Juntas directivas y consejos de administración ¿A quién representan?

Juntas directivas y consejos de administración ¿A quién representan?

Julio Herrera

Gerente de cooperativas y fondos de empleados

Máster en economía social

eho72@hotmail.com

Bogotá, 20 de julio de 2021

En esta nueva realidad en la cual el contacto online dejó a un lado las insulsas y en ocasiones eternas reuniones presenciales de las juntas directivas y consejos de administración, vale la pena preguntarnos qué tipo de órgano colegiado es el que está dirigiendo nuestro fondo o cooperativa.

Sin duda la gerencia perezosa se regocija y se ensalza ante la carencia de liderazgo tecnológico de nuestros directivos, en donde por el sólo hecho de cumplir con las reuniones mensuales les es indiferente reunirse para escuchar la retahíla de hechos cumplidos o el listado de sueños por realizar.

De aquí que las juntas y los consejos deben velar porque el gerente no se convierta en el perfecto Protagonista de Novela, en donde coloca la faceta que más le convenga según las circunstancias y en donde busca acomodarse con las más variadas caretas para sostenerse frente a las crudas realidades.

¿Las juntas y los consejos a quién representan?

¿A los asociados frente a la administración?

¿A sí mismos frente a los delegados?

¿A sí mismos contra sus pares de equipo?

¿A la organización CONTRA los asociados? ¿A la misma administración ante la carencia de liderazgo de la gerencia promoviendo así la coadministración consentida?

Para responder estas preguntas veamos cuáles son los tipos de juntas y consejos que podemos encontrar, para ello cito a Beverly Behan quien en su libro “Great Companies Deserve Great Boards”: “Compañías excelentes merecen juntas excelentes” indica los siguientes tipos de juntas, que para nuestro caso del sector solidario incluye también a los consejos de administración:

  1. Imperial: Los miembros son escogidos por el Gerente, comúnmente amigos, quienes poco lo cuestionan y en el que uno sólo de sus integrantes goza del respeto genuino del gerente. ¿Aquí nos preguntamos dónde queda el sentido de pertenencia y de autocontrol de los asociados cuando observan y manifiestan sin pudor que siempre se eligen los mismos con las mismas? y en donde esa isla que representa al directivo decidido e imparcial se convierte en un quijote y sus propuestas resultan poco menos que arar en el desierto. Sus reuniones se dedican a escuchar el discurso del gerente, a no preguntar y consecuentemente a no preguntar.
  2. Independiente: Carecen de conflicto de interés con la gerencia, por lo tanto, su enfoque real es la empresa en sí misma. Considero que es la Ideal, en donde la imparcialidad, el análisis, la construcción colectiva, la exigencia, el aprendizaje y la socialización del conocimiento, buscan únicamente el bienestar del colectivo y su gestión se premia o se castiga sin temor a la mediocridad por el uso descarado del yo te elijo tú me elijes. Esta junta valora las ideas, las alternativas y es flexible al cambio. Discuten sobre resultados, tomas decisiones objetivas, valoran la experticia individual. Desde lo colectivo construyen consensos para alcanzar el objetivo general. Valoran el protocolo, la gestión, la planeación y la administración de riesgos. Puede llegar a ser pedagoga o a coaministrar si es que no se cuenta con un gerente proactivo con visión holística del negocio.
  3. Atrincherada. Buscan sólo mantenerse en la Junta para conservar el poder y los beneficios que ello conlleva; considero que la norma colombiana actual que permite la relección hasta por un periodo adicional y consecutivo al primigenio, genera la imposibilidad de la formación de nuevos directivos y coarta la llegada de gente joven que le permita adquirir el conocimiento de aquellos que llevan hasta 20 años en las directivas. También se dedica a hablar del pasado para bien o para mal.
  4. Hostil: El punto de relación con la gerencia es el conflicto, la comunicación es pobre, todo gira a cuestionamientos y reina la desconfianza. Es la más desgastante para la gerencia, y la menos productiva para la organización, no produce nada distinto a tristeza, desasosiego y fastidio. Poco habla de negocios, y si lo llega a hacer es para satanizarlos y colocarle el palo a la rueda. Se asimila a tener a la policía a las espaldas y dar por hecho que todas las asustadurías (revisorías, contralorías, auditorías) están acechando en la gestión.

¿Con cuál se identifica?

¿Con cuál está trabajando?

¿En cuál ha participado?

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *