Recuperar el imperio, expansionismo de Putin: el Russkiy Mir

Recuperar el imperio, expansionismo de Putin: el Russkiy Mir

La guerra Putin

Crueldad, genocidio… Rusia destruye sus raíces

“Hay dos criterios para definir el Russkiy Mir. El primero, es cultural, que abarca la cultura rusa en su conjunto, incluido a quienes se encuentran fuera del territorio”, le explica a BBC Mundo Juan Manuel de Faramiñán Gilbert, catedrático emérito de la Universidad de Jaen.

“El segundo concepto es el geográfico y está basado en lo que fue el viejo imperio zarista creado por Catalina la Grande. Podría extenderse a la zona sur pegada al Mar Negro o, incluso, a Georgia”, agrega.

Kiev, la matriz genética e histórica de Rusia. Comentario y edición wiltonrizzo@ecosolidario.com.co El mundo de las noticias nos trae un relato que permite entender la brutal nostalgia de un Zar Imperial, como lo es Putin, cobijado con un gobierno multipartidista semi presidencial federal, difícil de entender, que muestra con su brutalidad el afán de retroceder en la historia, al querer limitar la libertad que tienen derecho los pueblos, la comunidad y las naciones separadas de la URSS – Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sobre Ucrania afirma Putin que será rusa por la fuerza de la guerra. FUENTE DE LA IMAGEN, AFP

Putin justifica su guerra infernal y la mete en el fresco macabro antiguo de la estepa rusa, en ese inmenso marco de un fresco u obra de desastre, que todo se toma por quien tenía más fuerza, más armas, más comida, más carne salada de caballo y de vaca, como en el pasado y en esta modernidad retornar en un mundo de la tecnología al Russkiy Mir, más la presión de la Iglesia Ortodoxa, cuyas mejores apreciaciones serían:

“Hay dos criterios para definir el Russkiy Mir. El primero, es cultural, que abarca toda la cultura rusa en su conjunto, incluido a quienes se encuentran fuera del territorio”, le explica a BBC Mundo Juan Manuel de Faramiñán Gilbert, catedrático emérito de la Universidad de Jaen.

“El segundo concepto es el geográfico y está basado en lo que fue el viejo imperio zarista creado por Catalina la Grande. Podría extenderse a la zona sur pegada al Mar Negro o, incluso, a Georgia”, agrega.

Así presentamos, el análisis que hacen los comentaristas BBC News Mundo, el 6 de marzo de 2022 sobre Rusia t Ucrania.

“Cómo la “humillación” rusa por la desintegración de la URSS ayuda a explicar las ambiciones expansionistas de Putin. Steven Rosenberg es corresponsal de la BBC en Moscú desde hace casi tres décadas y durante años ha visto cómo la Rusia de Putin ha vivido en la añoranza de su pasado soviético. En 2020 realizó un documental para televisión sobre este asunto que, por su vigencia durante la actual invasión a Ucrania, ahora adaptamos.

Se extendía desde el océano Pacífico hasta Europa occidental: el imperio soviético parecía invencible. Pero en 1989 el Telón de Acero se derrumbó. Y el vasto poderío de Moscú comenzó a desmoronarse. “La Rusia de hoy quiere olvidarse de ese año”, dice Lilia Shetsova, experta del centro de estudios Chatam House. Pero más de 30 años después, Rusia se está reafirmando y mostrando fuerza militar fuera de sus fronteras.

Lo que enseña Moscú

Para entender las aspiraciones históricas de Rusia basta con asomarse a Moscú.  IMAGEN,AFP

Esta ciudad inmensa, con los rascacielos de Joseph Stalin y la magnificencia de su Kremlin envían un mensaje inconfundible: este es un país con ambición. Las águilas, los arcos dorados y las enormes construcciones dan cuenta de que es una nación que ha creído por siglos en su propia grandeza.

Para el siglo XIX, el Imperio Ruso abarcaba una sexta parte de la superficie del mundo.

1/6 de la Tierra

En su momento de mayor extensión (entre 1946 y 1991) la Unión Soviética ocupaba 22,4 millones de kilómetros cuadrados. Eso equivalía a: 2,5 veces el área de Estados Unidos, el gran rival de los soviéticos. 6 veces la superficie de India. 1/6 de la Tierra

Era controlado por el zar, una palabra que se deriva de “césar” y hasta el día de hoy hay muchos rusos que todavía creen que el gobierno de Moscú es el sucesor natural de los grandes imperios de Roma y Constantinopla. “Los rusos no saben vivir en un país normal. Rusia fue construida como un imperio. Rusia ha existido como un imperio. La esencia es que creen que son grandes, que deben tener áreas de influencia y que debe existir un espacio de contención entre ellos y el mundo exterior”, dice Shetsova.

