‘Los pecados de la carne no son los más graves’. Batalla con el deseo

‘Los pecados de la carne no son los más graves’. Batalla con el deseo

Comentario wiltonrizzo@hotmail.com Se podría abrir una gran ventana en la historia del sacerdocio, justo en esta época de un modernismo que acelera los cambios, quizá sería el gran paso –dejar atrás el celibato de la Iglesia Católica- y avanzar hacia un camino menos tortuoso para quienes ingresan en la carrera sacerdotal, que debería tenerse en cuenta a las comunidades de las monjas y hermanas de las órdenes religiosas para dar estos saltos sin precedentes en la humanidad si se incluyese con equidad género, superando el estoicismo, es quizá para muchos de nosotros una conducta arcaica, que genera trastornos sicológicos en algunas personas.

Definiciones de celibato

“No es lo mismo que abstinencia. Para los puristas, el celibato –derivado del latín “no casado”– significa un estado permanente sin sexo.

La abstinencia puede ser temporal. Y es posible ser abstinente manteniendo una relación. El “verdadero” celibato significa una vida sin sexo y sin una compañero/a o cónyuge.

Pero muchos le dan una definición más amplia: es simplemente una especie de compromiso a vivir sin sexo”.

Traemos para el acervo de los lectores dos notas la primera tomada de BluRadio y la siguiente BBC News.es

“Las palabras del pontífice buscaban defender al arzobispo de París, acusado de tener relaciones con una mujer. Sin embargo, también habló de un informe sobre abusos de curas a niños. Papa Francisco abrió una dura polémica en el mundo al afirmar que “ los pecados de la carne no son los más graves “, haciendo alusión al caso del arzobispo de París, Michel Aupetit, duramente criticado por supuestamente mantener una relación ‘ambigua’ con una mujer, pero según su defensa solo mantuvo “pequeños masajes y caricias”. Papa Francisco Foto: AFP

Según el pontífice, peor que los “pecados de la carne”, son faltas como “la soberbia y el odio”. Sin embargo, sus palabras fueron entendidas también como una manera de frivolizar los abusos de integrantes de la Iglesia católica contra niños, una problemática que azota desde hace varias décadas al Vaticano.

Francisco también habló sobre el informe Ciase, que dejó a la luz decenas de abusos sexuales perpetrados por miembros de la Iglesia católica durante 70 años.

“Cuando se hacen estos estudios hay que estar atentos a las interpretaciones realizadas en un arco de tiempo tan largo. Hay riesgo de confundir el modo de afrontar un problema 70 años antes”, dijo el papa.

“Una situación histórica debe interpretarse con la hermenéutica de la época, no con la nuestra. La esclavitud, por ejemplo, los abusos de hace 100 años, nos parecen una brutalidad. El mundo era otro, había otra hermenéutica. En el caso de la Iglesia se encubría… Era una cosa que pasaba en las familias y en los barrios. Hoy decimos que no funciona. Pero hay que interpretar con la hermenéutica de cada época”, complementó.

Adicionalmente, el pontífice reconoció que aún “no ha leído el informe y tampoco he escuchado los comentarios de los obispos franceses”. www.bluradio.com

¿Es realmente posible el celibato?

10 marzo 2013

¿Es realista esperar que una persona viva sin sexo de forma permanente? Los escándalos que envuelven a altos cargos de la Iglesia Católica reavivan dudas y preguntas sobre el celibato.

No es lo mismo que abstinencia. Para los puristas, el celibato –derivado del latín “no casado”– significa un estado permanente sin sexo.

La abstinencia puede ser temporal. Y es posible ser abstinente manteniendo una relación. El “verdadero” celibato significa una vida sin sexo y sin una compañero/a o cónyuge.

Pero muchos le dan una definición más amplia: es simplemente una especie de compromiso a vivir sin sexo.

El tema ha vuelto a suscitar interés después de que el cardenal de Escocia Keith O’Brien admitiera que su “conducta sexual” había caído por debajo del estándar que se esperaba de él, en medio de acusaciones de “comportamiento inapropiado”.

Como sacerdote católico, debía abstenerse de toda actividad sexual y consagrarse a Dios y a los fieles de la iglesia.

Batalla contra el deseo

No es la única religión que promueve el celibato: también lo hacen los monjes budistas. En ambas religiones, la masturbación es considerada como una violación al celibato.

Sin embargo, para aquellos que no profesan ninguna fe, una vida sin sexo puede ser difícil de comprender.

Los sacerdotes católicos son todos hombres y aunque hay mujeres célibes –usualmente monjas– gran parte del debate se centra en el celibato masculino.

Tomado en su definición más estricta, surge una pregunta: ¿es realmente posible el celibato?

Los hombres quieren sexo motivados por la testosterona, dice John Wass, profesor de endocrinología en la Universidad de Oxford.

Las mujeres están motivadas en menor grado por una mezcla de testosterona y estrógeno, explica Wass.

