Verdugos y esclavos de la Tierra – Duque se sacude entre sus dilemas

Verdugos y esclavos de la Tierra – Duque se sacude entre sus dilemas

wiltonrizzo@hotmail.com En el día de la Tierra, podemos decir que para quienes habitamos en ella: la vida será cada día más difícil, en especial a los desposeídos de bienes y beneficios terrenales, privados por la corrupción secular de quienes detenta el poder, en Colombia como en otros países del mundo la clase dominante, en nada es dirigente.

Llevamos a la Pacha mama arriada a la destrucción, olvidamos que la vida de la naturaleza está en su sagrado manto, que nos protege, nos alimenta y nos permite la movilidad humana.

Mientras el 22 de abril Día de la Tierra, el presidente Iván Duque, se pasea por los foros internacionales, dándose vitrina con su discurso sobre el buen tratamiento al medio ambiente, lo cual nos es cierto, Colombia sufre desde del año pasado un incremento de lluvias en su territorio, la reforestación aumente su kilometraje de destrucción, las fuentes hídricas, como ríos y quebradas, lagunas y humedales están menguados, Duque es el precursor del fracking, como de la fumigación con glifosato.

Somos testigos los colombianos que al pueblo le tocó salir a manifestaciones para defender el Páramo se Santurbán, que Duque al final entregó parte a una multinacional minera del oro. Aunque en su campaña afirmó que no permitiría que sea afecten los ecosistemas. Todo lo contrario, a sus decisiones como mandatario de la clase dominante.

Foto: Wikipedia Muchos políticos en campaña han tomado la delimitación de Santurbán como burladero al decir que una vez sean electos van a proteger el páramo.

“En noviembre de 2019, la ANLA hizo 107 requerimientos a este segundo Estudio de Impacto Ambiental. En efecto, las afectaciones ambientales que tendrá este proyecto son indudables:

La minería por encima de las bocatomas del acueducto metropolitano de Bucaramanga es ilegal e inconstitucional.

La explotación minera en la zona durante 25 años implicaría usar 35.000 toneladas de explosivos que removerían aproximadamente 68 millones de toneladas de roca. Esto propiciaría la liberación de la altísima toxicidad de los elementos presentes en la alta montaña de Santurbán, como el arsénico, los sulfuros que precipitan la acidificación de las aguas e incluso elementos radiactivos peligrosísimos como el uranio.

El proyecto produciría entre 7.000 y 8.000 toneladas de escombros diarios, cifra bastante similar a la que Bogotá produce en basuras. Además, los residuos de extracción se depositarían en un área de 64,47 hectáreas, que ocuparían el 41 % de la cuenca de la quebrada Caneyes, afluente del rio Suratá que abastece el acueducto metropolitano de Bucaramanga.

Por lo tanto, decir que este proyecto no afectará nuestra agua, en calidad y cantidad, es una ofensa para la inteligencia de los colombianos”.

En la reforma tributaria Solidaria y Sostenible, donde tiene como punta de lanza las ayudas sociales, cuento que nadie se lo creyó y el paquete fiscal se hunde en el Congreso de la República, le quiere clavar impuestos a las bicicletas, las patinetas, los paneles solares y otros productos que son parte del proceso para llevar energías limpias.

Los tributos para el medio ambiente son una burla representan 0.61% del PIB y corresponden al 3.1% del recaudo total.

En su intervención en la Cumbre de líderes sobre el clima, el presidente Iván Duque afirmó que Colombia representa el 0.6% de las emisiones de gases efecto invernadero a nivel mundial, no obstante, está entre los 20 países más vulnerables y amenazados por los efectos del cambio climático. https://razonpublica.com/paramo-santurban-dano-se-viene/

Política pública mundial

Sobre la emisión de gases efecto invernadero a nivel mundial los mandatarios de los países, en especial EE UU, la UU EE, Rusia y China no se comprometen de verdad, cada que cambian de gobierno se modifica la decisión del anterior. Es indispensable una política pública mundial con proyección a 100 años para cada año realizarán análisis serios de sus cambios, modificaciones y progreso.

Nota del editor

Como medio alternativo, desde Ecosolidario tenemos una posición crítica, ante los embates que los políticos le pegan al medio ambiente, junto a las multinacionales que les financian sus campañas.

Ante las circunstancias precarias de la economía, nos informamos en diferentes medios digitales mundiales, para tener un soporte a las opiniones que escribimos, porque somos víctimas del cambio climático y sus consecuencias que afectan día a día a los hogares, como una realidad global.

Por ello, adjuntamos las notas con sus respectivas fuentes, de donde tomamos el sustento informativo, para tener un acervo general de los mejores analistas, sobre los insucesos de la actualidad. De ahí apreciados lectores podrán sacar sus conclusiones.

Por tanto, estamos atentos a sus comentarios, criticas u observaciones. Wilton Rizzo

Foto UN Periódico Digital 

En Colombia donde la madera ilegal no está controlada porque no existe conciencia pública sobre el hecho, se deforestan cerca de 8 km² anuales.

En la década de 1990 Brasil fue el país en el que hubo mayor deforestación, con 22.264

km². Cinco de los 10 países que más deforestan son de África.

Laguna de Suesca – Cundinamarca, Colombia. Foto Andanolu.

En los últimos 8000 años, alrededor de la mitad de la cubierta forestal del mundo habría sido destruida. En verde los bosques actuales, y en café los bosques perdidos.

2021: un año decisivo en la lucha climática

Una pandemia que lo relegó a un segundo plano, el regreso de EE UU como actor fundamental y las presiones para una recuperación verde confluyen en un momento histórico para el medio ambiente. Imágenes por satélite del 17 de abril de 2020 y de 2021 que muestran los efectos de la gran sequía que sufre la cuenca del río Colorado en el lago Powell, en Estados Unidos.

Madrid – 22 ABR 2021 – 00:51 COT

Las alarmas no han dejado de sonar a pesar de la pandemia. A António Guterres, secretario general de Naciones Unidas (ONU), se le agotan las palabras duras para advertir de las consecuencias de esta crisis climática planetaria. Esta semana hablaba de un escenario “aterrador” al referirse al último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Esta agencia de la ONU lleva ya 28 años publicando sus evaluaciones anuales y la conclusión es cristalina: las evidencias e impactos del calentamiento global se agolpan. Por ejemplo, 2020 estuvo entre los tres años más cálidos jamás registrados, recordó la OMM. Los otros dos fueron 2016 y 2019.

Si la tendencia se mantiene, 2021 será otro año más cálido de lo normal. Como recuerda Freja Vamborg, científica del Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la Unión Europea, los últimos seis años han sido los seis más cálidos desde que arrancan los registros fiables.

Será cálido, pero también debería ser un punto de inflexión en la lucha climática, como reclaman desde las ONG, la ONU y otras instituciones internacionales y Gobiernos. “Verdaderamente”, recalcaba el lunes Guterres, “este es un año crucial para el futuro de la humanidad”

La pandemia hizo que se retrasasen hasta este 2021 dos importantes cumbres medioambientales: la climática que se debía celebrar en Glasgow (Reino Unido) y la reunión sobre biodiversidad de Kunming (China).

Además, la pandemia sacó en gran medida de la agenda internacional la lucha contra el calentamiento. Pero el coronavirus no ha acabado con el problema. Como recuerda la Organización Meteorológica Mundial, “la desaceleración de la economía relacionada con la pandemia no logró frenar los motores del cambio climático ni la aceleración de sus impactos”.

En la cumbre del clima de Glasgow de 2020 los países tenían que haber presentado planes de recorte de emisiones de gases de efecto invernadero más duros de los que han ofrecido hasta ahora en el marco del Acuerdo de París.

Pero, cuando terminó 2020, solo 75 de los casi 200 países que firmaron París lo habían hecho. Por eso se espera que 2021 sea determinante. También, por el regreso a la lucha contra el calentamiento de EE UU, cuyo presidente ha organizado una cumbre del clima, que arranca este jueves coincidiendo con el día de la Tierra, con los 40 principales jefes de Estado y presidentes del mundo para oficializar su vuelta.

En esta cita presentará sus objetivos de recorte de emisiones de aquí a 2030, es decir, para la que se considera como la década más importante en los esfuerzos que debe hacer el ser humano por revertir el problema que ha generado con sus emisiones.

Rebote de las emisiones. Los registros oficiales de temperaturas que manejan la OMM y el resto de organismos científicos se remontan a 1850, cuando arranca la era industrial y cuando comenzó la quema de combustibles fósiles a gran escala para alimentar el desarrollo económico. Cuando esos combustibles se queman generan los gases de efecto invernadero que en gran medida se acumulan en la atmósfera y sobrecalientan el planeta.

El principal de estos gases es el dióxido de carbono (CO₂) y durante la pandemia estas emisiones cayeron. Pero, como han advertido desde el principio los expertos, tras la caída se producirá un rebote porque el descenso era por el parón coyuntural de la economía y no por un cambio estructural que modifique la forma en la que el mundo alimenta sus coches o genera su electricidad.