Fue la Rusia comunista la que logró una enorme zona de contención cuando, en la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Rojo hizo retroceder las tropas nazis y Europa Central y Oriental cayeron bajo el control de Moscú. Sobre el papel, la mayoría de estos países eran independientes. En la práctica, el Kremlin era quien tomaba todas las decisiones importantes. Esto no solo le dio a Moscú una sensación de seguridad, sino que la convirtió en una superpotencia hasta 1989.

La caída

Fue ese año en el que el poder popular tiró abajo el Telón de Acero y uno tras otro, los regímenes comunistas en el mundo se fueron derrumbando como fichas de dominó.

“En 1989, yo era un estudiante en Moscú, estudiaba ruso, y recuerdo que todas las noches me sentaba a ver las noticias en la televisión y lo que veía era notable: el imperio soviético se desmoronaba”, cuenta Steve Rosenberg. Las décadas han pasado, pero Rusia es todavía un país que sigue lamentando la pérdida de su imperio.

“La gente a menudo me pregunta, ¿por qué la Rusia moderna hace lo que hace? ¿Por qué se entromete en las elecciones de otros países o lanza ciberataques contra Occidente? ¿Por qué Moscú parece tan interesado en desempeñar el papel de saboteador geopolítico?”, dice Rosenberg.

“Creo que la clave para descifrar la Rusia de Vladimir Putin está en 1989. Para entender la Rusia de hoy primero necesitas entender lo que perdió Moscú hace 30 años, lo que perdió en términos de poder y prestigio, en términos de imperio”.

Las pérdidas

La Unión Soviética perdió 27 millones de personas en la Segunda Guerra Mundial y el gobierno de Moscú sintió que eso le daba justificación para ir y conquistar incluso los territorios donde la guerra se había originado.

Fue así como llegaron a controlar parte de Berlín, donde todavía quedan testimonios de esa época. De hecho, allí estaba la base más grande del ejército soviético fuera de la URSS. Los soldados la llamaban “pequeño Moscú” y los alemanes orientales la bautizaron como “la Ciudad Prohibida”.

La escala de la presencia militar soviética en Alemania Oriental era asombrosa: había 800 guarniciones y medio millón de tropas soviéticas. Para Moscú, este era su puesto de avanzada clave en Europa, y sus camaradas de Alemania Oriental estaban felices de ser anfitriones.

“Independientemente de si estaban ocupándonos o no, para mí las tropas soviéticas siempre fueron amigos”, dice Egon Krenz, el último líder de Alemania Oriental.

“Yo amé a los soviéticos, amé la Unión Soviética. Los soviéticos ayudaron a crear Alemania Oriental y los soviéticos también contribuyeron a destruirla”, agrega.

La caída

Cuando cayó el Muro de Berlín, todo cambió.

En poco tiempo, las tropas rusas se retiraron de su enclave estratégico en Europa. “Nos retiramos con el sentimiento de una injusticia histórica”, dice Anton Terentyev, el último comandante soviético en Berlín.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

“Nosotros y nuestros aliados occidentales llegamos a Alemania en el mismo momento, pero fuimos los únicos en retirarnos. El país que más contribuyó a la caída del fascismo se estaba retirando y los demás se quedaron”, agrega.

Según el excomandante, cuando los soviéticos se marcharon, los líderes occidentales lloraron de emoción y prometieron que la OTAN no se extendería hacia el este, que habría paz y calma. “Y hoy tenemos a la OTAN en nuestras puertas”, comenta Terentyev.

La entrada de Putin

El final de la Guerra Fría no tuvo consecuencias solo para los soldados soviéticos, sino también para los espías de la URSS. En los archivos de la ciudad alemana de Dresde todavía se conserva el expediente de varios de ellos.

“En Dresde, en este archivo, se guarda los registros de la policía secreta de Alemania Oriental, la Stasi. Y los documentos de los oficiales de la KGB que operaron aquí, como Vladimir Putin”, dice Cornelia Herold, archivista jefe de la institución.

Fue aquí donde el futuro del ahora líder ruso comenzó a perfilarlse.

En diciembre de 1989, las masas populares irrumpieron en la sede de la KGB en Dresde. Putin estaba allí.

