Periodismo ¿el mejor oficio del mundo?

Periodismo ¿el mejor oficio del mundo?

‘Gabriel García Márquez, entonces se refería a un oficio… ¿utópico o algo soñador? Tal vez nunca lo sabremos. Mientras tanto seguiremos tratando de descubrirlo en medio del ejercicio de esta noble y arriesgada labor’.

Han pasado un par de décadas desde que Gabriel García Márquez con inmensa generosidad y alegría proclamó que el periodismo era “el mejor oficio del mundo” pero, para nadie es un secreto que la realidad actual del país es otra. Creo que Gabo olvidó mencionar que en Colombia ser periodista es sinónimo de censura, secuestro, asesinato, hostigamiento y un sinfín de pronombres más. Foto tomada de https://centrogabo.org/

Ciudad de la Eterna Primavera, 15 de abril de 2022

Sara Escobar Periodista sescobarram@gmail.com

Para entender mucho mejor desde dónde radica el conflicto, cabe mencionar que el inicio del periodismo en nuestra nación data a partir de 1785 con la Gazeta de Santa Fé de Bogotá con el que se buscaba esclarecer hechos relevantes,

que van desde fenómenos naturales como terremotos y huracanes, pasando por temas como el sarampión, entre otros.

Posteriormente, se formalizó en la década de 1950, momento crucial en la política bipartidista entre liberales y conservadores, por lo cual se consolidó un precedente histórico crucial en la forma de entender y narrar los acontecimientos del momento, teniendo claro el papel fundamental del periodismo para con la sociedad, es decir, se empezó a formar la estructura basada en la veracidad, la justicia y la reparación para la construcción de la memoria.

 Sin embargo, en momentos específicos se desencadenó una autocensura con el fin de silenciar actos violentos de la época, evitando así las discrepancias que para el momento eran muy comunes.

Riesgo periodístico

Desde entonces, han sido asesinados 160 periodistas según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), en muchos casos por estar ligados a las investigaciones de hechos de corrupción o por el conflicto armado interno del país. Asimismo, el Centro de Memoria Histórica (CNMH) informa que 50% de los casos han quedado impunes, es decir, han prescrito.

Pero estas cifras son solo el inicio de un sinfín de historias y vidas impregnadas de miedo y sufrimiento, pues, son muchos más los que han sido amenazados y/o secuestrados por romper el silencio e incomodar a más de uno informando con la verdad, porque es bien sabido que las “maquinarias” políticas del país del sagrado corazón de Jesús están acostumbradas a imponer el discurso manipulador que infunde tras las cortinas la guerra y la corrupción.

Informes del CNMH dicen que en los últimos años ha descendido el número de periodistas asesinados en Colombia, pero ha aumentado el número de amenazas a los mismos, entonces, ¿qué es lo que ha cambiado en realidad?

Violaciones a la libertad de prensa

Por su parte la FLIP ha detallado las violaciones presentadas a la libertad de prensa, aquí les presentamos algunos: ciberataque, acoso judicial, desplazamiento, detención ilegal, estigmatización, hostigamiento, robo o eliminación del trabajo periodístico entre otros.

De la misma manera los escenarios anteriormente descritos no son solo un tema nacional, según el balance anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF) el número de periodistas encarcelados aumentó 20% en 2021, con una cifra total de 488 privados de la libertad a nivel mundial, de las cuales 60 son mujeres, es decir 33% más que en 2020. Lo que significa que no hay distinción en sexo o género a la hora de silenciar.

Prevalece la impunidad

Si bien todas estas cifras son desalentadoras y muy preocupantes, el Estado colombiano parece no hacerse responsable, pero es evidente que deben investigar a fondo dichos crímenes, determinar sus causas y sancionar a los responsables. A pesar de esto, el panorama no parece alentador, la impunidad sigue prevaleciendo, entonces, me pregunto ¿los autores materiales o intelectuales son agentes del Estado y no el crimen organizado común?

Parece ser que la Constitución Política de Colombia es solo funcional en algunos casos, porque si lo miramos detenidamente, no se protege ni se garantiza casi nada de lo allí mencionado; y me refiero particularmente al Artículo 20 que dice lo siguiente: “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura.”

Gabriel García Márquez entonces se refería a un oficio… ¿utópico o algo soñador? Tal vez nunca lo sabremos. Mientras tanto seguiremos tratando de descubrirlo en medio del ejercicio de esta noble y arriesgada labor.

Origen de la foto con_juangossain-barranquilla_1971 _foto_archivo_de_el_espectador_1.jpg,qitok=vq93xynE.pagespeed.ic.m1nWypZn8L

 

 

 

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *