‘Renovar las fábricas de crédito y reperfilar el patrón urbano del cooperativismo’

‘Renovar las fábricas de crédito y reperfilar el patrón urbano del cooperativismo’

Diálogos Ecosolidario

Con el consultor financiero, Ricardo Durán Romero, recomienda, entre otros aspectos, para atender el clamor de los asociados:

Metámonos en un patrón que esté encadenado al piso, a la tierra, a la agricultura, a la ganadería, a la industria, a las pymes y por supuesto a las nuevas tecnologías, es un cambio de chip impresionantemente y nos toca hacerlo a una velocidad muy rápida, si queremos tener un caballito de batalla nuevo de cara a este coronavirus. RDR

“Las cooperativas están pagando deudas ante el exceso de liquidez, no atienden el clamor de los asociados:  por favor deme una línea de crédito diferente y blandita, así la cooperativa no será capaz de crecer su portafolio de préstamos, vamos a ver este año, que la cartera no pudo crecer ¿y de qué viven las entidades? de eso.”

wiltonrizzo@hotmail.com

Silvania, 12 de enero de 2021

Conversamos con Ricardo Durán Romero, consultor económico y financiero para el sector cooperativo, sobre las oportunidades realizables para el sector solidario, en los estadios del emprendimiento, la vivienda, finanzas y tecnología, después de la pandemia y dentro del desarrollo de 3 recientes documentos Conpes, expedidos por el gobierno nacional.

Recordando que en 2017 en entrevista para Ecosolidario, el economista Ricardo Durán, nos manifestaba que el sector cooperativo de ahorro y crédito debería salir a buscar unos mercados financieros de envergadura, para ser un jugador grande dentro del sistema financiero colombiano.

WR. Hasta el momento parece que buena parte del sector cooperativo financiero de ahorro y crédito está encantado en la piscina climatizada del crédito de consumo y de libranza ¿cómo salir de allí a buscar un mercado en las grandes ligas, para apoyar el desarrollo industrial agrícola y de infraestructura?

RDR. Wilton, tienes toda la razón, lo que ha sucedido en Colombia es que el cooperativismo llegó a su zona de confort del crédito a las familias, y le ha faltado dar los pasos con mucha más relevancia en el contexto nacional, se metió a financiar consumo, a competir con la banca y a generar un modelo ¿quizás muy urbano? en donde tiene claras desventajas de competencia frente a la banca tradicional, entonces, en coyunturas como las que estamos viendo, precisamente a raíz del coronavirus, se le pasa la factura al sector ante el desplome del consumo.

Lo que se necesita es que el sector genere líneas de crédito que generen ingresos para las familias (comercial y microcrédito) y nos gastos. El consumo es un gasto y esta es la variable que la pandemia llevó al mínimo vital.

Foto archivo Ecosolidario.

Aquí surge de inmediato la necesidad que el sector despliegue su actividad crediticia en líneas de crédito diferentes a las del consumo de las familias, que refleje ese origen de los años 60 que tuvo el sector, cuando tenía una base muy agrícola y diría yo una base agropecuaria; que, con el apoyo de la Iglesia Católica, al principio, las cooperativas eran productoras. ¡Productoras de bienes y no prestadoras de servicios, particularmente 80% de la cartera se destina hoy al financiamiento del consumo en el hogar!

Esta pandemia hace pensar, que existe esa necesidad, que las líneas de crédito retornen a los sectores: productivo primario; al industrial, de la construcción y por supuesto a las tecnologías.

Si no damos ese paso, poco a poco la banca seguirá comprando la cartera de los asociados, este es un factor de competencia enorme para el sector, y nunca el sector dentro de la actividad financiera en Colombia llegará a 10%, 15%, 20% de participación, que es lo más deseable, necesariamente hay que renovar las fábricas de crédito y reperfilar ese patrón urbano de cooperativismo.

Y más bien, metámonos en un patrón que esté encadenado al piso, a la tierra, a la agricultura, a la ganadería, a la industria, a las pymes y a las nuevas tecnologías, es un cambio de chip impresionantemente y nos toca hacerlo a una velocidad muy rápida, si queremos tener un caballito de batalla nuevo de cara a este coronavirus.

No estoy diciendo que el cooperativismo deba desatender la línea de consumo. Lo que planteo es la imperiosa necesidad de que complemente su oferta de valor con líneas crediticias forjadoras de ingresos para los asociados y sus familias en esta y otras coyunturas que vengan. Esta pandemia no va a ser la última.

¿Nos adaptamos al ritmo mundial de hoy o nos bajamos?

Hay que cambiar la mentalidad.

Financiando el consumo nos fue bien, lo que se necesita es que el sector se encadene además a la actividad productiva, eso significa nuevos analistas, nuevas fábricas de crédito y una mentalidad completamente diferente para sacarnos del estancamiento en el que estamos.

Si uno se pone a ver las cifras la participación del sector dentro del sistema financiero cada vez es más bajita, hace unos años hablábamos que éramos el 5% del sistema financiero tradicional. Hoy estamos bordeando 3% y si no cambiamos el chip, poco a poco el sector va a tener menor relevancia y jamás va a salir un Conpes, una política pública que tenga en cuenta el sector para hacer grandes trasformaciones en el país.

Existe esa imperiosa necesidad, lo peor, es que uno no ve en la dirigencia cooperativa esa conciencia: más bien nos quedamos en la zona de confort del crédito de consumo.

¿Quién, o a quien le deben cambiar el chip en cooperativas y fondos de empleados?

Es un trabajo complejo del sector empezando por las mismas autoridades, invitando a los gremios Confecoop, Analfe, Fecolfin y naturalmente a la dirigencia de los consejos de administración, para que entendamos cuál es el papel que estamos dispuestos a ocupar, en especial después de la pandemia.

Papel de los fondos de empleados

Se necesita una concientización de todos los estamentos que participan en el sector solidario y fomentar por parte del gobierno esa apertura en el fondeo y en las nuevas líneas de crédito para todo tipo de emprendimiento, teniendo por ejemplo: los fondos de empleados un fondeo de largo plazo, que sería como capital semilla, para una cantidad de empresas nuevas, que construyan los mismos hijos de los afiliados a los fondos de empleados o ellos mismo.

Es válido que diversifiquen sus ingresos, hay un fondeo de largo plazo, una cosa muy interesante es este atributo que tiene el sector fondista, que está totalmente desaprovechado, lo que pasa es que uno no ve como el líder que tome esta bandera y que comience a trabajar con todos los estamentos para lograr ese cambio del modelo de negocio.

¿Cómo mover la conceptualización a muchos integrantes de los consejos de administración, para que entiendan, que ellos no pierden poder cuando crezca la cooperativa y esté en ligas mayores?

Lo ideal sería hacer un estudio de largo plazo, de lo que era el cooperativismo ¿cómo nació, cómo se especializó en un nicho de consumo, cómo es un sector de baja relevancia dentro del país, cómo se ha desaprovechado su potencial y cómo se podrían copiar modelos como el de Colanta, ojalá todas las cooperativas de Colombia fueran como Colanta, en la que uno de verdad ve el beneficio en términos de producción, empleo y valor agregado.

Porque es que el sector se dedicó a la prestación de servicios y naturalmente los servicios son muy importantes, pero a nivel de empleabilidad, de política pública, de bancarización, de cadenas productivas y de valor agregado pues el sector está en 0 por esa zona de confort.

En donde yo diría, que el mensaje es si no cambiamos el sector a la vuelta de 5 años va a ser el 1% del sector financiero y su permanencia a largo plazo, pues, la ve uno en entredicho.

Es cuestión de entender que las planeaciones estratégicas y las visiones de más largo plazo son necesarias, tiene que haber un relevo generacional en las entidades, que implica meterse en la actividad productiva, así se evita, lo que estamos viendo en este momento.

Es que el banco compra la cartera del asociado y la cooperativa se vuelve cada vez más pequeñita, sin darle la oportunidad a los asociados de obtener el crédito para una cantidad de emprendimientos que deben estar surgiendo en estos momentos, que se van a acelerar más en la medida en que veamos los efectos de mediano y largo plazo de la pandemia.

¿Por qué temer al riesgo, si se puede estructurar para avanzar hacia la meta, que es participar en las robustas ligas financieras y grandes proyectos para el desarrollo del país?

Sí, estamos totalmente de acuerdo, uno le debe tener miedo a estar especializado, como está el sector en el  consumo en estos momentos, uno le debe tener miedo a que el día de mañana por ejemplo Google saque una campaña compra de cartera, o que una fintech poderosísima barra con el sector, a eso sí hay que tenerle miedo.

El trauma financiero de los alivios para asociados y cooperativas

A lo que no hay que tenerle miedo es a esa relación que tienen la cooperativa con el asociado, a ese conocimiento para atreverse a crear nuevas líneas de crédito, que sean productivas, no solamente prestación de servicios, sino producción en la agricultura y en la industria.

A mí la verdad en este momento me da miedo todo lo que está pasando con los alivios, el riesgo que tienen las entidades en estos momentos, toda esa baja revelación del riesgo de crédito que hay, porque el alivio era necesario hacerlo, pero oscureció muchísimo el entendimiento de la situación de los deudores, especialmente en los independientes, que precisamente son los más afectados.

El alivio pateó para adelante el pago de unos intereses y de unas cuotas de capital y congeló unas calificaciones de las centrales de riesgo y ahora lo que uno ve, como analista es que la recalificación de la cartera utiliza como insumo las calificaciones que quedaron congeladas por cuenta de los alivios.

En realidad, no estamos haciendo absolutamente nada, porque los insumos con los que se supone que se va a revelar el riesgo de la cartera después de la pandemia son los mismos reportes de los burós de crédito y esas calificaciones quedaron congeladas. Entonces estamos haciendo un ejercicio pendejo de coger las calificaciones viejas y actualizarlas ¿cuál actualizarlas si permanecieron constantes?

