ECOSOLIDARIO

Tino Asprilla, magia perdida del fútbol, alegría para vivir

Yo le contesté: ‘Mascardi, mire lo que voy hacer’. Me fui a la mitad de la cancha y se me ocurrió señalarle a la gente y decirle que en esa cancha iba a hacer dos goles… partido del 0-5 Argentina Colombia.

En 1998, cuando competíamos con Crespo, Verón y los otros muchachos del Parma por ver cuál era el que tenía mejor carro, me compré un Ferrari 360 que combinaba los colores amarillo y azul…

Como todos los Ferraris, el mío también lo hicieron por pedido, así que cuando me preguntaron dónde quería mi nombre, pedí en el tablero, en el airbag…

Ese auto lo intenté traer a Colombia, pero los impuestos aquí son un atraco, así que se lo vendí a un tipo en Miami».

0-5 frente a Argentina

Ese 5 de septiembre de 1993 quedó guardado en lo más sagrado de la memoria futbolística colombiana. La gente estaba como loca antes del partido… pero más loco que cualquiera de los que llenó el Monumental de River Plate, estaba Asprilla.

Gustavo Mascardi era mi mánager. Cuando entré a la cancha la gente empezó a gritarme. Yo entré para ver qué botines utilizar y todas esas cosas…

La gente enloqueció y empezó a cantarme ‘negro, hijo de puta, la puta madre que te parió’. Entonces, Mascardi me llama al celular y me dice: ¿Entrate, boludo? Que te están gritando de todo y te van a matar’…

Yo le contesté: ‘Mascardi, mire lo que voy hacer’. Me fui a la mitad de la cancha y se me ocurrió señalarle a la gente y decirle que en esa cancha iba a hacer dos goles…

Mascardi, me decía ¡Vos estás loco, metete adentro! Después hice dos goles».

 Estados Unidos un baño de llantos

 

Colombia llegó como favorita a la Copa Mundial de la FIFA Estados Unidos 1994. Hasta el mismísimo Pelé dio al seleccionado cafetero como candidato a ganar el torneo. La ilusión de todo el país se desmoronó rápido y el miedo se apoderó del equipo.

El único miedo que sentí en la cancha fue cuando nos amenazaron en el Mundial del 94, después de que perdimos el primer partido con Rumania.

Llegamos a la charla técnica antes del partido con Estados Unidos y vi a Maturana llorando, que teníamos que ir a hablar con nuestras familias porque si no ganábamos nos mataban. Eso sí es sentir miedo…

Nosotros nos pusimos a llorar en el camerino y a pensar en cómo íbamos a salir de esa situación para venir a darle la cara a Colombia, porque muchos llevamos a la mitad de la familia al Mundial, pero los demás estaban en la casa.

Los americanos, sin tener la culpa de nada, nos ganaron un partido que fue muy extraño».

 

Entre los mejores

Llegó a estar entre los mejores cuatro nombres del planeta, pero la competencia no era fácil. Jugaba en el Parma y toda Europa se enteró de que un colombiano estaba causando la revolución lejos de casa.

En el 93 estuve nominado entre los cuatro mejores jugadores del planeta, lo que pasa es que cuando uno juega en un equipo como Parma, que es muy pequeño, en una ciudad tan pequeña, no tiene esa posibilidad.

Si hubiera jugado en Barcelona o Real Madrid, tal vez hubiera ganado. Igual hice todo lo posible por ganar en ese momento con mi fútbol y me tocó disputar ese puesto con jugadores muy buenos como Romario y Baggio”. https://co.marca.com/

 

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