FUENTE DE LA IMAGEN,BSTU. Pie de foto, Vladimir Putin recibió el carné de la Stasi en 1985. El actual mandatario ruso contaría que telefoneó entonces al comandante del tanque soviético local para pedir refuerzos urgentes.

Pero el Kremlin guardó silencio.

“Ese fue el momento en que Vladimir Putin se dio cuenta de que su patria lo había abandonado”, dice Rosenberg.

Egon Krenz, el último líder de Alemania Oriental, dice que la URSS también lo abandonó a él. “En noviembre de 1989, (el líder soviético Mijail) Gorbachov me mandó un mensaje en el que me decía que pensaba declarar el final de la Guerra Fría. Y lo hizo en una reunión con el presidente de Estados Unidos, George Bush, a lo que este respondió: sí, la Guerra Fría terminó y nosotros la ganamos”, recuerda.

“Es por eso que para los rusos, la declaración de Gorbachov fue una humillación. El final de la Guerra Fría se convirtió una derrota para los rusos”, opina Krenz.

Bush y Gorbachov

FUENTE DE LA IMAGEN,PETER TURNLEY

Tomó cuatro años a Moscú traer todos sus soldados de vuelta, pero el país al que regresaron no era el mismo del que se habían ido. La Unión Soviética había caído, Rusia estaba en crisis y los soldados que regresaban no eran una prioridad para el gobierno. Vyacheslav Buslaev, un veterano que regresó en aquel entonces, dice que sirvió por años en una unidad de élite de tanques y que regresó a Rusia para no tener nada.

KGB en Dresde

FUENTE DE LA IMAGEN,AFP. Esta era la oficina de la KGB en Dresde durante la Guerra Fría.

“No había instalaciones militares, no había alojamiento, ningún lugar para que vivieran las familias”, recuerda. Su historia, cree, resume lo que le sucedió a su país después de 1989, cuando la Unión Soviética, esta superpotencia gigante, de repente se vio arrojada al margen de la historia y, como resultado, Rusia se sintió perdida y humillada.

“Tal vez si el final de la Guerra Fría hubiera traído prosperidad instantánea a la gente, tal vez esta pérdida de estatus, esta pérdida del imperio, hubiera sido más fácil de digerir. Pero no fue así. La década de 1990 trajo caos económico y pobreza generalizada”, señala Rosenberg. “Entonces, lo que tenían, en efecto, era un suelo fértil para creer cualquier promesa de hacer que Rusia volviera a ser grande. Y ahí es donde entra Vladimir Putin”, agrega.

La llegada de Putin

Putin, de acuerdo con Rosenberg, ha estado tratando de usar la memoria de la humillación de Rusia y los recuerdos de su poder en el pasado para sus aspiraciones políticas.

Para su gobierno, la victoria de 1945 forma parte del presente y por eso se ha esforzado en recuperar los símbolos de ese pasado. Pero la Rusia de Putin no parece querer restaurar la URSS como existía hace 30 años. Sus métodos son diferentes, según los expertos.

“Estas personas en el Kremlin saben que esta idea de restaurar el imperio soviético es imposible. Pero tienen otra idea: ser los tipos duros, ser los productores de desconfianza, ser los grandes aguafiestas del mundo, ser la pesadilla para los países vecinos y para otros que se le oponen. Esta es la nueva idea para ellos de superpoder e imperio”, opina Shetsova.

Rusia vivió una fuerte crisis tras la caída de la URSS.

Es algo que Rusia demostró muy cerca de sus fronteras, cuando se anexó Crimea y, desde entonces, comenzó a consolidar su poder allí y aumentar su presencia en el Mar Negro.

“Está usando eso como un trampolín para proyectar poder más allá de esta región hacia el Mediterráneo, los Balcanes y el Medio Oriente”, dice Stoltenberg. “Al final de la Guerra Fría, parecía factible una asociación de Rusia con la Alianza. Incluso se habló de que Rusia podría unirse algún día. Esa idea parece muy lejana ahora”, señala.

“Lo que vemos es un patrón de comportamiento donde Rusia es responsable de acciones agresivas contra los vecinos, eso refleja que el principal problema de Rusia es que todavía creen en la idea de una esfera de influencia”, agrega.

De los 29 países de la OTAN, nueve de ellos solían estar en esa zona de influencia de Moscú. “Es este cambio en el equilibrio de poder lo que molesta a Rusia”, señala el secretario de la Alianza.

Stoltenberg está al frente de la OTAN.

El líder de la OTAN dice que un argumento frecuente de los líderes rusos es una supuesta promesa de que la Alianza no se agrandaría ni se acercaría a las fronteras de Rusia y que el Kremlin cree que Occidente engañó a Moscú.

