Se destruye Bogotá. 'Se derrumba' Colombia. Vías escenarios de violencia

Se destruye Bogotá. 'Se derrumba' Colombia. Vías escenarios de violencia

Colombia: 100.582 mil muertos Covid -19 – 648 defunciones día, récord pandemia. Comentario wiltonrizzo@hotmail.com Los pueblos y la comunidades exigen la paz nacional y la tranquilidad en sus hogares. En Colombia no es posible la presencia que el poder dominante, tanto de la Alcaldía de Bogotá, como de la Presidencia de la República permanecen ausentes, están más preocupados por hacer politiquería con la pandemia, con los bloqueos y las manifestaciones.

Iván Duque es el presidente del Mirador hacia atrás. A este joven aprendiz, todo le pasa a sus espaldas, su posición es de perfil derecho, la única manera para poder entender la parálisis gubernativa que justifique la escasa o nula gobernabilidad de la nación colombiana, en este mandato de la continuidad del poder dominante.

Wilton Rizzo, director Universo Digital Ecolidario.

En este país brota el dinero para pagar recompensas, que nadie sabe a manos de quien van a parar, aparece en prestidigitación, como si estuviese en cualquier anaquel del Ministerio de Defensa o de alguna alcaldía, como en Cali, sin embargo, no hay plata para comprar camas UCI, que es el lamento diario desde los centros de salud como por los dolientes.

Hay billete para comprar camionetas blindadas, camiones para la Policía y la Presidencia, hay disponibilidad para encuestas y redes sociales para abanicar la egolatría presidencial y ministerial, no hay para capacitar a los profesionales de la Salud en UCI y Covid19, menos para la investigación y laboratorios.

En cambio, hay plata para pagar escoltas y guardias a los amigos del Gobierno y al señor Álvaro Uribe, “El nuevo esquema quedará integrado por 65 hombres y 12 camionetas blindadas, con un costo de 4.116 millones de pesos”. https://www.noticiasrcn.com/nacional

Así se escurre el dinero que puede ir al sistema de salud para mitigar esta pandemia y comprar vacunas, capacitar vacunadores, así, evitar tantas muertes de colombianos por la lentitud de la vacuna, cuya mortalidad para el 21 de junio fue cerca a las 700 personas.

Los especialistas, quienes hacen parte de la salud, dan cuenta, del mal manejo de la pandemia por parte del gobierno, eso hay que decirlo así, repetitivo, pero es cierto.

Mientras tanto, Duque, el inexperto alfil de Uribe, echa la culpa a las manifestaciones, no podemos negar que el paro es un factor. El mayor imperativo fue la baja inversión en la pandemia 2,6 billones, la más baja en América, la negociación tardía de las vacunas y la lentitud en su aplicación.

Iván Duque es el presidente del Mirador hacia atrás. A este joven aprendiz, todo le pasa a sus espaldas, su posición es de perfil derecho, la única manera para poder entender la parálisis gubernativa que justifique la escasa o nula gobernabilidad de la nación colombiana, en este mandato de la continuidad del poder dominante.

Bogotá, D.C.

El Distrito se convirtió en el gobierno de la alcaldesa Claudia López en villorrio del Oeste americano, todo se resuelve en la calle a bala o machete. Nos quedamos sin quien proteja a la ciudadanía, ella sigue, haciendo su politiquería y quiere imponerse con su ácido temperamento sobre la razón de la realidad. En Bogotá solo falta que un partido de banquitas, se transforma en un enfrentamiento a machete. La cultura ciudadana, el respeto entre los mismos y a los derechos humanos se esfumó en la alcaldía del burgomaestre López.

  Adjuntos informes de Radio Santafe y The Guardian.

Así describió Radio Santafe –Tras la derrota sufrida frente al Deportes Tolima 1-2 y la consecuente pérdida de la estrella, las barras de Millonarios desataron una ola vandálica en los alrededores del estadio El Campín que dejó un muerto y 2 heridos graves y cuantiosos destrozos según el reporte de la Policía Metropolitana.

El partido por el campeonato de la liga nacional del fútbol profesional colombiano BetPlay I-2021, se realizó sin público, por lo que los fanáticos se apostaron en la periferia del estadio.

Pese al gran despliegue de seguridad, con la intervención de 8 mil policías, los desórdenes se registraron antes, durante y después del partido, con el cual el Tolima se coronó campeón.

Los supuestos hinchas de Millonarios se trenzaron en una batalla campal entre ellos mismos en la que blandieron machetes y cuchillos, además de otros objetos contundentes y el resultado fue un muerto y por lo menos dos heridos graves.

La Policía debió emplearse al máximo para contener los desmanes, pues el vandalismo afectó a edificios y establecimientos comerciales del sector de Galerías y a lo largo de la carrera 30.

En videos que circularon en las redes sociales se registraron los desmanes protagonizados por los hinchas millonarios.

Festival de las puñaladas en el Campín

Video

https://twitter.com/i/status/1406744368787202049

Enfrentamientos entre seguidores de Millonarios y el ESMAD por la 30 a la altura del Campín. https://twitter.com/Theo_Gonzalez

Video

https://twitter.com/i/status/1406739938901692421

Fuente de la información https://www.radiosantafe.com/2021/06/21/540325/

‘Todo se está derrumbando’: Colombia lucha contra la tercera ola del Covid en medio de disturbios

Trabajadores del cementerio y funeraria levantan un ataúd que contiene los restos de un hombre que murió de Covid-19, en Park Cemetery en Zipaquirá. Fotografía: Fernando Vergara / AP

Los líderes de las protestas acordaron detener las marchas masivas mientras las UCI de los hospitales luchan por hacer frente al aumento de los casos de coronavirus.

‘Esto es una revolución’: los rostros de las protestas de Colombia

Marisol Bejarano, médica de la unidad de cuidados intensivos del hospital El Tunal en la capital colombiana, Bogotá, ha visto morir a personas, lentamente y lejos de sus familiares, desde que comenzó la pandemia. Fotografía: Joe Parkin Daniels / The Guardian

Ha estado en primera línea mientras la enfermedad ha devastado el país sudamericano, cobrando más de 100.000 vidas, y ha dado la noticia a sus familiares tantas veces que ya no lleva la cuenta. Pero poco podría haber preparado a la especialista de 28 años para lo que está viendo ahora.

“Nos hemos estado entrenando para esto desde que comenzamos nuestra formación médica, pero el costo psicológico de ver tanta muerte es pesado”, dijo Bejarano, alzando la voz por encima de la cacofonía de los pitidos de las 14 máquinas de soporte vital de la unidad. “Esto es malo.”

Como gran parte de América del Sur, Colombia está siendo golpeada por una tercera ola creciente de Covid-19. Alrededor de 40.000 vidas se han perdido a causa de la enfermedad desde mediados de marzo, alrededor del 40% del número total de muertos.

Se informan más de 25.000 casos cada día, con un promedio de muertes diarias de 590 en la última semana. Las redes hospitalarias en todo el país se han derrumbado, con la ocupación de las UCI en las tres ciudades más grandes, Bogotá, Medellín y Cali, por encima del 97%.

Pero a diferencia de sus vecinos, Colombia ha llegado al punto más difícil de la pandemia cuando el país está convulsionado por una agitación social sin precedentes y protestas contra la desigualdad económica, que solo se ha ampliado durante la pandemia. Y ahora, los médicos están viendo nuevas patologías preocupantes en la propagación del virus, incluso cuando se propagan nuevas variantes.

“La diferencia ahora es que mueren más jóvenes”, dijo Bejarano, y agregó que la mayoría de las personas mayores en Colombia ya han sido vacunadas y que las protestas son más concurridas por personas más jóvenes. Los líderes de la protesta anunciaron la semana pasada una pausa temporal en las marchas masivas en respuesta a la calamidad de la salud pública, atendiendo las súplicas de los funcionarios.

Aproximadamente la mitad de los pacientes bajo el cuidado de Bejarano, intubados e inconscientes, son menores de 65 años. Muchos de ellos sufren insuficiencia renal y probablemente morirán conectados a máquinas de diálisis y ventiladores mecánicos.

Mientras el médico de rostro fresco y un equipo de técnicos revisaban a los pacientes, ocasionalmente haciendo bromas para aligerar el estado de ánimo, un ordenado cargaba tanques de oxígeno (los suministros son escasos) a la UCI. Una enfermera, secándose el sudor de la frente, salió a visitar una máquina expendedora. Otro puso de costado a un paciente en coma y lo bañó. “Estamos agotados, nos enfermamos y nos pagan mal”, dijo Bejarano.

Cuando Covid-19 llegó a Colombia en marzo de 2020, el hospital El Tunal tenía 32 camas de UCI. Ahora tiene 106 y cada uno está en uso. Los pacientes que necesitan una cama tienen que esperar hasta que un ocupante actual se recupere o muera.

“Podríamos tener 1.000 camas aquí, podríamos ser el hospital más grande del mundo, pero la situación no mejoraría porque las tasas de contagio son tan altas”, dijo Jhon Parra, el médico a cargo de las UCI del hospital. “Tenemos miedo y estamos psicológica y emocionalmente agotados”.

Los factores que contribuyen al brote actual son innumerables.

La implementación de la vacunación tardó en comenzar y todavía solo el 20% de la población ha recibido una dosis. Las marchas y reuniones durante los disturbios han contribuido. Muchos colombianos, que el año pasado vivieron uno de los encierros más largos del mundo, están cada vez más relajados sobre el uso de máscaras y el distanciamiento social.

Mientras tanto, el gobierno del presidente Iván Duque ha seguido abriendo el país, en un esfuerzo por evitar mayores daños a la economía. Desde finales del año pasado, se han abierto gimnasios, restaurantes y clubes nocturnos en algunas ciudades, con distintas salvedades. Y a pesar del aumento de casos, el país levantó la mayoría de las restricciones restantes el 8 de junio.

“Entiendo la necesidad de reiniciar la economía, pero no habrá mucho si todos están muertos”, dijo Parra, durante un raro descanso en su oficina. “Y la reapertura de la economía dio a la gente una falsa sensación de seguridad, por lo que dejaron de protegerse en las marchas y en otros lugares”.

Los expertos en salud pública han sido menos diplomáticos.

“La respuesta a la pandemia ha sido un modelo de catástrofe. Es un escándalo”, dijo Román Vega, profesor de salud pública de la Universidad Javeriana de Bogotá. “Primero, tenemos una ola creciente de casos. En segundo lugar, tenemos bajas tasas de vacunación. En tercer lugar, tenemos un levantamiento social en curso. Cuarto, el gobierno ha decidido abrir aún más la economía a pesar de todo eso. Quinto, tenemos un sistema de salud incapaz de responder. Esto es una catástrofe “.

Ronny Suárez, periodista que ha cubierto la pandemia en Colombia para el diario El Tiempo todos los días desde marzo de 2020, fue más allá. “Tenemos que decirlo muy claramente: como sociedad nos hemos fallado a nosotros mismos y a las víctimas”.

El violinista Antonio Hernández toca para los familiares de una víctima de Covid-19 en el cementerio de Serafín en Bogotá la semana pasada.

A principios de este mes, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, recomendó a las personas que no se presentaran en los hospitales, excepto en los casos más graves, y les rogó que evitaran las marchas y protestas en persona.

En el aparcamiento exterior del hospital El Tunal se han habilitado grandes carpas con camillas y suministros rudimentarios para que los médicos puedan atender a los pacientes de urgencias de forma rápida, sin admitirlos dentro de los edificios principales. Ambulancias, algunas con sirenas a todo volumen, hacen cola para dejar a los pacientes en una cuadra.

“Hasta ahora no hemos tenido personas muriendo mientras esperan ser vistas, como en Europa cuando comenzó la pandemia, pero eso va a suceder aquí a menos que la gente comience a protegerse”, dijo Daniel Huertas, de 34 años, quien dirige el accidente y sala de emergencias. “Es frustrante, por decir lo menos, dejar el trabajo y ver que la gente no lo hace.

“Pero esto es lo que estamos tratando”, dijo el médico exasperado. “Todo se derrumba a nuestro alrededor”.

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En diálogo con La FM, Jaime Ordóñez, PhD en Epidemiología y Magíster en Economía de la Salud, explicó el panorama actual de vacunación y el elevado número de contagios que se está produciendo en América Latina.

El especialista indicó que la vacuna china, producida por el laboratorio Sinovac, es un biológico que brinda una eficacia del 50% y por lo tanto tanto no es tan efectiva en escenarios como los que está enfrentando Colombia y otros países de América Latina ante la presencia de variantes del Covid y una disparada en contagios.

https://www.lafm.com.co/salud/colombia-esta-usando-la-vacuna-contra-covid-equivocada-experto-explica

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