Rubén Vega García, la neurociencia y el manejo de las emociones

Rubén Vega García, la neurociencia y el manejo de las emociones

La neurociencia nos conduce a que seamos cerebrales, exactos, pero  el ser humano es coyuntural, emotivo, emocional. ¿Cómo manejamos eso para tener éxito en la vida?

A partir del entrenamiento, cuando entendemos el proceso, cuando comprendemos cómo es que funciona nuestro cerebro.

Entrevista Wilton Rizzo

Bogotá, 26 de julio de 2019

Además de lo anterior nos vamos entrenando consecutivamente, entenderemos también cuáles van a ser los resultados de ese entrenamiento.

Podemos decir que actuamos espontáneamente en diferentes escenarios y situaciones, pero, realmente el hecho de que a partir del entrenamiento vayamos de alguna manera diseñando una respuesta, para que se vayan dando a través de las experiencias y de las vivencias que tenemos, será muchísimo más fácil que nuestro cerebro frente a la presentación de la experiencia de crisis actúe de una manera positiva.

 Y de esa manera positiva ¿por qué el ser humano le gusta cometer tantos errores y después que le perdonen?

Hay algo que ha hecho parte de nuestra cultura no solamente organizacional, sino nuestra cultura de vida, sobre todo en un país como Colombia, que ha vivido el proceso de la violencia desde que todos tenemos memoria y culturalmente el dolor ha hecho más parte de nuestras experiencias de vida que la felicidad.

Entonces es mucho más fácil que la gente tenga procesos de recordación frente al dolor que frente a la alegría, hay estudios que muestran eso, en donde sitúa a un grupo de personas, les preguntas frente a una experiencia crítica, la gente recuerda las experiencias críticas, pero si tú les preguntas sobre una experiencia que le ha generado muchísima felicidad cuesta más.

 ¿Cómo evitar emberracarse para no pedir perdón?

Es difícil hacer la contención emocional, es decir pedirle a una persona cuando está del proceso del enojo que no se enoje o que regule su enojo, no es fácil, pero lo que sí es fácil es que nosotros podemos diseñar los escenarios en donde la expresión emocional se de.

Es decir, si yo sé que en este momento voy a tener una confrontación contigo y eso me va a enojar, lo que yo hago es evitar el escenario y muy probablemente configuró un escenario distinto, donde yo te diga sabes que hablemos mañana, porque ahorita no es el momento propicio.

Cuando yo hago ese ejercicio, lo que hago es diseñar un escenario en donde muy probablemente la expresión emocional como el enojo no se va a dar.

Es configurar los escenarios donde se van las expresiones emocionales, no es dejarse llevar por la expresión emocional, porque hacer la contención no es fácil.

 En las relaciones de pareja es casi una aberración pelearse  y perdonarse y pasan los  días juntos. ¿Cómo lograr que el ser humano no utiliza el cerebro para ofenderse?

 Por las dependencias que nosotros tenemos, generamos muchas dependencias emocionales, inclusive con aquellas emociones que no son funcionales, caemos en ese error.

No es que la gente le guste el dolor, si uno le pregunta a una persona que ha estado inmersa en un proceso de violencia en su sistema familiar no es que le encante sufrir violencia, pero, difícilmente logra apartarse de ella entre otras cosas, porque es una enfermedad, cuando nosotros tenemos una enfermedad apartarse de la enfermedad simplemente porque lo deseamos no es fácil, hay un proceso más profundo que es donde la neurociencia y la psicología juega un papel fundamental.

 Es una enfermedad hereditaria o ancestral

Yo pensaría que es una construcción cultural más bien, es decir, aprendemos a relacionarnos casi que con agresión y además parafraseando muchas cosas de la cultura popular -si uno no grita nadie le pone atención- si no echa el madrazo la gente no entiende- ¡lo que no es cierto! pero como le hemos hecho parte de la cultura lo replicamos y replicamos.

 

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