Si bien hay unos alertamientos en el crédito a los empleados, el temor que me da es que no estamos entendiendo el riesgo integral y eso sí, más temprano que tarde, todos sabemos que el riesgo se manifiesta, si seguimos en esa especialización en consumo, si no diversificamos el portafolio de créditos, realmente el futuro del sector no se ve que vaya para ningún lado con la competencia presente y futura y con las tasas de interés por los suelos quien sabe por cuánto tiempo.La misma superintendencia de economía solidaria está preocupada por el manejo de las normas prudenciales. Visto desde acá, lo que pasó con la cartera alargar los plazos y generar unos intereses que encarecieron más la deuda del asociado.

RDR. Claro, yo creo que la Supersolidaria y la Superfinanciera también debe tener estas preocupaciones en estos momentos, porque la verdad, la contabilidad se desdibujó por cuenta de los alivios. Por pura lógica uno sabe que la cartera tiene un nivel de riesgo mucho más alto del que revela el indicador de cartera vencida y el cubrimiento o la protección de la cartera riesgosa también puede estar muy por debajo de lo que sugieren los indicadores.

Entonces la preocupación tiene que ser grande en las dos superintendencias, porque los estados financieros y el ejercicio de calificación de cartera dejaron de tener la validez que tenía antes.

¿Cómo puede jalonar el Banco Coopcentral, Bancoomeva y las 6 cooperativas financieras este desarrollo y llevar a cooperativas a las pequeñas en este cambio positivo de mentalidad?

RDR. Yo creo que hay una oportunidad muy grande para que los bancos Coomeva y Coopcentral hagan una especie de labor de enseñanza, de tal suerte que las entidades introduzcan los cambios que deben hacerse en las fábricas de créditos, para poder tener más cartera comercial, más cartera de microcrédito y las que tienen fondeo de largo plazo, más cartera de vivienda.

En este momento la situación es compleja, por culpa de la pandemia hay una muy baja demanda de crédito en las líneas tradicionales y debido a ello ese papel fondeador que tiene Coopcentral y el Bancocoomeva está muy disminuido, porque la verdad, es que las cooperativas están llenas de plata, no saben qué hacer con ella.

Razón de más para pensar que diseñemos líneas de crédito, en donde sí exista demanda, porque por el lado de consumo pues la cosa va a estar lenta. No sé cuánto tiempo, yo no soy adivino, ni epidemiólogo, pero lo de la pandemia no se ha acabado y va a seguir teniendo efectos de mediano plazo.

Entonces a mí me parece que estos dos bancos deberían propiciar una campaña de aprendizaje para que las cooperativas ensayen nuevas líneas de crédito y se enraícen en el país en el sector productivo, me parece que esa sería una buena alternativa para atender las dificultades del momento y las que vengan más adelante.

Entonces en beneficio del sector y pensando en Coopcentral que es el fondeador natural de todas las cooperativas, sí debería de haber una especie de capacitación sectorial para que las entidades se atrevan a diversificar sus fábricas de crédito.

¿ cuál sería su reflexión en este diálogo?

RDR. Bueno mi reflexión final es que esa zona de confort puede ser el final del sector, si no reaccionamos, estamos en un momento muy complejo, donde sobra la plata, cuando lo que abunda es la necesidad de unas personas afectadas por la pandemia, que esperan recibir algún tipo de ayuda para iniciar un emprendimiento.

Es la ironía más grande de la vida. Hay una demanda alta para acometer desarrollos empresariales nuevos y las cooperativas llenas de plata no saben qué hacer con los dineros, lo que están haciendo es prepagar sus obligaciones financieras con Coopcentral y los bancos de redescuento ¡eso es lo que están haciendo!

Las cooperativas están pagando deudas ante el exceso de liquidez y no están entendiendo el clamor que tienen los asociados, que es: por favor deme una línea de crédito diferente y blandita, así las cooperativas no serán capaces de crecer su portafolio de préstamos, que es lo que vimos en el 2020 ¿y de qué viven las entidades? de eso.

El clamor sería ese, o cambiamos el chip o acostumbrémonos a la idea de que seremos cada vez más marginales dentro de la economía.

¿De acuerdo a lo anterior, no creció la cartera, pero sí la mora?

RDR. Claro que sí, el problema es que la mora está camuflada bajo los alivios. Todavía no se ha recuperado el empleo que se perdió en abril, 5.4 millones de empleos y además quienes recuperaron el empleo lo hicieron con ingresos inferiores. Los alivios al principio eran por 5 meses, luego por 4 meses más y recientemente los ampliaron hasta mediados de 2021.

Ahorita acaban de salir 2 circulares, la de la Superfinanciera y la de la Supersolidaria ampliándolos hasta junio de 2021 y póngale la firma Wilton, que va a salir otra extendiendo los alivios hasta diciembre y por lo tanto ya completaremos casi 2 años con una deficiente revelación del riesgo de crédito.

Entonces, sí estamos en un problema complejo, y no ve uno a los líderes gritando lo que deberían de estar gritar ¡por Dios reinventémonos! como dijo una frase de cajón, en la pandemia hay que reinventarse especialmente las cooperativas. que saben qué hacer con la plata.

Muchas gracias Ricardo, muy amable por su talento y su tiempo para los lectores de Ecosolidario.

 

 

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