Más tontos que ingenuos, víctimas del “opio del pueblo”

Más tontos que ingenuos, víctimas del “opio del pueblo”

Wilton Rizzo

Director

Universo Digital Ecosolidario

Los feligreses de la Iglesia Berea de Isabel López, Atlántico, vendieron sus pertenencias, motivados por la promesa del pastor, Gabriel Alberto Ferrer Ruíz de esa congregación, sobre la supuesta llegada de Cristo a la Tierra el 28 de enero de 20221, quedaron sin un peso y el pastor que anunció el fin del mundo no aparece, el dinero de los creyentes tampoco.

Foto Diario del Cesar.

Al atardecer de las grandes transformaciones que vive la humanidad se repiten como en tiempos del oscurantismo los engaños más a tontos que ingenuos, no hay razón en este episodio que las autoridades se conviertan en testigos pasivos de masacres de las libertades individuales, la policía llegó a las puertas de la mencionada iglesia y dejaron constancia que todo era normal.

¿Actuaría la Policía Nacional en Barranquilla de igual manera, si este tipo de alienaciones se diera en cualquiera sede política?

Allanarían la sede partidista. Porque se permite que esto suceda sistemáticamente por estafadores o embaucadores arropados con supercherías, bajo el manto de supuestas iglesias que causan daños perversos a la gente.

Es cómplice pasivo el aparato de la seguridad y cuidado de la vida de los colombianos, es un desajuste estatal y gubernamental en sus niveles: local, regional y nacional. Aquí tienen que responder esas autoridades, incrustadas en los organismos de seguridad del estado nacional, de lo contrario, seguirán vulnerándose los mínimos derechos ciudadanos, por esta pandemia de vivos que venden casas, apartamentos y hasta lunas de miel en las nubes y en el espectro estelar.

Dejemos eso en manos de Dios

La manipulación de la palabra y la representación de Dios, es abusiva y vulgar, porque un rebaño de personas que son incapaces de solucionar sus problemas bajo su responsabilidad con sus capacidades, los dejan a que sea Dios quien les arregle el desorden personal, o les pague las deudas, es una actitud personal cobarde y fuera de cualquiera concepto racional.

En cada situación que esté el ser humano, lo primero que debe hacer es asumir su problema, de acuerdo a sus creencias acudir a sus divinidades y el que nos las tiene a la ciencia humana.

Profetas, pastores, hermanos, sacerdotes, sacerdotisas mantienen su infame intención de dominar con la palabra que explota el temor a un dios, a quienes se arrebañan en sus capillas para lavarles el cerebro, colocarlos como los pecadores, como los malos, los condenados de la vida o los salvadores y puros que emergen como enviados de los dioses, por no sé cuál inspiración o delegación, sea de un rayo, un viento, un trueno, un pajarito que de predicadores de lo sobrenatural pasan a sujetos procesalmente en estafadores.

*Alienación – Locura – Pérdida o alteración de la razón o los sentidos.

Pérdida de la personalidad o de la identidad de una persona o de un colectivo.

“su proyecto de liberar a los hombres de la dependencia respecto de la naturaleza ha resultado fallido, al hacerlos depender de una nueva forma de alienación” Tomado de Google.

La religión es el opio del pueblo

La cita aparece en la publicación de Marx Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel1​ (1843: Kritik des hegelschen Staatsrechts) publicada en 1844 en el periódico Deutsch-Französischen Jahrbücher, que el propio Marx editaba junto con Arnold Ruge. ​

La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo. Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones. La crítica a la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas, cuyo halo lo constituye la religión.2

La miseria religiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura atormentada, el alma de un mundo desalmado, y también es el espíritu de situaciones carentes de espíritu. La religión es el opio del pueblo. Renunciar a la religión en tanto dicha ilusoria del pueblo es exigir para este una dicha verdadera. Exigir la renuncia a las ilusiones correspondientes a su estado presente es exigir la renuncia a una situación que necesita de ilusiones. Por lo tanto, la crítica de la religión es, en germen, la crítica de este valle de lágrimas, rodeado de una aureola de religiosidad.3​ https://es.wikipedia.org/wiki/Opio_del_pueblo

 

 

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