“Yo vería el celibato como un estado totalmente anormal”, dice el especialista, consultado por la BBC.

Muchas personas no pueden siquiera imaginarse vivir toda su vida sin sexo de ninguna clase.

Jimmy O’Brien, que dejó el sacerdocio para formar una familia, recuerda lo difícil que puede ser para un hombre joven. “Tienes que pelear contra el deseo. Para algunas personas puede llegar a ser una batalla cotidiana, pero a otros no les afecta tanto”.

Desafío y sacrificio

Los monjes budistas recurren a la meditación para acallar el deseo físico.

El poder de la mente a través de ejercicios como la meditación puede desvanecer las ansias físicas, afirma Vishvapani, budista.

“No hay dudas de que algunas personas pueden practicarlo felizmente. A veces puede costar un poco, pero la idea de que no puedes por razones biológicas es falsa”, asegura Vishvapani.

El padre Stephen Wang, decano del Seminario Allen Hall, en Londres, dice que es un sacrificio que muchos sacerdotes logran.

“Es posible cuando las personas tienen una madurez interior y la fe y las estructuras del apoyo están en su lugar”, explica Wang.

Para él no se diferencia del desafío de un esposo que trata de ser fiel a su mujer.

“Egoístas e introvertidos”

La masturbación no es una válvula de escape del celibato, dice Wang. “Para todo cristiano, la masturbación y el sexo antes o fuera del matrimonio están mal y simplemente no deberían practicarse”.

“La masturbación está prohibida para los católicos. La razón es que nos hace más egoístas, más introvertidos y menos capaces de abrir el corazón para amar a otras personas”, dice Wang.

Por supuesto, hay muchos millones de cristianos que pueden no estar de acuerdo con la posición de Wang.

No es sólo una cuestión de biología, la química sexual hace que el celibato sea un estilo de vida difícil, según sostiene Jimmy O’Brien.

Las mujeres a veces ven a los curas como “frutas prohibidas” o una especie de desafío, recuerda. Pero lo que él encontró más difícil fue la soledad.

“Somos solo humanos y hay un elemento de soledad. Muchos necesitamos ese otro importante en nuestra vida”.

La sociedad occidental otorga una gran importancia a la búsqueda romántica de un compañero/a de vida.

Renunciar a esa idea es un sacrificio enorme.

“La intimidad de compartir la vida con alguien que esté fundamentalmente de tu lado, todo eso te está negado”, reflexiona Vishvapani. Él está casado porque también quería ese importante “otro” en su vida.

La vida moderna es individualista y sexualizada, dice el budista. En siglos pasados, la gente estaba o casada, en cuyo caso podía tener sexo, o célibe. Ahora las opciones son más variadas.

“La idea de ser soltero y sexualmente activo no era una posibilidad para la gente de la sociedad tradicional. Eran más propensos a aceptar un rol, como el de celibato para los curas”.

Como resultado, el número de personas dispuestas a realizar el voto de celibato están disminuyendo en el mundo occidental.

Muchos católicos, entre ellos el cardenal O’Brien, han pedido que se revise el celibato en la Iglesia Católica.

Cuestión de fe

Para Vishvapani el problema no es el celibato en sí mismo sino la sensación de que debe ser obligatorio toda la vida.

“El problema aparece cuando las personas no pueden sostenerlo pero no tienen ninguna forma de ser sexualmente activos que no sea inmoral”.

Tanto si el celibato es físicamente posible como si no, el problema llega con la institucionalización, dicen algunos.

Forzar a los curas a reprimir sus deseos o esconder su comportamiento sexual sólo ha causado perjuicios, opina Elizabeth Abbott, autora de “Una historia del celibato”.

“Ha fallado durante miles de años. Ha dado lugar a cosas horribles”.

Jimmy O’Brien cree que el próximo Papa debería ocuparse del tema del celibato. Él lleva casado 23 años y considera que ha tomado la decisión correcta.

“Habiendo experimentado la felicidad de la vida familiar yo diría que tengo más para ofrecer a la Iglesia que lo que tenía en aquel entonces”.

Sin embargo, Wang opina que en general se malinterpreta el celibato. Asegura una relación única con Dios y con los feligreses, dice.

“No tiene que ver con represión. Tiene que ver con vivir de cierta manera”.

No sólo los curas están llamados al celibato, también cualquier relación extramatrimonial, añade el sacerdote.

Wang rechaza la forma en que los medios de comunicación conectan el celibato con escándalo.

“No es verdad que el celibato conduce al abuso o a la disfunción sexual. Desafortunadamente los escándalos sexuales ocurren en varias organizaciones y atraviesan la sociedad, y alcanzan a hombres casados, no sólo célibes”.

Según Sandra Bell, profesora de antropología de la universidad de Durham y autora del libro “Celibato, Cultura, Sociedad”, no es una cuestión de fe.

