ECOSOLIDARIO

Quince veces insistiendo que nuestros fondos sociales son pasivos

La posición gremial y la nuestra desde ecoSolidario se ha mantenido por años en el sentido que los fondos sociales se deben tratar como pasivo, no obstante, recientemente el Consejo Técnico de Contaduría Pública se volvió a manifestar pero en su respuesta no abordó el tema de fondo tal como fue consultado.

Debemos acudir a previas publicaciones para recordar que nuestros permanentes lectores ha sido fiel testigo que desde cuando se abrió la discusión en Colombia sobre los temas de NIIF, hemos sido reiterativos como queda demostrado en nuestras publicaciones de enero de 2012, de abril de 2015, de junio de 2018, noviembre de 2019 y ahora en julio de 2020 en relación con el tratamiento que se le debería brindar a los fondos sociales. En dichas publicaciones fuimos lo suficientemente claros y considero contundentes, argumentando situaciones de todo orden para persistir en que el tratamiento contable que se le debe brindar a los fondos sociales de las empresas de economía solidaria es como pasivo y no como un componente del patrimonio.

Pues bien, con fundamento en la reciente consulta que elevé número 1-2020-013236, el Consejo Técnico de Contaduría Pública acaba de brindar respuesta mediante concepto bajo código de referencia 0-6-958 y en esta ocasión se expresa de manera detallada sobre el tratamiento que se le debe brindar a los fondos sociales, y digo expresa porque en más de una docena de conceptos previos, el órgano de normalización casi siempre remitió a los conceptos anteriores para responder ante los reclamos no solo del suscrito, de varios colegas y de organismos de representación que exigíamos un pronunciamiento suficientemente argumentado sobre esta materia que es del corazón de nuestro modelo económico y social.

Tan trascendente observo el nuevo concepto que mucho me temo que si éste se retoma por parte de los dos reguladores, muy probablemente se podría expedir un Decreto que vuelva vinculante el tema y en ese caso no solo los preparadores, igual los organismos de supervisión tendrían que modificar sus catálogos únicos de información financiera que hoy conservan un espacio para los fondos sociales en la categoría de pasivos, en ese caso tendrían que modificarlo para hacerlo coherente con lo que la regulación exigiría, reitero, de llegarse a expedir un Decreto bajo las condiciones del nuevo concepto aquí referido.

Y es que el tema no es de poca monta porque el solo hecho de tratar los fondos sociales como patrimonio y no poderse “agotar” conforme ha sido la tradición, en su lugar, las organizaciones solidarias contarían con un nuevo instrumento de capitalización propia pero con una novedad que considero además exótica que raya en lo inconstitucional, porque según el nuevo concepto, todas las organizaciones al margen de si ejercen actividad financiera o no, deberían crear “reservas de liquidez”, es decir una especie de “Fondo de liquidez” para que una vez decretados por asamblea, los fondos sociales patrimoniales tengan como respaldo, recursos líquidos en el activo para cuando sea necesario girar los dineros que tendrían una destinados específica.

Ahora bien, bajo el supuesto que aceptáramos que se deben tratar cono patrimonio, en lugar de “agotarlos”, una vez capitalizados y al surgir el derecho al auxilio por parte de la base social se “aplicarían” o liberarían porque el propósito ya se cumplió y entrarían a reclasificarse hacia partida de “excedentes acumulados” para una posterior redistribución o para continuar como capital institucional de la organización solidaria.

Soy consciente que para gran parte de lectores de la actual columna el tema parece confuso, pero tal cual y para resumir el concepto, de aceptar esta teoría del normalizador, las estructuras de situación financiera y de resultados de las organizaciones de economía solidaría tendrían una nueva y muy diferente manera de presentar la información financiera respecto de como la hemos concebido tradicional y ancestralmente, con consecuencias que deberemos medir más adelante en términos de indicadores financieros surgidos de la nueva manera de presentar la situación financiera y los resultados.

A todo este relato debo sumar dos comentarios adicionales:

Los invito a que bajen el concepto y revisen las respuestas del Consejo Técnico Vs la pregunta que fue muy concreta y sobre la que concluyo que no respondieron, porque y también los invito a que lo estudien, el nuevo marco conceptual de IASB acogido en Colombia a través del 2483 de 2918 dispuso las nuevas condiciones para identificar a un pasivo, pero ese que era el centro de gravedad de la consulta no fue tenido en cuenta bajo el argumento que no hay conexidad entre esa nueva concepción de pasivo vs los actuales estándares de información financiera emitidos, conclusión que respetuosamente también me parece exótica por llamarlo menos porque no me imagino aplicando un estándar sobre pasivos sin tener en cuenta el marco conceptual que dispone las condiciones para identificarlo.

Finalmente, el otro comentario es que al menos en el concepto referido, un consejero se apartó de la decisión mayoritaria porque considera que si los fondos sociales se reconocen como patrimonio al utilizarlos “o cumplirse las condiciones para el reconocimiento de un pasivo” lo más lógico es que se disminuya o debite la cuenta de patrimonio y no registrando un gasto como se concluye en el concepto.

En mi humilde opinión, al observar que el Consejo Técnico no respondió de manera concreta a los argumentos sobre el reconocimiento de los fondos sociales como pasivo frente a las nuevas condiciones del marco conceptual, debemos continuar con nuestra posición ancestral y dar la lucha, no se trata de una discusión de egos, se trata de demostrar que a pesar que somos ESAL, tenemos dueños y eso explica porqué el numeral 2° artículo 4° de la Ley 79 dispone que parte de los excedentes se pueden destinar al crecimiento de reservas y fondos, pero además a reintegrar a los asociados parte de los mismos en proporción a la utilización de los servicios o participación en el trabajo, es decir, no somos ESAL asistencialistas, tenemos dueños a los cuales perfectamente les debemos devolver parte de su esfuerzo a través de fondos agotables y de retorno solidario.

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