Solidaridad en tiempos de emergencia

Solidaridad en tiempos de emergencia

Hace 102 años, cuando la humanidad sufrió los efectos mortales de la pandemia conocida como “la gripe española”, los seres humanos no contábamos con los recursos que, de manera más o menos estable, hoy nos han permitido hacer frente al enemigo silencioso, microscópico y altamente contagioso que se incuba en el temido Covid-19.

Todas las personas -en sus diferentes ámbitos- se han visto afectadas y hoy son evidentes las consecuencias. En aislamiento absoluto, confinamiento menos restringido y aún con ciertas libertades que los ciudadanos se toman, de alguna forma hemos tratado de no detener hasta el punto cero la marcha de nuestras actividades, buscando que la subsistencia sea más llevadera en medio de semejante desafío que la época actual ha planteado al planeta.

Los escenarios productivos han asimilado gran parte del impacto y ello se ha trasladado a escenarios como el de la economía solidaria, cuyas organizaciones han adaptado sus procedimientos, estructuras de servicio y modelos de atención a los requerimientos incesantes de los asociados y sus familias.

Haciendo acopio de herramientas tecnológicas, normativas y estratégicas – aquellas que en 1918 ni sospechábamos – organizaciones como el Fondo de Empleados Gas Natural, FAGAS, continúan su marcha, dan alcance a su objeto social y responden de modo oportuno, racional y eficiente a las solicitudes que sus asociados esperan ver atendidas.

FAGAS se ha ajustado a las exigencias actuales. Desde el mismo instante cuando las autoridades gubernamentales decretaron formalmente la emergencia económica, sanitaria y ambiental, este fondo de empleados con 31 años de existencia y gestión adaptó su estructura operativa para garantizar la continuidad de las actividades.

Con el cierre temporal de su sede y la permanencia de todos los colaboradores en sus hogares, comenzó a activarse, entonces, toda la estrategia que hoy sigue brindando soluciones a sus usuarios naturales. Más allá de esas primeras medidas tan impactantes y en principio tan traumáticas como tener que renunciar al contacto presencial por razones comunes de bioseguridad, FAGAS se ha valido de la tecnología actual para mantener la interacción con los asociados.

Su plataforma específica FAGAS la integran redes sociales, sitio web, encuentros virtuales e instrumentos de información electrónica a través de los cuales todos están debidamente actualizados sobre las campañas, novedades y beneficios del fondo de empleados, además de implementar la flexibilización que las normas expedidas permiten en términos de la administración de los recursos y de la confianza que son la base de toda empresa solidaria.

El fin es no detener nunca la gestión y tratar de hacerla lo más eficiente posible. La pandemia ha sido más exigente y extensa de lo que se pensaba al comienzo de la misma, pero, otra vez ha salido a flote un modelo que se basa en la solidaridad y la cooperación humana para convertirlas en auténticas fortalezas empresariales y sociales.

Adaptarse y tomar decisiones a tiempo, saber evaluar las estrategias, corregirlas si es preciso, darles continuidad a los trámites y a los servicios, contar con un equipo de trabajo comprometido al cual también se le ha garantizado la estabilidad del empleo. Esas son las pautas de acción que FAGAS ha desarrollado en este ya inolvidable 2020, año que toda su comunidad involucrada: asociados y sus familias, trabajadores, proveedores, espera cruzar con las enseñanzas útiles que permitirán, una vez más, dejar testimonio sobre la evolución de un modelo que se basa en la solidaridad, convertida en equidad y bienestar, aún en medio de las más extremas condiciones.

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