La Agencia Internacional de la Energía prevé que en 2021 las emisiones de CO₂ ligadas a la energía crezcan cerca de un 5%, lo que supondría el segundo mayor crecimiento registrado hasta ahora. El anterior se produjo en 2010, tras la gran crisis financiera.

La ONU advierte de que las emisiones de efecto invernadero se encaminan a niveles previos a la covid

Aproximadamente la mitad del CO₂ emitido acaba acumulándose en la atmósfera —el resto lo absorben los océanos y la vegetación terrestre—. Esa acumulación atmosférica, la más alta de los últimos 800.000 años según la OMM, lleva al incremento de las temperaturas y de la intensidad y cantidad de fenómenos extremos como sequías, inundaciones y fuertes tormentas.

“Los indicadores mundiales muestran que las temperaturas medias de los últimos cinco años son las más elevadas de las que se tiene constancia: 1,2 grados centígrados por encima de la media del periodo 1850-1900″, señala un informe que el servicio Copernicus, un programa de seguimiento de los efectos del calentamiento de la UE, presenta este jueves.

Esfuerzos insuficientes. El Acuerdo de París estableció que, para evitar los efectos más desastrosos del cambio climático, los países debían reducir sus emisiones de tal forma que a partir de 2050 tendrían que desaparecer. El objetivo general es que el incremento de la temperatura, que ya está en esos 1,2 grados, no supere los dos grados respecto a los niveles preindustriales. Y en la medida de lo posible que no se superen los 1,5.

Suspenso a los gobiernos en el primer examen del Acuerdo de París contra el calentamiento global

El problema es que los planes de recorte de los países actuales llevarán a un incremento de más de tres grados. Por eso se requiere que los Estados aumenten sus objetivos de reducción. Algunos ya lo han hecho, como la Unión Europea, que ha pasado de una disminución para 2030 del 40% al 55% —algo que fijará en una ley climática— respecto a 1990, y el Reino Unido, que ha prometido llegar a un recorte del 68% al final de esta década.

Estos objetivos se alinearían con la hoja de ruta trazada por la ONU para cumplir con el Acuerdo de París: que los gases de efecto invernadero globales se reduzcan 45% en 2030 respecto a las de 2010. El problema es que Europa, con o sin el Reino Unido, cada vez tiene menos peso en las emisiones mundiales —no llegan ya ni al 10%— aunque sea uno de los responsables históricos del calentamiento al ser pionera en la revolución industrial.

La vuelta de Estados Unidos. El problema en este momento es principalmente cosa de dos actores: Estados Unidos y China, que acumulan cerca del 40% de las emisiones mundiales. China, el principal emisor global desde hace más de una década, se resiste desde hace años a que se le equipare con los países desarrollados en cuanto a las obligaciones de recorte de emisiones. Sus objetivos son mucho menos duros que los de la UE: alcanzar su pico de emisiones antes de 2030 y a partir de ahí, rebajarlas. Pero, a finales del pasado año, se comprometió endurecer algo sus planes y prometió que alcanzará la neutralidad de carbono (emitir tanto como retira de la atmósfera) en 2060.

El primer presupuesto federal de Biden prioriza el gasto social y la lucha contra el cambio climático

El otro gran emisor, Estados Unidos, es una incógnita. Aunque su nuevo presidente, el demócrata Joe Biden, ha dado claras señales de querer colocar la lucha contra el cambio climático en el centro de su política, lo cierto es que EE UU no ha sido un socio fiable en esta batalla internacional si se atiende a su historial de espantadas.

Primero, se desvinculó del Protocolo de Kioto a principios de siglo. Y, ya con Donald Trump como presidente, se desentendió del Acuerdo de París, un pacto que se firmó en 2015 y cuyos instrumentos de vinculación legal tuvieron que descafeinarse en gran medida para que lo ratificara Estados Unidos. Quizás por esto, China casi cada vez que interviene en un foro internacional sobre calentamiento insiste en que su país sí cumple con lo que firma y con lo que se compromete.

Coincidiendo con el Día de la Tierra, Biden ha convocado para este jueves y viernes una reunión con 40 presidentes y primeros ministros del mundo. A diferencia de lo ocurrido en los últimos años, en los que los dirigentes que no han mostrado compromisos contra el cambio climático no asistían, EE UU ha decidido invitar a controvertidos líderes como el presidente ruso, Vladímir Putin, y el de Brasil, Jair Bolsonaro.

En esta cumbre se espera que el presidente estadounidense presente sus objetivos de recorte de emisiones para 2030. Ese recorte rondaría el 50% respecto a los niveles de 2005 —el año en el que EE UU alcanzó su pico de emisiones—, según la información filtrada hasta ahora a los grandes medios de comunicación americanos. Esto supondría duplicar el objetivo que se fijó Obama antes de la firma de París. E implicará un gran proceso de descarbonización (dejar de usar derivados del petróleo, carbón y gas) de la economía estadounidense con especial atención al sector eléctrico y, sobre todo, al transporte. Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace Internacional, matiza: “Para ser considerado como un líder climático, Biden tiene que eliminar gradualmente los combustibles fósiles en su país y en el extranjero”.

Eso supone poner fin a las subvenciones al poderoso sector de los combustibles fósiles. El otro asunto en el que se espera el regreso de Estados Unidos es en el referido a la financiación climática: los fondos que los países desarrollados aportan a los menos ricos para hacer frente a los efectos del calentamiento. Hasta la llegada de Trump, EE UU era el principal donante internacional.

Recuperación todavía poco verde. La pandemia sacó del foco principal al cambio climático y obligó a retrasar las cumbres de la ONU; sin embargo, los multimillonarios planes de recuperación de los países pueden suponer una aceleración de la descarbonización de la economía mundial, como llevan meses insistiendo varios organismos internacionales.

Un iceberg frente a la isla de Bylot, en el Ártico canadiense.

Los gases que calientan el planeta caerían un 25% con una recuperación verde mundial

De momento, el balance es bastante discreto. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) está realizando un seguimiento a las ayudas y estímulos que están poniendo en marcha los Gobiernos de los 43 países miembros de este organismo, entre los que están EE UU, China y la Unión Europea. La conclusión es que 336.000 millones de dólares de esos fondos covid (unos 309.000 millones de euros) tienen un claro impacto positivo medioambiental. Suponen el 17% del total del gasto en la recuperación hasta ahora.

El problema es que una cantidad similar de fondos ha ido a parar a actividades que tienen un impacto negativo medioambiental o mixto en el mejor de los casos. Los dos tercios restantes de las ayudas a la recuperación no han sido todavía clasificados por la OCDE. Y de su desarrollo y de los fondos públicos que vendrán dependerá en gran medida que este 2021 se convierta verdaderamente en un año crucial en la lucha contra la crisis climática.

https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2021-04-22/2021-un-ano-decisivo-en-la-lucha-climatica.html

Duque pide mecanismos innovadores de canje de deuda por protección del clima

Foto de referencia www.aa.com.tr

 

Mientras tanto, Biden invitó a líderes mundiales a tomar medidas que ayuden a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y ayudar a los países vulnerables a hacer frente a los inevitables impactos climáticos.

Por: Redacción BLU Radio

22 de Abril, 2021

En su intervención en la Cumbre de líderes sobre el clima, el presidente Iván Duque afirmó que Colombia representa el 0.6% de las emisiones de gases efecto invernadero a nivel mundial, no obstante, está entre los 20 países más vulnerables y amenazados por los efectos del cambio climático.

Señaló que la meta del Gobierno es reducir en 51% las emisiones de gases efecto invernadero para 2030 y la segunda meta es ir hacia el carbono neutralidad hacia 2050.

El primer mandatario hizo un llamado para suscribir el acuerdo de los líderes globales por la protección de la naturaleza y mencionó que se deben tener mecanismos donde se puedan hacer canjes de deuda por la protección del clima.

“Es urgente que tengamos mecanismos innovadores donde podamos hacer canjes de deuda por la protección efectiva del clima”, dijo.

Afirmó que es importante capitalizar las instituciones de desarrollo como el Banco Interamericano de Desarrollo para que promueva herramientas que financien estas grandes políticas.

Frente a Colombia dijo que tiene la flota del transporte urbano eléctrica más grande de América y el Caribe y afirmó que se sembraran 180 millones de árboles para agosto del 2022.

Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aumentó drásticamente el jueves el compromiso de Estados Unidos para frenar el calentamiento global, liderando nuevas promesas de países aliados en lo que espera sea una lucha de todo el planeta contra el cambio climático.

Al abrir una cumbre internacional por el Día de la Tierra auspiciada por la Casa Blanca, el mandatario anunció que la primera economía del mundo disminuirá las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 50 y un 52% para 2030 en comparación con los niveles de 2005. https://www.bluradio.com/

 

 

 

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