“No es una creencia intrínseca de la Iglesia Católica, es una ley. Cuando los anglicanos quieren convertirse al catolicismo pueden mantener a sus esposas, lo que demuestra que el celibato de los curas no es realmente una creencia religiosa”.Una voz de la Iglesia Católica se pronuncia contra el celibato sacerdotal

23 febrero 2013

Pie de foto, O’Brien dice que se debería permitir a los sacerdotes elegir la opción de casarse.

El sacerdote de mayor antigüedad en la Iglesia Católica de Reino Unido expresó que los sacerdotes deberían poder contraer matrimonio si así lo desearan.

El cardenal Keith O’Brien dijo que es claro que muchos sacerdotes tienen dificultades para hacer frente al celibato y deberían tener la capacidad de casarse y tener hijos.

El cardenal participará en el cónclave que elegirá al nuevo Papa.

O’Brien manifestó su sorpresa ante la renuncia de Benedicto XVI e indicó que está abierto a la idea de que el nuevo Pontífice provenga de fuera de Europa.

En una entrevista con el periodista de la BBC Glenn Campbell, el líder de la Iglesia Católica en Escocia dijo que algunos temas, por ejemplo el aborto y la eutanasia, son “creencias dogmáticas básicas” de “origen divino” que la institución jamás podría aceptar.

Pero el Cardenal, que es arzobispo de St Andrews y Edimburgo, afirmó que estaría dentro del alcance del nuevo Papa considerar si la Iglesia Católica debería cambiar su postura sobre otros asuntos, que no tienen origen divino.

Jesús no instauró el celibato

Al prepararse para un nuevo Papa, la Iglesia Católica podría recibir una bocanada de aire fresco.

Explicó: “Por ejemplo el celibato sacerdotal, si los curas deberían casarse: Jesús no dijo eso”.

“Hubo un tiempo en que los sacerdotes se casaban, y por supuesto sabemos que en la actualidad en algunas ramas de la iglesia los miembros del clero pueden contraer matrimonio, de modo que obviamente eso no tiene origen divino y se puede volver a discutir”.

O’Brien comentó que nunca pensó personalmente si le hubiera gustado casarse, porque había estado “demasiado atareado” con sus obligaciones.

Pero añadió: “En mi época no había opción y uno realmente no lo consideraba mucho, era parte de ser un sacerdote. Cuando yo era un niño, los sacerdotes no se casaban y punto”.

“Me haría muy feliz que otros tuvieran la oportunidad de considerar si quisieran o no contraer nupcias.

“Es un mundo libre y me doy cuenta que a muchos curas se les ha hecho muy difícil lidiar con el celibato, pues vivieron su sacerdocio sintiendo la necesidad de una compañía, de una mujer, con la que se pudieran casar y formar su propia familia”.

Un sucesor más joven

El cardenal O’Brien tendrá voto en la elección del nuevo Papa, cuando Benedicto XVI deje el trono de San Pedro el 28 de febrero.

Dijo creer que podría ser el momento para un pontífice más joven de algún lugar del mundo en desarrollo, donde la fe Católica está floreciente.

“Bueno, yo estaría abierto a un Papa de cualquier lugar si pensara que es el hombre adecuado, ya sea de Europa o Asia o África o de donde sea”, agregó.

“Se trata de algo que los cardenales tenemos que pensar con seriedad, habiendo tenido Papas europeos durante tanto tiempo -cientos de años- si acaso no será tiempo de pensar en el mundo en vías de desarrollo como una fuente de excelentes hombres”.

“Y por supuesto que tenemos excelentes cardenales de otras partes del mundo también: hombres muy inteligentes, bien entrenados, profundamente espirituales de otros lugares del mundo”.

Benedicto XVI tenía 78 años cuando fue elegido en 2005, convirtiéndose en uno de los Papas más ancianos de la historia.

O’Brien dijo que un sucesor más joven que fuera capaz de servir durante un periodo más largo de tiempo podría ser capaz de “hacer más cosas, estabilizarnos un poquito y darnos nuevamente algo del valor que tenían los apóstoles al principio”.

Pero señaló que aún no había decidido quién debería ser electo Papa durante el cónclave, que se tendrá que realizar el mes entrante.

Intolerancia

O’Brien, de 74 años, se retiró de algunas obligaciones de primera línea en la Iglesia Católica de Escocia el año pasado, debido a su edad.

Ha sido un opositor abierto de los planes del gobierno escocés de legalizar el matrimonio de personas del mismo sexo, por lo que una organización de defensa de los derechos de los homosexuales lo tildó en noviembre pasado “intolerante del año”.

La organización benéfica Stonewall afirmó haberle puesto el polémico apodo, porque fue “mucho más allá de lo que cualquier persona normal llamaría un buen nivel de discurso público” en el debate.

La Iglesia Católica criticó la calificación de la organización, diciendo que revelaba “la profundidad de su intolerancia” y una voluntad de degradar a la gente que no comparte sus puntos de vista.

 

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