¿Cambiar el rumbo de la humanidad?

¿Cambiar el rumbo de la humanidad?

Alcanzable si se modifica la mentalidad de los dirigentes, gobernantes y si los conciudadanos desarrollan como parte de su diario vivir la solidaridad colectiva.

Wilton Rizzo

Director Ecosolidario

www.ecosolidario.com.co

Bogotá, 7 de agosto de 2019

Es necesario cambiar el rumbo que los humanos –apodados– por contradicción sapiens sapiens,damos a nuestro paso fugaz por la Tierra, a través de los siglos lo sabio –  sabio en parte de la acción y reacción se da  para crear destrucción, armas, muerte y  guerra, en ese círculo derrochamos cascadas de sabiduría.

Inteligencias como las de Leonardo Da Vinci, exprimidas para provocar la muerte del enemigo, en  imaginarios, personas cuya única diferencia es encontrarse geográficamente opuestos luchando con los mismos objetivos vitales y sobrevivir y protegerse de los embates de la naturaleza.

Aquí, vamos encontrando la raíz ancestral de la ayuda mutua, el cooperativismo, las economías hoy colaborativas y en ese espectro el manto generoso, desarrollador de la gente que quiere el bien para los suyos en la solidaridad, de tal forma que se logre encontrar en la construcción de principios  y valores el bienestar comunitario.

Para construir un mundo necesitamos un universo fraterno entre los humanos y sus entornos, donde sobre el mapa del planeta logremos alegrías y felicidades con capacidad para sobrepasar y sobrellevar las contingencias en solidaridad colectiva. En razón que es prioritario superar el egoísmo individualista. Realizable si hay voluntad desde las alturas de los poderes económicos, políticos, militares y sociales.

Alcanzable si se cambia la mentalidad de los denominados dirigentes y gobernantes.

En consecuencia es una tarea de la humanidad crear nexos verdaderos de hermandad para frenar la caída por el despeñadero de la humanidad, que nos arrastra a la cloaca de la destrucción.

Porque en este orden hay que actuar, para preservar los emprendimientos, las instituciones, los modelos socio-económicos, los avances en tecnologías, educación capacitación e infraestructuras.

Así podemos evitar las conflagraciones que muchos quieren para encender los focos de odio por unos y descontento de otros en esta América, que no es ajena a los enfrentamientos entre iguales, mal llamados –hermanos– americanos.

Desde Alaska y el Canadá y  la Patagonia que conforman Argentina y Chile hay que bajar el tono y la arrogancia de gobiernos, como el caso de Colombia, Brazil entre otros para buscar con una salida pacífica la continuidad a la ruina progresiva que soportan los venezolanos. La migración en su estela de miseria humana nos muestra en estas marchas los primeros pasos del monstruo terrorífico de la guerra.

La asociatividad mutual es la solución a los ojos de las personas, lo cual se dio posterior a la Segunda Guerra Mundial en Italia, Grecia, la misma Rusia y también la Alemania.

La soberbia de los presidentes de izquierda que se siembran como dictadores y los gobiernos autoritarios afincados como demócratas son el caldero del descontento cuyo producto final que se presentó a los pueblos es un prontuario de impuestos progresivos, factor por el cual estallan las bombas sociales, a la par la voracidad de terratenientes por acrecentar sus dominios.

Por ello, debemos estar atentos ante el afán de presidentes y cancilleres por encender las mechas guerreritas con un discurso incendiario dentro de sus países y con otro discurso pacifista para los oídos de las potencias mundiales y así meter las manos a sus bolsillos para trasladar dádivas comprometedoras a las arcas de la corrupción de centro y sur América.

Si tomamos conciencia, basta con mirar un documento cinematográfico, obra de cine ruso: Peregrinación por los caminos del dolor*. Desgarradora en su narración, auténtica en la forma como se degenera el humano en la guerra y  se disgrega la familia, sus integrantes por instinto van a diferentes bandos,  es tal la confusión que no se sabe quién es peor, porque mejores no hay, es la degradación humana que araña el bajo fondo.

Los bandos para esa conflagración los tenemos en Colombia y países vecinos: los racistas, las bandas criminales, los paramilitares, las guerrillas, los disidentes y los ejércitos nacionales con sus contentos y descontentos.  

La única contención a estas amenazas son los modelos asociativos creados por hombres y mujeres para cubrir sus carencias comunes y la decisión de los gobernantes de hacerlo con inteligencia, sin corrupción, moldeando los estados a las necesidades de sus ciudadanos en respeto a las personas y estas al medio ambiente y a la naturaleza en general.  wiltonrizzo@hotmail.com

*Productor Netflix

Elenco: Anna Chipovskaya, Yulia Snigir, Leonid Bichevin, Pavel Trubiner

Fotografía: Tomada de Google

 

 

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