“Nunca se hizo tal promesa”, asegura Stoltenberg, a la vez que recuerda que siempre ha sido una política de la OTAN mantener las “puertas abiertas” para las naciones que deseen integrarlas.

Hace un par de años, cuando preparaba su documental, Rosenberg le preguntó a Putin en una ocasión sobre si veía a su país como una superpotencia. “No estamos buscando ese estatus. No queremos volver a como estábamos cuando la URSS imponía una forma de vida y un sistema político a sus vecinos de Europa del Este”, respondió el mandatario.

No está claro cuál sería la respuesta tres años después, cuando los tanques rusos invaden Ucrania.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60597079

Escudo de la Federación de Rusia

El Kremlin desde el río Moscova

Tomado de Wikipedia.org. La política de Rusia tiene lugar en el marco de la república semipresidencial federal de Rusia. De acuerdo con la Constitución, el presidente de Rusia es el jefe de Estado y de un sistema multipartidista con poder ejecutivo ejercido por el gobierno, encabezado por el primer ministro, que es designado por el presidente con la aprobación del parlamento. El Poder Legislativo recae en las dos cámaras de la Asamblea Federal de Rusia, mientras que el Presidente y el gobierno emiten numerosos estatutos jurídicamente vinculantes.

Desde que obtuvo su independencia tras la disolución de la Unión Soviética a finales de 1991, la Federación de Rusia ha afrontado importantes retos en su esfuerzo por crear un sistema político y reconstruir su economía después de casi setenta y cinco años de régimen soviético. Entre esos retos podemos destacar la falta de inversiones heredada del periodo comunista o la corrupción. Diferentes “oligarcas” se apoderaron de parte de los beneficios de la exportación de materias primas en los primeros años durante la era de Borís Yeltsin1​, siendo después perseguidos por la justicia tanto en la primera como la segunda etapa de Vladímir Putin.23​ La subida de los precios del petróleo entre el año 2001 y 2008, y los precios altos entre 2009 y 2014, ofrecieron a Rusia una coyuntura favorable para la recuperación económica.4

Rusia es el país más extenso del mundo y tiene su territorio repartido entre Europa y Asia. Cuenta con veintiuna repúblicas autónomas y se extiende sobre 10.000 kilómetros de Este a Oeste, aproximadamente 17 millones de km2, duplicando en superficie a Estados Unidos o China.4

¿Qué es el “Russky Mir”?

Aunque no existe una definición académica clara sobre qué significa específicamente el Ruskkiy Mir, distintos analistas han intentado explicarlo. Para algunos, es el mundo que comprende la totalidad de la comunidad asociada a la cultura rusa, que comparte una historia, una lengua y ciertas tradiciones. Por lo mismo, es difícil definir una frontera.

Para otros, hay un conjunto básico territorial que podría ser el núcleo de este mundo y que podría comprender el propio Rusia, además de Bielorrusia, Ucrania y Kazajistán, entre otros. “Hay dos criterios para definir el Russkiy Mir. El primero, es cultural, que abarca toda la cultura rusa en su conjunto, incluido a quienes se encuentran fuera del territorio”, le explica a BBC Mundo Juan Manuel de Faramiñán Gilbert, catedrático emérito de la Universidad de Jaen.

“El segundo concepto es el geográfico y está basado en lo que fue el viejo imperio zarista creado por Catalina la Grande. Podría extenderse a la zona sur pegada al Mar Negro o, incluso, a Georgia”, agrega.

Pero para Sergey Goryashko, periodista del servicio ruso de la BBC, la definición del mundo ruso en la cabeza de Putin no tiene fronteras. “Hace un par de años, unos alumnos de una escuela le preguntaron a Putin dónde termina la frontera rusa. Y él respondió que no terminan en ningún lado”, recuerda para BBC Mundo.

“Y esa podría ser la definición de lo que realmente significa el Mundo Ruso para Putin. Porque si miramos sus acciones desde 2014 (cuando se anexó Crimea), prueban exactamente que el mundo ruso no termina en ninguna parte. El mundo ruso es el mundo entero”, agrega.

Otro elemento importante a considerar a la hora de definir el Russkiy Mir es el papel de la iglesia ortodoxa rusa, con millones de seguidores alrededor del mundo.

Dentro de esta religión, se promueve la idea de una unidad espiritual y cultural de la comunidad rusa en su totalidad, la cual se consagra a través de este concepto. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60528995

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