades que tienen este tipo de empresas para actuar en el mercado, al desconocimiento de su naturaleza jurídica y de su propósito socioeconómico, la discriminación con las que han sido tratadas frente a este subsidio a la nómina, está llevando al marchitamiento de muchas de ellas.

Los avances en materia de política pública, deben tener su correlato en las reformas normativas. Tanto las relacionadas con la promoción y el fomento como las que determinan una especial protección para las formas asociativas y solidarias de propiedad, entre ellas, las de carácter tributario. De no ser así, aquella quedará escrita, en momentos en que lo que el país y la gente necesita son, insistimos, soluciones distintas a problemas diferentes.

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